Claves de la Gerencia estratégica

Recordando la figura de Dwight David Eisenhower, 34º presidente de EE.UU., un tipo digno de estudio porque ofrece importantes lecciones de liderazgo. Es importante nombrar las claves gerenciales.

Pablo Álamo, columnista. Pablo Álamo, columnista.
Preparando el curso de “Liderazgo y Gerencia estratégica” que dicté la semana pasada en la Universidad Sergio Arboleda, recordé la figura de Dwight David Eisenhower, 34º presidente de Estados Unidos de América, un tipo digno de estudio porque ofrece importantes lecciones de liderazgo. Bueno es recordar que lideró la arriesgada y compleja Operación Overlord en 1944, más conocida como “el Desembarco de Normandía”, que supuso un golpe durísimo a las fuerzas militares de la Alemania nazi y aceleró el final de la Segunda Guerra Mundial.

Eisenhower fue un excelente estratega, no sólo en tiempos de guerra sino también de paz. Como jefe del Estado Mayor, le tocó organizar la desmovilización del enorme ejército que había combatido en la Segunda Guerra Mundial. Y lo hizo estupendamente. Sabía donde ubicar cada pieza, y, lo que es más importante a veces, cuántas piezas se requieren en cada lugar. Fue Comandante Supremo de las fuerzas de la OTAN y posteriormente presidente de los Estados Unidos de América.

Como presidente, fue moderadamente conservador e hizo algo que sólo un político con altas competencias en estratega se atrevería a hacer: detuvo el crecimiento del sector público y los gastos sin medida del (mal) llamado Estado de bienestar. Equilibró el presupuesto y predicó con el ejemplo los valores del trabajo, el esfuerzo y la austeridad, valores que aprendió en su tierra natal, Kansas, y en su familia, una modesta estirpe que vivía de trabajar el campo.

El gobierno de Eisenhower fue determinante en el crecimiento del liderazgo de los Estados Unidos. Al gobernar, demostró algo que Obama se ha empeñado en ocultar: se puede desarrollar medidas generalizadas de austeridad, sin desmontar las grandes reformas sociales y sin dejar de hacer importantes obras públicas. Con Eisenhower, que no retiró ninguna medida social realizada por el gobierno anterior, se construyó el sistema interestatal de autopistas y la conexión fluvial de los Grandes Lagos con el Atlántico. Otro episodio de su vida que le honra, fue la defensa de los derechos humanos y de la Constitución. Entre otros hechos, ordenó en 1957 la intervención de tropas federales contra la segregación racial en las escuelas de Arkansas.

En definitiva, era un hombre de principios y valores, no de intereses y vanidades. Sólo en los primeros se forman los grandes estrategas y las grandes naciones. Era coherente y congruente con lo que pensaba, por eso afirmó: “Un pueblo que valora sus privilegios por encima de sus principios, perderá ambos”. Por todo, la figura de Eisenhower me recuerda las principales claves de la gerencia estratégica:

1. Toda estrategia debe estar anclada en la Visión. La Misión es negociable, la Visión nunca. El mundo cambia a una velocidad de vértigo y las ideas que una vez fueron válidas no siempre lo son.

2. La estrategia se focaliza en el largo plazo.

3. Nunca hay confundir los objetivos de la Misión (Táctica) con los objetivos de la Visión (Estrategia).
4. Una buena estrategia se fundamenta en esas Fortalezas que poseemos y que a la vez logran que desarrollemos una diferencia sostenible.

5. No hay que confundir estrategia con efectividad operativa.

6. La estrategia implica toma de decisiones radicales.

7. Tan importante como la elección de la estrategia es la comunicación de ella.

8. La comunicación de una estrategia debe ser de manera rápida y contundente, concisa y sencilla, sin dar opción a que el mensaje se desvirtúe.

9. Primero viene la elección de la estrategia, luego la selección de personal.

10. Es importante la planificación, descripción de funciones, tareas y procesos, pero mucho más importante es dejar que las competencias del personal brillen.

11. La estrategia necesita de control, verificación y ajustes. Pero mucho más importante que todo ello es la motivación.

No hay estrategia exitosa sin personas motivadas cuyo corazón late al pensar en la realización de la Visión. Eisenhower con razón dijo: “El pesimismo nunca ganó una guerra”.

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