Por qué los pobres no son pobres, según los ricos

Este será un dilema eterno que puede tener varias perspectivas y en el que muchas personas podrán nunca ponerse de acuerdo. ¿Qué dicen algunos estudios?

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Aunque sean términos que se pueden llegar a considerar como despectivos, la frontera entre un “pobre” y un “rico” suele darse a partir del nivel de ingresos que reciben, de las comodidades y del nivel y calidad de vida que llevan. En sí, no hay fronteras para denominar a alguien “millonario”, en cantidades de dinero exactas. Pero si se trata del contexto colombiano, puede que una persona que viva desde el estrato 4 (y encima), tenga casa y carro; podría denominársele rico; mientras que otra perspectiva radicaría en que si es empresario, tiene dos casas y viaja fuera del país, lo hace millonario.

En Colombia, según el DANE, la línea de pobreza está definida como el ingreso mínimo necesario para adquirir una canasta básica de bienes alimentarios y no alimentarios que permiten un nivel de vida adecuado en un país determinado. Para el periodo de año móvil julio 2014- junio 2015, un hogar compuesto por cuatro personas se clasificó como pobre si el ingreso total del hogar estaba por debajo de $868.172.

Así, en el país la pobreza se ubicó en 28,2 % en ese periodo y en el total nacional, el 7,9 % de las personas se encontraba en situación de pobreza extrema.

Ahora,seguramente, si se le pregunta a una persona con estas últimas características cómo define un “millonario”, el perfil puede cambiar. Pero sin quedarnos en el dilema de definición, FP recopiló algunos estudios en los que se estima la perspectiva contraria: ¿A quién se le puede denominar ‘pobre’?

FP le recomienda “Cómo la gente “pobre” gasta el dinero”.

En esto, una de las frases más populares es la de Bill Gates, en la que señala que “si naces pobre no es tu culpa, pero si mueres pobre sí es tu culpa”. Y a esto se le puede sumar otras expresiones populares en las que se expresa que “una persona elige seguir siendo pobre”, y que todo puede tratarse de una forma de pensar.

Un estudio reportado por el Washington Post y elaborado por investigadores de la Universidad de Kent y de Auckland, señala que los “ricos” consideran que los pobres no son tan pobres, dado que en su contexto y cotidianidad, no ven a muchas personas que vivan en tal condición –según explican los resultados-, por lo que se trata de un fenómeno que estaría disminuyendo. Y esto es evidente al ver que estas personas con altos ingresos, inversiones y propiedades tienen como amigos y vecinos a personas con la misma situación económica.

Entonces, quizá por eso consideran que los pobres no son tan pobres como se menciona. Incluso, el mismo estudio señala que esto tiene fuertes implicaciones políticas, ya que esa misma perspectiva es la que hace que el tema de redistribución de la riqueza, sea algo un poco complicado de aceptar para ellos.

Y, de la misma línea, también está la percepción de que ser pobre es sólo una mentalidad. Un análisis de un emprendedor, Quinton Figueroa, está a favor de esta posición. Entre sus argumentos, explica que los pobres pueden llegar a cambiar su futuro sin importar las condiciones en las que nacieron y sugiere que sus hábitos financieros es lo que les impide cambiar su realidad: no ahorran dinero, dependen del Estado y el pensar que son víctimas.

Desde esta perspectiva, lo que bastaría es empezar a educar a las generaciones para que cambien sus hábitos y tengan un cambio de mentalidad, para considerar que pueden crearse ellos mismos oportunidades, para avanzar a nivel económico.

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En el lado opuesto

Puede que algunas consideraciones de las ya señaladas, sean ciertas. Pero también hay factores que, sin duda, hacen que “los pobres sigan siendo pobres”. Un análisis de ThinkProgress explica que lo que hace que estas personas no tengan las condiciones de ahorro o financieras deseables, es porque más de la mitad de su sueldo está destinada a cubrir las necesidades básicas: vivienda, servicios, transporte y comida.

Así, no es que no ahorren ni que gasten en cosas innecesarias, sino que destinan su presupuesto en suplir las necesidades básicas. Y, dependiendo del país, algunos pueden contar con ayudas de los respectivos gobiernos que les permitan intentar solventar algunas de sus necesidades pero que, en muchos casos, no es suficiente.

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