El cruel precio de olvidar los malos momentos

La mayoría de personas, aunque digan que tiene buena memoria, tienden a recordar mucho más los buenos momentos que los malos pero esto, en sus finanzas, puede llegar a tener una importante repercusión.

El cruel precio de olvidar los malos momentos El cruel precio de olvidar los malos momentos

Sin importar si usted se considera una persona con una memoria prodigiosa, hay momentos particulares que siempre guardará en su cabeza porque implicaron algún tipo de impacto, una fuerte enseñanza, un gran miedo o una pérdida. Pero a medida que pasa el tiempo, puede que unos se queden más presentes que otros, al fin y al cabo, el funcionamiento del cerebro es ese, reemplazar y desechar aquellos conocimientos o situaciones que ya no sean más útiles.

Y entre tantas experiencias, quizás las financieras sean de esas que más enseñanzas puedan llegar a tener, porque implican crisis, recursividad e impaciencia, que pueden llevar a crear soluciones inesperadas e inimaginables. Y, aunque sirven de base para muchos momentos futuros, el problema es cuando usted los olvida.

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La situación es explicada en un artículo del Wall Street Journal, que explica cómo el cerebro, a pesar de una máquina, tiene puntos ciegos y ‘huecos’ nublados por caprichos y falsas creencias que pueden llegarse a considerar como verdaderas, distorsionando lo ocurrido en la realidad y creando una especie de “lagunas”.

En esto el ejemplo más claro es el envejecimiento y cómo la pérdida de la capacidad de organizar y recordar momentos se va dando con el paso de los años. Pero una investigación muestra que las situaciones que implican pérdidas y ganancias, influyen de forma distinta en la creación de recuerdos y memorias. En sí, el estudio sugiere que a medida que se va avanzando en edad se tiende a perpetuar más el momento en que se dan ganancias, que aquellos en los que se dan pérdidas.

En sí, esto sucede porque se trata de una información positiva, que genera un efecto de “sesgo” en el cerebro, relacionado con el mismo proceso de envejecimiento.

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Afecta las decisiones

Ante esto, el Wall Street Journal explica cómo esa misma situación puede hacer que se tomen malas decisiones de dinero, en tanto que impediría que una persona pueda recordar lo que vivió en un difícil momento económico, como lección, ante un contexto similar que pueda tener las mismas consecuencias, es decir, que haya olvidado cuál fue la causa que lo llevó a esa debacle.

Pero esto no solo puede suceder a medida que se envejece sino, en sí, desde cuando se crece. Recuerde, por ejemplo, cuál fue ese primer momento en que usted ahorró y, a la par, cuándo fue que usted perdió dinero por primera vez. Bueno, puede que no llegue al momento exacto, pero lo más probable es que le sea más fácil recordar ese momento de ahorro (o en mayor cantidad de momentos similares) que aquellos en los que perdió dinero.

En sí, todas las experiencias que usted vive, en torno al dinero, deben dejarle una clara enseñanza de la que tiene que ser consciente que aprendió. Por ejemplo, cuando tuvo una crisis por no poder pagar la cuota de una tarjeta de crédito y lo que tuvo que hacer para superar ese momento; le tuvo que haber enseñado o bien algo traumático como dejar de usar la tarjeta o simplemente de ser más inteligente, a la próxima vez, para usarla.

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Pero con el paso del tiempo usted irá olvidando ese “trauma” y tenderá a cometer el mismo error del pasado, si realmente no fue consciente de lo que hizo en aquella época, especialmente, si luego de eso no desarrolló hábitos financieros saludables.

Así, el truco es que usted interiorice cada una de esas experiencias para que la lección financiera realmente pueda quedarse en su memoria como uno de esos recuerdos importantes, tanto como la vez que le rompieron el corazón cuando le terminaron o cuando nació su hijo.

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