Invierte según tu personalidad

Hay personas arriesgadas; otras, que prefieren ir a la fija y, en medio, las que van paso a paso pero que aprovechan las oportunidades cuando aparecen. Hay una inversión para cada cual.

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Hasta hace relativamente poco tiempo, las posibilidades de inversión en Colombia eran realmente pocas y se limitaban a la compra de acciones en una compañía, a la compra y venta de finca raíz o de dólares, o al comercio en general.

Sin embargo, con la Apertura Económica, con la activación del sistema privado de pensiones y con la ‘democratización’ del acceso al mercado de capitales a través de la Bolsa, las posibilidades de inversión se han multiplicado exponencialmente. Luego si antes había pocas opciones, hoy día abundan.

Por esta razón el ciudadano de a pie puede llegar a sentir cierta aprensión pero, en realidad, el asunto es más fácil de lo que parece. Según el Grupo Aval, “una forma de asumir el reto de la inversión depende de los objetivos y del camino para lograrlo. Por ejemplo, un objetivo puede ser comprar casa propia, una finca a las afueras de la ciudad, un auto de lujo, realizar el viaje de la vida o asegurar una pensión o la educación de los hijos, etc. Como se puede ver, no importa la edad para contemplar el momento de una inversión.”

Una vez fijado el objetivo y dimensionado su costo, los caminos para lograrlo son bien diversos. “Uno de ellos puede ser invertir en un emprendimiento propio; otro, en el negocio de otros a través de la compra de acciones, como las del Grupo Aval; otro, a través del ahorro voluntario en los fondos de pensiones… en fin, las posibilidades son enormes pero lo que hay que observar es el riesgo.”, dice la misma fuente.

Descartada la opción de invertir en el banco central de Mauritania, por medio de esos correos electrónicos basura, el riesgo debe comprenderse como la volatilidad del retorno de la inversión en función del cumplimiento de la rentabilidad.

Así, las inversiones pueden ser de riesgo bajo, moderado y alto, para igual número de perfiles de personas: conservadoras, con tolerancia media al riesgo y arriesgadas, respectivamente. Es decir: a una persona conservadora, a la que no le gusta tomar riesgos sino ir a la fija, le pueden interesar inversiones de una baja rentabilidad, como lo pueden ser los bonos del tesoro de Estados Unidos, que a varios años aseguran algo menos del 5% anual. Para estas personas es intolerable perder un centavo en su inversión.

En el otro extremo están las personas que les gusta moverse, tomar riesgos y apostar al azar, y por eso se sienten a gusto con inversiones de riesgo alto. Esto no significa que la platica se vaya a perder sino que la volatilidad de la rentabilidad esperada no hace seguro el porcentaje propuesto al principio sino algo menos… o más. Por ejemplo, se puede invertir directamente en portafolios que apuestan, por ejemplo, en acciones en pesos, dólares, euros y en mercados como los emergentes y asiáticos. Para inversionistas con esta personalidad, dejar de haber ganado un porcentaje de un dígito es apenas parte del juego.

En medio están las personas que aun siendo conservadoras, pueden considerar invertir en opciones atractivas cuya rentabilidad puede tener alguna volatilidad. Así, pueden encontrar ventajas invirtiendo en acciones directamente de las compañías más importantes del país como Ecopetrol, Grupo Sura, Isagen, Bancolombia, Cementos Argos, entre otras.

“La clave de este juego del crecimiento del capital está en buscar asesoría profesional como la de los especialistas del Grupo Aval que, o bien enseñen los fundamentos, técnicas y secretos de las inversiones para que el inversionista se forme y actúe independientemente, o bien asuma su papel de comisionista para asegurar el retorno de la inversión.”, puntualiza la misma fuente.

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