Cosas que hacer en sus 20 y 30, para no arrepentirse en sus 50

Durante las décadas de la plena juventud se permite cometer errores, vivir al máximo y aprender. En parte, porque todo eso implica la toma de decisiones. ¿De qué cree que podría arrepentirse de haber o no haber hecho?

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La responsabilidad y la libertad pueden ser cosas que se contradigan cuando se piensa en “arrepentirse o no”. Muchas personas pueden tener el pensamiento y decir “prefiero hacerlo y saber que la embarré, a haber dicho que nunca lo intenté”, mientras que otros sencillamente tienen la habilidad de reconocer cuándo es necesario decir “no”.

Sea lo que sea (y para cualquier momento de la vida), cuando se trate de temas financieros la cosa se puede complicar, porque es algo que puede poner en riesgo una estabilidad y un futuro. Por ejemplo, no haber comprado una casa por pensar en que no alcanzaría a pagarla o no haber pagado sacado ese documento para haber aplicado a una beca que le hubiera cambiado la vida.

Los arrepentimientos comunes

En fin, pueden suceder muchas cosas. Y es por eso que si muchas personas pudieran devolver el tiempo atrás y hablarse a sí mismos, lo harían.

• No viajar por el mundo

O al menos, al país que toda su vida quiso conocer. En la red social Quora muchos de los participantes coincidieron que era algo que se tenía que hacer y que no se fijara en el dinero para ello ya que, a veces al pensar en los tantos “peros” deja de buscar alternativas que le resulten económicas.

Incluso, algunos participantes también consideran que endeudarse para esto puede valer la pena pues, como se ha hablado varias veces en FP, las experiencias que dan felicidad más que gastos, son inversiones.

Lea también “El dinero sí compra la felicidad”.

• No estudiar

Y peor aún, no estudiar lo que realmente le interesaba. Claro, todo puede costar y todo puede salir muy costoso, más cuando su familia o su trabajo no le dan las facilidades para poder costearse lo que quiere pero, si se pone a pensar, todo puede ser cuestión de organización.

Por un lado, con el ahorro. Si bien no pudo estudiar cuando tenía 20, ¿por qué no hacerlo cuando tenga 30? Diez años pueden ser suficientes para que, de a pequeñas cuotas, vaya acumulando el dinero necesario para hacer los estudios en lo que realmente le gusta.

O si decide asumir el riesgo, endeudarse no puede resultar tan malo. Al fin de cuentas, si lo hace con el objetivo de tener un mejor trabajo u oportunidad laboral, pronto recuperará el dinero para pagar la deuda. Lo importante es asesorarse bien y ser consciente hasta qué punto endeudarse.

Le recomendamos leer “Cómo saber hasta qué punto endeudarse”.

• Depender de sus padres

Esto es no querer asumir su vida por su propia cuenta. Y eso le puede pasar una grande factura a futuro, ya que para cuando tenga que vivirla, otros ya lo habrán hecho y tendrán grandes ventajas sobre usted, tanto a nivel profesional como a nivel personal.

Dejar que sean ellos siempre que respondan por sus cuentas o que usted no se haga cargo de compartir responsabilidades financieras, le resta una experiencia de vida muy importante que le permite tener un éxito a futuro con su dinero.

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• Gastar por aparentar

Es común y, en un inicio, puede aceptarse. Pero si con el paso de los años sigue endeudándose para mostrar lo que no puede costear o simplemente para subir fotos en sus redes sociales, algo está fallando. Por un lado, en su presupuesto y en su historia crediticia esto lo puede afectar gravemente, restándole oportunidades de ahorro y de tener un buen reporte.

Pero por otro lado también implica que usted no está disfrutando su propia vida y no se acepta tal como es, con sus condiciones actuales. Pretender lo que no es resulta algo desgastante e insostenible con el paso del tiempo y lo único que logra es dañar su imagen.

• Pedir prestado algo que no puede pagar en 20 años

Los expertos de Money Under 30 si bien las deudas pueden ser algo con lo que tiene que aprender a vivir, lo importante es saber cuándo tomarlas. Y para no arrepentirse, también debe verificar las razones por las que lo hace, si realmente vale la pena.

Esto incluye, especialmente, deudas hipotecarias y estudiantiles. Si usted no es capaz de pagarlas en los próximos 20 años, realmente no vale la pena tomarlas, porque entonces no tendrá tiempo para pensar en el ahorro y en su jubilación.

• No saber equilibrar el ahorro y el gasto

Finalmente, esto se trata de que con el paso del tiempo y aprendiendo de los errores, usted sepa cuándo puede darse gustos, apretándose un poco, pero también cuándo decir “no”, para lograr ahorrar. Hay gente que se va siempre a alguno de los dos extremos y eso los imposibilita vivir experiencias que realmente sirvan en su vida.

Money Under 30 dice que la clave de eso es simplemente tener un plan del futuro claro: si sabe que en 10 años quiere tener su casa propia, se proyecta para eso y quizás aprovechará más bien las primas de trabajo para hacer el viaje que quiere.

FP le sugiere leer “Cambios que debe hacer en su vida si realmente quiere (y necesita) ahorrar”.

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