Evite riesgos en el patrimonio familiar

Voltaire, famoso intelectual francés, escribió: “Buscamos la felicidad, pero sin saber dónde, como los borrachos buscan su casa, sabiendo que tiene una”.

Pablo Álamo, columnista. Pablo Álamo, columnista.
Rescato esta sentencia, que subraya el hecho de que el ser humano a veces actúa sin un norte claro, ni si quiera en las cosas más importantes, porque pienso que es algo que le pasa a a menudo a muchos inversores.

No pocos inversores identifican el hecho de tener una colección de inversiones supuestamente buenas con tener una buena cartera. Piensan que es lo mismo una cosa que otra cuando en realidad no lo es. Curiosamente, suelen ser los mismos inversores que han ido construyendo carteras como si se tratara de la labor de un coleccionista que decora su casa con recuerdos de cada uno de sus viajes: unas acciones de un banco por aquí, unos apartamentos por allá, una plazas de garaje más allá, una compra de deuda del estado por si a caso, unas acciones de Ecopetrol para no dejar pasar el “papayazo”, etc.

Y, sin embargo, la experiencia nos dice que este tipo de composiciones patrimoniales rara vez logran alcanzar los objetivos deseados. Las inversiones individuales buenas no garantizan buenos resultados en el patrimonio familiar si no van acompañadas de una gestión con un rumbo claro y una estrategia definida. Se requiere, por tanto, de una brújula para las inversiones. Esta brújula es precisamente la política de inversiones, que es importante que esté definida con claridad por escrito, concretando tanto los objetivos de las inversiones como las posibles restricciones. Esta política hace de nexo entre cada objetivo y la inversión realizada.

La política de inversiones se ejecuta cuando se tienen los recursos, con criterios claros y de manera coherente con las necesidades de la familia. No se invierte por invertir, ni tampoco por no perder una buena oportunidad. Se invierte cuando hay un mapa claro y una hoja de ruta. Un mínimo de disciplina se requiere para evitar decisiones imprudentes.

Una buena política de inversiones es la mejor herramienta para protegerse de los riesgos intrínsecos a la gestión del patrimonio familiar. Como señala acertadamente Borja Durán (2013) estos riesgos son fundamentalmente cinco:

• Riesgos de estructuración
• Riesgos de planificación
• Riesgos de cohesión familiar
• Riesgos de gobierno familiar
• Riesgos de gestión y administración

Invertir es una decisión muy difícil que involucra una carga mental y emocional muy fuerte. Es casi imposible escapar de la tensión y del estrés. Siempre hay motivos para invertir y para no invertir. Siempre puede suceder algo no previsto que afecte negativamente la inversión. Hay que evitar, a través de una política de inversiones consistente, dar palos de ciego y reaccionar de manera impulsiva e imprudente a las noticias de los mercados, de los medios de comunicación y de los chismes sociales.

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