Dos cosas que debe saber si quiere convertirse en prestamista

por Marcela Peña

Prestar dinero puede llegar a ser una fuente de ingresos adicionales, pero hay que tener en cuenta algunas recomendaciones para no terminar en problemas con la ley.

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“Yo con mi plata hago lo que quiera” es una frase que aplica para muchos contextos y hacer préstamos con su dinero, es uno de ellos. En Colombia es legal que cualquier persona le dé un crédito a otra. Solo existen dos condiciones: que no sea usurero y que la plata que preste sea suya.   

Usted puede prestar sus ahorros a familiares, amigos y conocidos a cambio de un interés, como lo haría un banco. En el momento en que lo hace, usted asume el riesgo de que no le devuelvan el dinero pero en contraprestación recibe una rentabilidad, es decir, además de lo que prestó tendrá un dinero adicional. Eso sí, el límite para esa rentabilidad es la tasa de usura.

Al respecto, cada tres meses la Superintendencia Financiera certifica cuál es la tasa de interés máxima legal. Básicamente la entidad mide a cómo están prestando los bancos y entidades de crédito convencionales y lo multiplica por 1,5 veces: así se obtiene la tasa de usura.

Actualmente esa tasa de usura está en 33,50% para créditos de consumo y en 55,10% para microcrédito. Estas tasas son anuales, no mensuales y mucho menos diarias.

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Dicho de otro modo, si le cobra a alguien un interés por encima del 33.50% para un préstamo normal o del 55.10% para un micro-préstamo puede denunciarlo ante la fiscalía. La usura es un delito que se castiga con cárcel y con multa.

Eso le pasó a José Germán Arango en 2015. Arango era un prestamista gota-gota. Fue condenado a cuatro años de prisión y a una sanción de $45 millones cuando una persona lo denunció por cobrarle 10% mensual de intereses en un préstamo de un millón de pesos.

Los soportes

Una de las formas en las que un prestamista se "resguarda" en que realmente vayan a pagarle ese dinero prestado, es a través de herramientas como las letras o pagarés. Entonces si le incumplen el préstamo y quiere hacer el reclamo mostrando esos respectivos soportes, solo podrá recibir los intereses legales. La segunda condición es que la plata sea suya y aquí el riesgo se llama captación ilegal. Usted pude prestar o fiar tanto como quiera siempre que no esté comprometiendo dinero de otras personas.

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Hay muchas empresas que extienden enormes líneas de crédito a sus clientes. De hecho algunos almacenes de grandes superficies venden "al fiado" o en cuotas una buena parte de su mercancía.  Nadie les dice nada porque es dinero de ellos y si lo pierden no afectarán a otras personas distintas a ellos mismos.

La vigilancia del gobierno se dispara cuando se toma dinero de unas personas para prestárselo a otras. Eso es lo que hace un banco y para convertirse en uno, se necesita un enorme capital y los permisos de las autoridades. Si usted no es un banco y lo pescan prestando dinero ajeno, vendrán los problemas.

Las pirámides, por ejemplo, se consideran captación ilegal. Las personas que promueven, crean o participan en estos esquemas pueden terminar multadas y con los bienes embargados.

De acuerdo con una encuesta del Banco Mundial un 12% de los colombianos ha utilizado préstamos bancarios mientras un 5% informó que recurre a entidades informales de ahorro rotativo como cadenas, roscas y natilleras. Por otro lado, un 6% usa entidades informales de crédito, como las casas de empeño.

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