¿Por qué las personas realmente creativas son tan exitosas?

por Felipe Jánica

Con la turbulencia económica que estamos atravesando por cuenta del petróleo, es prudente que en Colombia adoptemos una cultura creativa, esa que los “gringos” le llaman disruptiva.

¿Por qué las personas realmente creativas son tan exitosas? ¿Por qué las personas realmente creativas son tan exitosas?

Esta es la palabra de moda, sobre todo en temas de innovación empresarial. Básicamente ser disruptivo es ser muy diferente a lo que normalmente se es. En el mundo de los negocios, entonces, ser disruptivos significa hacer negocios de una manera distinta a la que se vienen haciendo y que, resultado de esto, se provoquen cambios significativos con buenos resultados para el negocio y su ecosistema.

En tal sentido, lo que ha venido ocurriendo en Colombia es que nos hemos acostumbrado (o quizá mal acostumbrado) a seguir un patrón típico de conducta en los negocios. Si analizamos bien este tema, se puede inferir que los emprendimientos en el país tienden a ser muy similares, por ejemplo, en lo que respecta a la comercialización o a la prestación de servicios en sectores en los que normalmente tienen crecimientos importantes.

Tal es el caso, por ejemplo, del sector petrolero. Cuando teníamos el ‘boom’ de los precios altos, la mayoría de los negocios que rodeaban a la industria petrolera crecían tan rápido como crecían las empresas del sector asentadas en el territorio colombiano. Lo común era ver cómo crecían las compañías de servicios petroleros, e incluso, aquellas que proveían servicios de comercialización de bienes en el sector. Así, hubo casos increíbles como los de las empresas o personas naturales que compraban vehículos para arrendarlos a las petroleras o para ponerlos al servicio de la industria.

Para esa época no había reuniones, aulas de clase, tertulias o encuentros de amigos en los que se escuchara a alguien proponiendo hacer una “vaca” para comprar un carro y ponerlo a trabajar en la industria petrolera, montar un negocio de comidas alrededor de los campos petroleros o vender cualquier producto a las petroleras. Ahora para esos emprendedores, el cuarto de hora se les acabó.

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¿Cómo ser creativo, entonces?

Lo primero que hay que conocer, entonces, es de qué se trata la cultura creativa y qué tan disruptiva debe ser. No se puede ser creativo si se piensa de manera ligera o si se tiene una cultura o mentalidad de casino pues, como dice el dicho “de eso tan bueno no dan tanto”.

Si se quiere ser innovador o emprendedor disruptivo, lo primero que hay que definir es cuál es el producto o servicio que queremos vender y cuál es el mercado objetivo. La primera recomendación es buscar un producto o servicio cuyo precio no sea controlado por el mercado (variables exógenas). Por ejemplo, si se quiere emprender en el negocio del agro, el producto a vender tendrá un precio de referencia que normalmente está regulado o que se define por la oferta y la demanda.

Así las cosas, el precio jamás será determinado por el vendedor sino por el mercado y si esto sucede, se cumplirá aquel refrán “negocio que no controlas -el precio es lo importante en el control- no es tu negocio”.

Pero si persiste en el negocio del agro, entonces deberá innovar y demostrarle al mercado que el producto es único y diferenciado. De esta manera estaremos siendo disruptivos. Pero cuidado, tarde o temprano será copiado o mejorado en el mercado y se convertirá en un commodity, que finalmente terminará siendo controlado, nuevamente, por el mercado. La segunda recomendación en este aspecto es innovar cada día e invertir en este proceso.

Otras estrategias

Pensar o incursionar en negocios diferentes a las materias primas, en sí mismo, ya tiene un alto porcentaje de creatividad. Por ejemplo, incursionar en la producción industrial (pequeña, mediana o grande) implica un alto grado de creatividad siempre y cuando no se copie un producto existente en el mercado. La creación de un producto con factores diferenciadores a los existentes amerita un alto grado de creatividad. La pregunta es qué tanto se conoce el mercado y las necesidades del mismo.

Otro ejemplo es la venta de servicios, pero al igual que la producción deberán ser servicios diferenciados. No se puede ser disruptivo si se emprende un negocio de comidas similar al que el vecino tiene sólo porque al vecino le esté yendo bien. Lo estratégico es pensar qué tipo de servicios podrán prestarse de manera diferente en el país y además, que puedan ser exportables.

Algo que no hay que perder de vista es que tanto los servicios o productos que se introduzcan en el mercado sean capaces de sostener negocios y sobre todo que generen empleos sostenibles. Es decir, que sean coadyuvantes de la economía, de esta manera se podrán tener argumentos para que las políticas de Estado impulsen la generación de emprendimiento disruptivo.

Para ponerlo en práctica en la oficina

Uno de los motores del crecimiento empresarial es la creatividad. Para lograr una cultura creativa se necesita propulsar las ideas generadas por los equipos de trabajo y que estas no se coarten. En tal sentido, las empresas deben adoptar un ambiente en el que se incentive la generación de ideas. Es por esto que los líderes de las empresas deberían lograr que sus colaboradores manifiesten abiertamente sus ideas, pero sobre todo deben evitar que de todas las ideas se consensuen o que se democraticen en una idea ganadora, pues “cada cabeza es un mundo”. En este caso, los líderes deberían saber escoger cuál de esas ideas podría tener más éxito. Esta decisión no puede ser democrática.

Una vez escogida la idea, debería generarse el espacio para la ejecución y asignar responsables. En ese momento es necesario saber identificar las habilidades del equipo de trabajo. Por esto, se requiere que en las empresas existan diversidad de habilidades, es decir, no se puede contar con cinco personas especializadas en lo mismo para la puesta en marcha de las ideas, por el contrario, cuanto más diferentes e interdisciplinarios se conformen los equipos, mejores resultados se obtendrán.

Lo que nos hará diferentes

Cuanta más creatividad y emprendimiento tengamos en Colombia, la situación económica será cada vez mejor y esto nos ayudará a pensar diferente, lo que permitirá dejar de depender de las materias primas, que finalmente no son negocio, pues sino se controla el precio no será negocio.

La decisión es si queremos seguir haciendo negocios como en la actualidad o nos queremos atrever a pensar diferente en pro de mejores resultados económicos. Para ello es más que necesario que se generen espacios para incentivar la creatividad en las empresas y que los emprendedores innoven en sectores no convencionales.

Felipe Jánica
Socio de EY Colombia
Twitter @JnicaV

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