¿Acercándose al “tercer piso”? Esto es lo que NO tiene que tener

La década de los 30 suele ser una de las definitivas tanto en la vida personal como laboral, porque implica mirar atrás, revaluar lo que ha hecho, corregir los errores y establecer un plan para lo que falta hacer.

¿Acercándose al “tercer piso”? Esto es lo que NO tiene que tener ¿Acercándose al “tercer piso”? Esto es lo que NO tiene que tener
Luego de vivir una loca juventud, que suele terminar a los 29 años, la llegada al “tercer piso” hace que muchas personas empiecen a hacer una lista de lo que ya han logrado y de lo que les falta (y quieren) vivir. Entre algunas de esas cosas están proyectos de carrera profesional que pueden involucrar

Y es que al cumplir 30 no solo es casi que un paso obligado a tener una mayor conciencia y responsabilidad de sí mismo en el mundo, sino también implica unos cambios físicos que en muchas ocasiones son más visibles para las mujeres que para los hombres: la piel empieza a perder un poco su elasticidad, las arrugas y las canas empiezan a hacerse más visibles, mientras que largas jornadas de trabajo o trasnocho ya pasan su factura.

Además, mientras algunas habilidades de la memoria a corto plazo empiezan a disminuir, otras como las que implican comprensión, información y vocabulario empiezan a desarrollarse más rápido.

Claro está que cada persona lo puede vivir a su propio modo, más aún porque los hábitos de vida ya no son los mismos que cuando tenía “veintialgo” y mientras unos sienten que aún tienen energía como cuando estaban en la universidad, otros ya empiezan a notar cómo su cuerpo le pide a gritos unas vacaciones de al menos seis meses.

FP le sugiere leer “Como manejar el dinero cuando tiene 30 años o más”.

Las preguntas

Pero esta edad también implica hacer esa tediosa evaluación de “qué hacer con la vida”, hacia dónde proyectarla, cómo cambiarla si aún no es feliz y, claro está, cómo hacer para lograr tener una mejor calidad de vida.

Lo importante es que una vez haya disfrutado al máximo los diez años correspondientes a su juventud (la primera, tranquilo) de los “veintialgo”, empiece a analizar cuáles fueron esas lecciones de vida que aprendió, lo que tiene que empezar a cambiar y el plan que va a poner en práctica. Las siguientes preguntas sugeridas por Andrea Moore, una profesional de salud y escritora experta, lo pueden ayudar a hacer una mejor evaluación:

• ¿Qué es la felicidad para usted?

• ¿Qué estaría dispuesto a sacrificar para alcanzar sus metas?

• ¿Está preparado financieramente para vivir?

• ¿La gente que está a su alrededor le aporta algo?

• ¿Cómo celebra a diario estar vivo?

• ¿Ya descubrió su propósito de vida?

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La lista

Si bien cada persona tiene un estilo de vida distinto y una historia tras de sí con vivencias, cultura y tradiciones distintas, al llegar a esta edad los jóvenes pueden empezar a sentir una presión de parte de sus amigos o familiares para alcanzar o lograr ciertas cosas. Pero no tiene por qué dejarse imponer estándares, cuando tiene los suyos propios.

Así, esta es una lista sugerida de lo que no es necesario que tenga a los 30 años, si usted no quiere:

• Una familia o un matrimonio: quizás ya ha empezado a escuchar los comentarios de algunos familiares de que si la pareja que usted tiene va a ser con quien se va a organizar y formar una vida o, en caso de que ya estén conviviendo juntos, “¿para cuándo los niños?”. Aunque todo puede tornarse un poco más estresante si está soltero.

Una publicación de Adrian Granzella, experta en desarrollo profesional de The Muse, explica que si bien esta edad implica empezar a desarrollar su proyecto de vida, no tiene que verse obligado a darle continuidad a las mismas tradiciones que venían marcando las anteriores generaciones.

• Una casa propia: las condiciones económicas ya no son tan sencillas, más aún por las altas tasas de desempleo juvenil así como las condiciones un poco más estrictas de las entidades financieras a la hora de otorgar créditos hipotecarios, a pesar de que las tasas y las ayudas del gobierno faciliten el endeudamiento. Ahora temas como impuestos y el alto precio de la vivienda se convierten en factores que impiden pensar en tener una casa propia como una situación fácil de llevar; más aún cuando puede tener deudas pendientes de créditos estudiantiles o de vehículo.

• El trabajo ideal: no es necesario haberlo encontrado aún porque puede que hasta ahora esté empezando a explorar campos distintos de su profesión. Según la mentora profesional y de vida, Claire Baker, lo importante es no sentirse presionado por lograr ascensos o buscar nuevas experiencias profesionales que lo lleven a sentirse totalmente realizado porque, en ocasiones, hasta ahora está empezando a darse cuenta que lo suyo es emprender o no aún no ha vivido esa experiencia profesional única que marcará el resto de su vida.

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Lo ideal

En cambio, a estas alturas del camino existen cosas que le ahorrarán dolores de cabeza si ya ha vivido o aprendido, según Mark Manson, escritor y emprendedor en temas profesionales y de vida:

• Haber renunciado a un trabajo que no lo satisfacía
• Empezar a pensar en su jubilación
• Dar prioridad a su salud
• Tener conciencia de las deudas
• Estar agradecido con lo que tiene

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