Cómo comprar diamantes para invertir

Cuando Boris Gansevich, de 32 años, decidió proponerle matrimonio a su novia, fue a una joyería cerca de su casa para comprar un anillo con un diamante.

De los diamantes se evalúa su corte, color, claridad y peso en quilates. De los diamantes se evalúa su corte, color, claridad y peso en quilates.
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BBC
Pero luego de tres horas de conversación con el joyero, se fue de la tienda con las manos vacías.

"Es más complicado que comprar un carro", recuerda Gansevich, gerente de proyectos en una empresa de tecnología en San Diego, California, en los Estados Unidos.

Al final, le tomó más de cuatro meses comprar el anillo.

Le costó US$7.500 con un diamante de 1.5 quilates en Costco, una cadena conocida por sus ofertas de productos alimenticios vendidos en bultos, pero que también cuenta con una selección de joyas, productos electrónicos, ropa y muebles.

Gansevich utilizó una tarjeta de crédito con 0% interés anual para pagar en cuotas el anillo.

La compra también incluía una póliza que le permitía un reembolso completo de su dinero si por alguna razón deseaba regresarlo.

"La base del anillo es de platino con una aureola de diamante", comentó, utilizando términos que había aprendido en internet. Su prometida está fascinada con la joya.

Amor o dinero
Comprar una piedra preciosa requiere más investigación y visitas a tiendas de lo que uno se imagina. Esto se debe a que no es solo romance es lo que está moviendo el mercado de estas joyas codiciables.

Hay un sentido de inversión que impulsa a pensar en diamantes a aquellos que dudan de colocar su dinero en el volátil mercado de acciones, o estiman que el precio de los bienes raíces está demasiado elevado.

En palabras de Olya Linde, socia de la firma consultora Bain&Company en Moscú, "las joyas son una alternativa de inversión que permite a las personas proteger su dinero".

El mercado de diamantes asciende a US$74.000 millones, según el reporte mundial elaborado por Bain.

Pero esa cifra pudiera cambiar, teniendo en cuenta que a los compradores tradicionales como Estados Unidos, Japón y Europa, se han unido India y China, países donde tradicionalmente las personas compraban oro y jade respectivamente.

Firmas especializadas en subastas como Sotheby's y Christie's también han registrado un repunte en las ventas de diamantes.

En octubre de este año, Sotheby's subastó un diamante color rosado-púrpura por un valor de US17,77 millones, lo que marcó el precio más alto pagado por cada quilate de una piedra (US$2,11 millones por cada quilate).

Qué buscar
A la hora de invertir en diamantes lo primero es no confiar en tus ojos. Pide la documentación necesaria para verificar la autenticidad del diamante. Nos referimos a: corte, color, claridad y peso en quilates.

El corte muestra la forma y proporción de la piedra; el nivel de claridad evidencia si hay imperfecciones, el peso en quilates mide el tamaño, mientras que la medida del color busca la ausencia del color.

Las piedras son evaluadas en una escala de la D a la Z para el color, siendo D el mejor; mientras que el indicador de claridad va de Perfecto a 13.

En palabras de Renee Newman, autor de la Guía del Diamante, cuando compras un diamante tradicional debes buscar la piedra que tenga menos color y refleje mucha luz, sin que se noten muchas imperfecciones.

Compara las joyas a través de certificados emitidos por agentes independientes como el Gemological Institute of America, GIA, o el European Gemological Laboratory, EGL.

En algunos casos estos documentos forman parte de la venta que hacen reconocidas joyerías. También las usan compañías de seguro para determinar el monto de la cobertura y el valor de sustitución.

Entre los certificados también conviene tener en cuenta el Kimberly Process, el cual es ofrecido con algunos diamantes desde 2003. Este certificado establece que la piedra no proviene de un país que se encuentre en conflicto bélico o una guerra civil.

Cómo comprarlos
El diseño puede elevar el precio de la joya hasta niveles inalcanzables, pero hay opciones más económicas.

La diseñadora de joyas Anna Sheffield ha logrado reducir el costo utilizando una mezcla de metales más baratos.

Una versión de su brazalete Pave Wheat, que incorpora plata esterlina y pequeños diamantes, cuesta US$1.200, es decir, US$2.650 menos que la versión montada en oro.

No obstante, Sheffield afirma que este es un mercado aspiracional.

Por ello, diamantes vendidos con la marca de joyerías famosas como Bulgari, Tiffany, Cartier, así como algunos de los más codiciados joyeros, pueden llegar a costar más que el diamante mismo.

"De repente una joya de un diseñador puede estar en alta demanda", comenta Newman. "Pero no es una garantía. Es cuestión de suerte".

Diamantes como una inversión

Si estás buscando una piedra preciosa como inversión, Russel Shor, analista senior en el GIA, en California, recomienda comprar piedras sueltas, que son fáciles de revender; por ejemplo, aquellas que se encuentran en la escala de colores de la D a G.

Conocidos como diamantes raros, las piedras que son de colores azules, rosados, amarillos y el codiciado negro han incrementado su valor exponencialmente en los últimos cinco años.

De cada 10.000 que salen de las minas, solo uno es de colores, y pueden costar en promedio US$100.000 por quilate.

El diamante más caro jamás vendido es el llamado la Estrella Rosada, de 59.6 quilates, que fue cortado de un cristal de 132 quilates encontrado en Africa.

Fue vendido por Sotheby's por US$83.2 millones en el 2013, pero fue recomprado por una casa de subastas y valorado en US$72 millones luego que el comprador final no pudiera pagarlo.

"Los diamantes no están hechos para llevarlos puestos. Los compras y los metes en el fondo de una caja fuerte", apunta Shor.

Asesores financieros de los grandes bancos pueden ayudar a comprar diamantes para invertir, mientras que los grandes inversionistas acuden a las casas de subastas.

Los principales centros de comercio de diamante en el mundo son Amberes, Nueva York, Hong Kong y Tel Aviv.

El precio de los diamantes en bruto ha subido 13% o más desde la crisis financiera mundial de 2008, y ahora se encuentran en su pico más alto según Bain.

A pesar de esos precios, los compradores quieren gastar en piedras preciosas por las emociones que despiertan.

"Para el consumidor, es un producto muy emocional", concluye el reporte de Bain.

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