Las peores formas en las que puede arruinar sus “veintialgo”

Estar en la universidad, gozar de cierta libertad y empezar a explorar la vida en su totalidad; son algunas de las experiencias que se disfrutan cuando se tiene entre 20 y 29 años.

Las peores formas en las que puede arruinar sus “veintialgo” Las peores formas en las que puede arruinar sus “veintialgo”
Pero cuando no se desarrollan buenos hábitos financieros desde temprano, las consecuencias pueden ser peor desde los 30.

Muchos pueden ver la década de los veinte como un periodo de diez años en el que se pueden dar el lujo de cometer errores o “embarrarla varias veces” en todos los aspectos de la vida: empezar a moldear la personalidad, descubrir la importancia de las relaciones sociales, iniciar una carrera profesional, entre otras cosas.

Pero el dinero empezará a ser una constante que empieza a entender. Poco a poco comprende que, efectivamente, “el dinero no crece en los árboles”, como quizá alguna vez se lo exclamaron sus padres y que para poder tener más, hay que hacer esfuerzos y trabajar.

FP le sugiere no perderse "Todo lo que una persona de "veintialgo" debe saber sobre el dinero".

Y así mismo como empieza a comprender eso, sabe que al no tener demasiadas responsabilidades también hay un alto riesgo de convertirse en un comprador compulsivo o sencillamente empezar a gastar y gastar dinero sin tener en cuenta más que la satisfacción que eso le da.

Lo importante es que empiece a darse cuenta de los errores que puede cometer y tome acciones al respecto. Esto no implica no disfrutar la vida o darse gusto en algunos momentos, sino tener la conciencia de las situaciones y las consecuencias que pueden tener.

1. Enloquecerse con los créditos

Los créditos estudiantiles y las tarjetas de crédito son los predominantes en estas edades. Una cosa es ser consciente de que se tiene una deuda, pero otra muy distinta es asumir la responsabilidad de querer salir de ella. La lección para aprender es que entre más rápido salga de sus deudas, más tranquilo puede estar y menos dinero tendrá que pagar.

Vivir con la tarjeta de crédito pensando que “el siguiente mes la pagará”, también suele ser común. Puede ser un juego muy peligroso ya que, en caso de que llegue a quedarse sin trabajo, sentirá la presión y las consecuencias de responder por dinero que no tiene.

Si antes pudo sobrevivir con efectivo, ¿por qué a esta edad no? Este puede ser uno de los peores hábitos y de los más difíciles de superar, según señala la web de Get Rich Slowly.

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2. No hacer un presupuesto por verlo “inútil”

No es necesario que lo tenga en su computador o que use fórmulas complicadas para poder establecerlo. La mayoría de jóvenes adultos creen que conocen sus gastos y saben hasta qué punto pueden gastar, pero cuando no calculan esos gastos hormiga y las rumbas se hacen más frecuentes, al final del mes se hace común la frase “no sé en qué gasté la plata”.

Le sugerimos leer también “Las 7 formas más “tontas” en las que usted gasta mucho dinero”.

Hacer un presupuesto no tiene mayor ciencia. Puede incluso descargar aplicaciones en el celular que le permitan llevar un registro de lo que gasta y de lo que gana. Algunas, incluso, le ofrecen alertas para que esté pendiente de sus gastos.

Los expertos de Nerdwallet sugieren que todo es cuestión de poner el dinero que gana en la parte superior y restar todos los gastos mensuales. Incluso, si no tiene idea de cuánto gasta en su vida social, empiece poniendo un límite de dinero para así no gastar más de lo que tiene.

3. Gasto excesivo

Saber que empieza a dejar de depender de la mesada de sus padres es un sentimiento liberador. Pero recibir un sueldo también implica una gran responsabilidad. Hay precios que suben, otros que bajan y la economía también tiene sus malos momentos.

Business Insider sugiere que toda compra, dentro de lo posible, debe estar planificada y debe considerar dos veces si realmente es necesario que la haga o si puede dejarla para después.

4. Vivir el día a día

E ignorar que existe un mañana. Esto se refiere a pensar en temas como crear un fondo de emergencia o aportar dinero para la pensión. Si ya se considera una persona totalmente independiente y responsable, debe suceder lo mismo con los temas financieros porque sus padres no siempre podrán respaldarlo.

Entre más temprano comprenda la importancia de pensar en el futuro y ahorrar para que no tenga necesidades, mejor vivirá. Una encuesta de BankRate señala que más del 60% de adultos no cuentan con un fondo de emergencia y pueden quedar a la deriva si no tienen trabajo, les sucede un accidente o tienen cualquier otro tipo de urgencia.

Y lo mismo sucede con la pensión. Entre los viajes, las fiestas y terminar los estudios pueden pasar por alto que si algún día quieren estar tranquilos de viejo, sin tener que trabajar, deben completar unos requisitos de cotización, como la cantidad de semanas. Entonces, entre más tarde empiece a hacerlo, más se demorará en pensionar.

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5. No entender qué es invertir

Una cosa es el ahorro y otra muy distinta es la inversión. Cuando usted logra acumular dinero durante un tiempo, está bien y puede ayudarle. Pero “dejar el dinero quieto” es un error muy común a esta edad.

Quizás el miedo o la falta de conocimiento pueden influenciar pero, a propósito que es la década en la que más riesgos se pueden tomar, no puede ser muy complicado empezar a pensar hacer más dinero con su dinero.

6. No iniciar una vida crediticia

Aunque en el momento sea de quienes le huyen a los bancos, entidades financieras y créditos; cuando considere tener una casa propia o necesite comprar un carro para su familia entenderá la importancia de tener una vida crediticia. Si quiere saber más, lea este artículo.

7. Vivir sin servicio de salud

Hasta los 25 años, en Colombia, puede tener la excusa de depender de sus padres y estar cursando sus estudios universitarios. Pero una vez termina este beneficio, muchos jóvenes que tienen buena salud no piensan en invertir en un servicio médico.

Lo cierto es que si llega a suceder una urgencia o una enfermedad, comprenderá que un aporte pequeño mensual vale más la pena que pagar millones en una semana.

8. Casarse antes de lo pensado

Y peor aún, endeudarse para hacer realidad su matrimonio de ensueño. El matrimonio, o el simple hecho de vivir con alguien, implica tener una estabilidad financiera fuerte, respaldada por unos altos ahorros. Pero si ninguno de los dos cuenta con esto, esta pareja de “veintialgo” se sumará a la alta cifra mundial de divorciados a los “treinta y algo”.

El sitio web Money Under 30 señala que para poder tomar ese paso es necesario hacer una evaluación previa sobre los hábitos financieros y qué tan compatibles pueden ser, porque hasta el hecho de divorciarse también implica altos costos.

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9. Dejar que sus padres lo respalden económicamente

Empezar a tener independencia también implica asumir responsabilidades en su hogar, poder hacer un aporte (así sea pequeño) por las cosas en las que usted disfruta en su casa; así sus padres no se lo pidan. Esto no solo le genera un sentimiento de agradecimiento y retribución con su familia, sino que también empieza a enseñarle poco a poco cómo funciona un hogar.

Incluso, temas como el pago de su factura de celular, la compra de sus productos personales, el impuesto de su carro o cualquier otro pago, debe empezar a hacerlo usted solito; lo que también incluye que si no tiene el dinero para pagar, deberá buscar la forma de obtenerlo, porque es su responsabilidad.

10. El capricho por un carro

Un carro puede ser una de las mejores formas en las que un joven puede retribuirse el esfuerzo por sus primeros años de trabajo. Pero en la mayoría de ocasiones ellos no ahorran para comprarlo, sino que prefieren endeudarse.

Y esto no está mal del todo, sino que deben comprender que tienen que asumir deudas, de acuerdo con sus condiciones y situación económica. No por el simple hecho de buscar el más lujoso o moderno, tomar grandes préstamos que le impliquen cuotas superiores de $700.000 en el mes.

Incluso, considere en seguir usando el transporte público, pues el carro también tiene unos costos ocultos

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