¿Es peligroso hacer dinero fácil con bitcoin?  

por Elsa Patricia Manrique

Atraídos por ventajas como su costo inferior al dinero tradicional, muchos se dejan llevar por el auge de esta y otras criptomonedas, sin hacer caso a los riesgos.

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¿Quién no ha sido tentado alguna vez por altas rentabilidades en poco tiempo? ¿O por el sueño de realizar una baja inversión y que el dinero se multiplique? Así se nos presenta hoy el panorama de las criptomonedas o “monedas virtuales” como el bitcoin, que está en auge en el mundo.

Su protagonismo en el sistema financiero internacional y la falta de entendimiento y regulación de este activo, lo han convertido en un foco de estafa, como los modelos de captación ilegal y las pirámides. Esto nos lleva a reflexionar sobre los peligros del dinero fácil y a alertar a los ahorradores colombianos partiendo de esta popular frase de nuestros abuelos: “ojo porque de eso tan bueno, no dan tanto”.

La magia del dinero virtual

El bitcoin es la primera “moneda virtual”, aparece en el 2009 y se le atribuye a Satoshi Nakamoto, de quien no se conoce su identidad. A diferencia de las monedas tradicionales, no son emitidas por una autoridad monetaria o Banco Central. En su lugar, se encuentran respaldadas por una red informática de usuario a usuario (peer to peer), compuesta por las computadoras de quienes realizan transacciones con ella. El sistema es similar a las redes usadas para el intercambio y descarga de programas, música y videos como BitTorrent y Ares, y su valor responde a la oferta y demanda de quienes la usan.

Algunas de las ventajas que les presenta a los usuarios es que el costo de realizar operaciones con criptomonedas es inferior al del uso del dinero tradicional. Además, al igual que este último, sirve para el intercambio de bienes y servicios a través de sistemas electrónicos, de pago online o billeteras virtuales, que no requieren de un intermediario. Y, en algunos países, puede ser usada para realizar pagos en establecimientos físicos como restaurantes, cafés y bares.

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Si bien en Colombia el bitcoin no es reconocido como una divisa, en algunas partes del mundo se puede monetizar en dólares, euros, etc., con el uso de tarjetas débito emitidas por franquicias como Visa y MasterCard, ligadas a billeteras virtuales, a través de cajeros automáticos o en casas de cambio especializadas. Puede acceder a ellas a través de plataformas como Coinbase, Xapo o Bither, entre otras, y el seguimiento de su precio se puede realizar a través de diferentes proveedores de información financiera como Bloomberg o Reuters.

Se ha argumentado que lo verdaderamente innovador del bitcoin, no es la criptomoneda en sí misma, sino la tecnología que la soporta denominada blockchain (cadena de bloques), que sirve para garantizar la confiabilidad de las transacciones realizadas, haciéndolas seguras, eficientes y rápidas, cumpliendo así con los requerimientos regulatorios de cada uno de los países donde operan. Según el informe de la consultora Oliver Wyman, Deutsche Bank, BNY Mellon, Santander y BBVA, entre otros grandes jugadores del sistema en el ámbito mundial, han invertido entre $65.000 y $80.000 millones de dólares en los últimos años, buscando entender la aplicación de esta nueva tecnología a transacciones financieras.

Por ello, la importancia de este nuevo “activo” no se puede desconocer y su creación reta el sistema monetario mundial. Si lo miramos detalladamente, desde la finalización de los acuerdos de Bretton Woods de 1971 (resoluciones de la conferencia monetaria y financiera de las Naciones Unidas), no se había presentado algo de esta magnitud en el sistema monetario.

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Pero si pinta tan bueno…

El reciente auge de las “monedas virtuales” ha llevado no solo a las grandes compañías a interesarse en su comportamiento sino también a las personas del común, por las grandes valorizaciones que presenta. El rendimiento anualizado desde inicios de 2016 a la fecha es de 268 % y su rápida valorización representa el comportamiento de una burbuja financiera, como lo señala el Premio Nobel de Economía, Robert Shiller, quien hace un símil del comportamiento de estas criptomonedas con el comportamiento epidémico: la enfermedad dura un tiempo, llega a un máximo de disipación y finalmente no permanece ahí para siempre. La demanda aumenta solo porque se prevé que los precios sigan creciendo. Sin embargo, los precios no pueden aumentar indefinidamente y cuando empiecen a caer, explotará.

En nuestro país, la Superintendencia Financiera de Colombia y el Banco de la República han sido explícitos al advertir que las “monedas virtuales” no son reconocidas por la autoridad monetaria ni por el legislador, recordándoles a las entidades financieras la imposibilidad de invertir en este tipo de activos y manifestándole al público en general que el uso de éstas no presenta ninguna garantía privada o estatal, ni sus operaciones son susceptibles de cobertura por parte del seguro de depósito.

Por su parte, las principales autoridades regulatorias del sistema financiero del mundo hacen énfasis en cómo el uso de las “monedas virtuales” facilita la realización de transacciones ilegales y de lavado de activos, teniendo en cuenta la imposibilidad de realizar la trazabilidad de las operaciones. Además de esto, están los problemas relacionados con su entendimiento y el que no haga parte de un sistema centralizado, ya que la falta de acuerdos entre quienes transan con ella, elimina cualquier garantía con respecto a su valor, su proceso de creación y su emisión, entre otras cosas.

Todas estas advertencias son un llamado, en especial cuando en el país, en los últimos años, se ha presentado un incremento en las estafas a través de estructuras Ponzi, o piramidales, que ofrecen altas rentabilidades a corto plazo, con un bajo riesgo, y donde el resultado ha sido que quienes entran pierden sus ahorros o quedan endeudados una vez la estructura deja de crecer o las autoridades la intervienen, antes de generar afectaciones graves a la estabilidad del sistema financiero.

Sumado a esto, está el desconocimiento de los colombianos que entran a comprar este activo y no verifican el monto de bitcoins en sus billeteras virtuales, si con ellas pueden realizar compras, transferencias entre usuarios o monetizarlas como sucede en países como Argentina o Grecia, que después de los problemas económicos recientes la han usado como medio de pago para conservar su poder adquisitivo.

Es por esto que el uso de las criptomonedas está llevando a la Banca y a los diferentes Gobiernos del mundo a enfrentar nuevos retos. Hoy nos preguntamos ¿Cuál será el nuevo rol de las instituciones financieras si ya no se requiere de un intermediario? ¿Cómo se realizará el pago de impuestos y la financiación de los Estados, si no hay una trazabilidad de los ingresos de la gente? ¿Cómo evitar el lavado de activos y la financiación del terrorismo? Y para los usuarios en Colombia, aún está el tema de superar el temor a plataformas virtuales, a las compras por internet y cómo evitar las estafas a través de medios digitales.

Ahora bien, si después de leer esto se siente tentado a invertir y explorar este nuevo “activo” financiero, puede hacerlo directamente en las plataformas virtuales, sin necesidad de intermediarios. Aunque le recomendaríamos pensarlo dos veces, porque como lo hemos dicho antes: “de eso tan bueno, no dan tanto”.

Por: Elsa Patricia Manrique, Vicepresidenta de Estrategia y Desarrollo del Banco Caja Social

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