¿Se puede cambiar de “chip” después de los 30 años?

“A perro viejo, no hay quien le enseñe trucos nuevos” reza un popular dicho, pero puede que no sea tan cierto después de todo.

¿Se puede cambiar de “chip” después de los 30 años? ¿Se puede cambiar de “chip” después de los 30 años?
Cuando se trata de definir la personalidad, existen varios factores que pueden influir: la cultura, la familia, las costumbres, las experiencias y las percepciones sobre la vida. Esto tiene un fuerte impacto no sólo en la forma en la que una persona se comporte, sino también en la manera en la que se desempeñe en ciertos aspectos como, por ejemplo, el financiero.

De acuerdo con William James, importante psicólogo de Harvard autor de “Los Principios de Psicología”, en el año 1890, explica cómo la psicología moderna empezó a observar la en la edad adulta: “En la mayoría de las personas, hacia la edad de treinta años, el carácter ya se ha establecido como el yeso, y nunca se ablandará de nuevo”.

Quizá por eso muchos jóvenes, cuando se acercan o alcanzan esta edad, consideran que ya no hay forma para adquirir nuevos hábitos, cambiar de forma de pensar o aprender nuevos conceptos que requieran una modificación de viejas prácticas con las que se creció y vivió durante toda la vida. Más aún, porque también hay componentes genéticos que pueden llegar a influir.

Incluso, un artículo de Melissa Dahl, en Nymag, señala cómo “los mayores cambios en los rasgos de personalidad se producen desde la infancia hasta los 20 años”. A esto se le suma investigaciones científicas que destacan que entre los 18 y los 30 –señala la escritora- las personas tienden a ser más neuróticas, introvertidas y abiertas a nuevas experiencias, así como ser más agradables y conscientes, precisamente, por la formación ‘última’ de esa personalidad.

Quizás es por eso mismo que hay tanta insistencia en desarrollar buenos hábitos financieros de ahorro e inversión, con el fin de que queden “anclados” el resto de la vida y faciliten las condiciones a futuro para no sufrir por dinero.

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¿Y después de eso?

Con la sentencia del psicólogo James, pareciera que no hay marcha atrás; aunque investigaciones científicas más recientes muestran que existe una posibilidad pequeña. Vivian Giang, en Fast Company, explica que aunque después de los 25 años ya se tienen pautas de comportamiento establecidas y es complicado cambiarlas, tampoco significa que sea imposible.

Una percepción similar tiene Paul T. Costa Jr., científico emérito del laboratorio de ciencias de la conducta en National Institutes of Health: “En los 30s, 40s, y 50s, podemos todavía cambiar, pero estos cambios vienen más lentamente y requieren más esfuerzo”, señaló en la publicación de Nymag.

La clave está en hacer que su cerebro deje de ser perezoso, establezca nuevas conexiones neuronales y se convierta en un procesador más ágil de la información. En la publicación de Giang señala que se trata de una tarea que puede resultar un poco difícil y de agotamiento físico y mental. Lo básico: aprender un nuevo idioma o un instrumento musical.

Todo aquello que requiera de procesar nuevos insumos, tomar decisiones, resolver problemas complejos y memorizar, hace que se creen nuevas conexiones en su cerebro y, con ello, la posibilidad de cambiar pautas de comportamiento y de pensamiento. Pero estas nuevas conexiones requieren de práctica y repetición, así como de una alimentación adecuada.

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Sobre el dinero

Una vez tiene la posibilidad de crear nuevas conexiones neuronales, debe empezar a trabajar en el “subconsciente” de su concepción sobre el ahorro, la deuda y la inversión. Al respecto, Forbes consultó a Margaret M. Lynch, autora de “Tapping Into Wealth: How Emotional Freedom Techniques (EFT) Can Help You Clear the Path to Making More Money and heard her story” (Aprovechando la riqueza: Cómo las Técnicas De Liberación Emocional (EFT) pueden ayudarlo a despejar el camino para hacer más dinero).

1. La realidad: Implica dejar de pensar que lo que los demás ganan y logran financieramente depende de factores externos y no de sí mismo. Esto implica adquirir una conciencia sobre su vida financiera, lo que ha hecho con el dinero y superar los errores del pasado o el evitar hablar sobre éste, lo que puede alterar las percepciones iniciales de su relación con la riqueza.

2. Su percepción: vaya al pasado y establezca cuál fue esa primera noción que usted tuvo sobre el dinero: quizá por alguna discusión de sus padres o por una deuda que llevó a una hipoteca. Establezca los sentimientos relacionados y con ello, aclare su paradigma sobre el dinero y cómo está programado.

3. “Traumas financieros”: ya sea por deudas altas o por bajos ahorros. Es hora de dejar de decir “si eso no hubiera sucedido, estaría mucho mejor”, lo que implica eliminar emociones negativas y dejar “cargas” que ya no tienen sentido.

4. Mente-cuerpo: El tema del dinero puede evocar emociones fuertes que influyen en las acciones lo que es un problema mente-cuerpo. La idea es crear un cambio en las creencias inconscientes y emociones negativas que inconscientemente bloquean sus deseos, a través de la técnica de acupuntura.

5. Nuevo rumbo: establezca un nuevo objetivo para su ingreso ahorros y tenga claridad sobre la diferencia entre los dos. Prográmese para proyectarse en una riqueza a su medida que sean realistas en su estilo de vida.

Incluso, para eso, le recomendamos poner en práctica “Tres trucos sicológicos efectivos para ser más ahorrador”.

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