¿Sus cuentas le fallan? Apéguese mejor a un “anti-presupuesto”

No es raro que por más que intente apegarse a los cálculos que ha hecho, algo siempre termine fallando. Bienvenido, usted hace parte de esa gran mayoría que no puede mantenerse estricto a su presupuesto.

¿Sus cuentas le fallan? Apéguese mejor a un “anti-presupuesto” ¿Sus cuentas le fallan? Apéguese mejor a un “anti-presupuesto”
Siempre que se habla de tener ahorros y finanzas sanas, el principal consejo que escuchará de boca de los expertos será que debe crear un presupuesto y procurar mantenerse estricto con él: no gastar un peso de más en lo que ha estimado y, por supuesto, pensar en un fondo de emergencia.

Y por más matemáticas que “le eche a la cosa”, por más registro que tenga de todo lo que gasta o invierte, definitivamente el plan siempre tiende a fallar, ya sea porque surgen gastos adicionales o urgencias que no esperaba y le toca sacar –probablemente- de esa parte del “ahorro” o de sus gastos personales, para suplir ese dinero.

Al final, puede que siempre termine diciendo “bueno, ya qué… lo intenté este mes”. ¿Le ha pasado? No se preocupe. Es totalmente normal. Más cuando su sueldo es reducido y a duras penas le ayuda a sobrellevar su día a día. Incluso, el fracaso es normal cuando está aprendiendo a ser alguien “financieramente sano” y consciente de cómo manejar su dinero para gastar en lo que es y procurar, luego, tener más.

FP le sugiere leer “Cambios que debe hacer en su vida si realmente quiere (y necesita) ahorrar”.

¿En qué consiste?

Dado que a las personas que no tienen una disciplina tan estricta con el dinero ni tienen mucho conocimiento en el manejo del mismo; expertos en el tema han creado un concepto denominado el “anti-presupuesto” (anti-budget, en inglés). Según David Weliver, de MoneyUnder30.com, se trata de una estrategia bastante sencilla, que requiere solamente tres pasos:

• Estime sus gastos de forma automática mes a mes: conozca qué plata definitivamente tendrá que gastar en sus gastos fijos mensuales (arriendo, pago de servicios, cuota de la tarjeta de crédito, alimentación, transporte, etc. y ahorros)

• Ponga todas esas transferencias en modo automático

• Gaste lo que le reste, sin preocuparse

Al respecto, en una publicación de Money, de US News, Paula Pant explica que esto es bastante sencillo, porque lo único que tiene que hacer es tener conocimiento de lo que son sus responsabilidades (lo que sí o sí tiene que pagar) y de lo que quiera ahorrar. Luego de eso, lo que le quede, “vuélvase loco” y no tenga remordimiento alguno.

Esta estrategia está orientada en algo pragmático y está más orientada a metas concretas. Claro, un presupuesto más “realista” le ayudaría más, pero este es simplemente un comienzo. Además, hacer esto va dejando en su mente una nueva costumbre en su “chip financiero” que, a futuro, lo obligará a seguir así de “juicioso” con su dinero y que en caso de que no lo haga, siente una sensación de frustración personal.

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Los cambios

Otra característica es que puede aplicarlo, dependiendo de su forma o estilo de vida. No se complique tanto: haga estimaciones aproximadas de lo que gasta mensualmente pero, procure ser muy estricto con sus ahorros. Por ejemplo, David Bilbby escribe en MoneyCrashers que puede hacer un “anti-presupuesto” de los meses anteriores y luego, hacer los ajustes pertinentes. Lo importante es tener una visión general y saber que el dinero sí está yendo a donde tiene que ir.

Para hacerlo, considere las cosas de la forma más sencilla posible. En un papel, rápidamente (puede hacerlo ya) escriba “Gastos fijos” y empiece a hacer cuentas de:

• Cuánto cuesta un almuerzo (si no lleva desde su casa): por ejemplo, que le cueste $7.000. Eso, multiplíquelo por los días hábiles laborales que tenga. Digamos que son 5, a la semana, entonces estaría gastando $35.000 a la semana y $140.000 al mes.

• Cuánto cuesta su transporte de su trabajo a su casa: por ejemplo, de ida y vuelta coge Transmilenio en hora, entonces, paga $1.800 por recorrido, es decir, $3.600 diarios; lo que se traduce en $18.000 a la semana y $72.000 al mes.

• Cuánto paga en servicios: al mes: en luz, $40.000; en agua (recuerde que en Bogotá es bimensual), $40.000; en gas, $35.000 y televisión e internet, $80.000

• Cuánto paga en arriendo: ejemplo, $800.000 -siendo optimistas-.

• Cuánto paga en créditos: cuotas mensuales de $100.000 diferidas a 12 meses.

• Cuánto gasta en ocio: una salida a cine, el café con su mejor amigo, la salida del viernes para celebrar el cumpleaños de su amiga, etc. Un estimado de $200.000 mensuales

Esto sería que en total, al mes, usted gasta $1’507.000 aproximadamente, quizás $1'650.000 contando el mercado, si usted cocina para una sola persona. Ahora, siguiendo el consejo de expertos, ahorre el 10% de su sueldo que, digamos, es de $2’000.00. Entonces la cifra total sería de poco más de $1’850.000. De eso, use los $150.000 restantes como mejor le apetezca.

Ahora, la idea es que sabe ya que todos los meses tiene que hacer esos gastos y tiene ese dinero libre. Si hace que su banco le debite automáticamente todo esto, será mucho más fácil. Si no, hágalo a penas reciba su sueldo. Lo otro, déjelo a su libre albedrío. En eso consiste el “anti-presupuesto”.

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¿Realmente funciona?

Como todo, eso dependerá de usted y del interés que tenga en ponerle orden a su vida financiera. Según su estilo de vida, usted ya conoce cuáles son las consecuencias de no ser organizado y de no tener dinero al final de la quincena. Pero lo ideal es que cumpla con lo mínimo para no tener dolores de cabeza con el dinero.


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