Cuando la pereza es su aliada para ahorrar

Aunque pareciera una característica nada útil en la vida, si usted se considera una persona perezosa mire cómo en las siguientes situaciones este defecto se convierte en una cualidad para sus finanzas (pero sólo en estos casos).

Cuando la pereza es su aliada para ahorrar Cuando la pereza es su aliada para ahorrar

Si usted está en una entrevista de trabajo o quizá conociendo a alguien que podría considerar como la persona de su vida, muy seguramente querrá mostrar lo mejor de usted, esas cualidades que lo hacen excepcional ante otras personas y que le darían algunas garantías para seguir vigente en cualquiera de los dos procesos.

Pero lo más seguro es que si usted sabe que es perezoso, es algo que no va a mencionar por casualidad sino, más bien, que las personas se van a dar cuenta de eso. Y bueno, claro que también hay niveles de niveles: de quienes prefieren pagar por todo lo que no les gusta hacer o aquellos que desde pequeños le pagaron a sus hermanos menores para tender su cama.

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En sí, la pereza es esa falta de motivación, flojera o simplemente sentimiento de no querer hacer las cosas por X o Y motivo y, aunque muchas personas podrían considerarlo como una gran desventaja en todo aspecto de la vida, considere que tener esta característica, en los siguientes momentos, puede ayudarlo a ahorrar dinero:

  • Cuando le da pereza conducir: y, en general, si es de esos quienes odian salir de la casa y de su zona de confort, puede estar evitándose los costos adicionales de tener un carro o tener que pagar altas tarifas de servicio público (porque seguramente es de quienes prefiere tomar un taxi sin importar el costo). Así, en ese exacto momento que usted decide procrastinar esa salida o simplemente negarse a hacerla, puede ahorrar unos buenos pesos. 
  • Cuando le da pereza ir de compras: una de las grandes ventajas es que este tipo de pereza le ayuda a aprovechar al máximo todos los recursos con los que ya cuenta en su casa, incluso, esa sopa instantánea que no le agrada mucho pero que es lo único que hay para almorzar ese día. 
  • Cuando no se preocupa: bueno, hasta cierto punto. Estamos hablando del cuidado personal, cuando le da pereza ir a arreglarse el cabello o hacerse las uñas y que, incluso, usted mismo puede terminar haciéndolo solo viendo un par de tutoriales en youtube. Más aún cuando los costos de estos servicios pueden ser muy caros.

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  • Cuando no hace ejercicio: o, exactamente, que le dé pereza tener que ir a un gimnasio y cumplir con una rutina específica que le implique comprar una máquina de ejercicios. Quizás eso lo obliga a tener sus propias herramientas y rutinas. Claro, esto tiene su lado oculto y es que si en totalidad le da pereza mantener su cuerpo en forma, los gastos en médicos y tratamientos pueden resultarle mucho más costosos. 
  • Cuando todo se lo paga a alguien: quizá por la pereza de comparar precios con distintas empresas, decidió tomar todos los servicios con una sola; lo cual pudo ser una decisión inteligente, porque esto hace que tenga unos descuentos específicos y se convierta en una especie de cliente importante que querrán retener, lo que puede traducirse en ofertas. 
  • Cuando todo lo renta: porque le da pereza ahorrar y no quiere hacerlo para comprar ciertos productos y que sean solo suyos, como un carro, herramientas o dispositivos particulares. Más porque puede que sea algo que no use de forma frecuente, lo que efectivamente, sería un ahorro.

¡No siempre!

No vaya a malinterpretarnos y decir que Finanzas Personales está alcahueteando los malos hábitos a las personas porque, como le dijimos, lo anterior funciona únicamente para esos casos. El ser perezoso en demás situaciones, de hecho, sí le hace perder mucho dinero, porque le puede implicar:

  • No querer negociar ni regatear para obtener mejores condiciones a la hora de hacer una compra
  • Pagar tarde sus cuentas puede implicar cancelar intereses por mora
  • No le interesa comparar precios
  • No hacer mantenimientos preventivos, en todo sentido
  • Querer tener todo fácil y rápido y que se lo haga.

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