La teoría del tonto mayor que aplica para el bitcóin

por Cristian Camilo Parada Zuluaga

Como se puede notar inicia una carrera tanto en términos de inversión como en términos de quién es el “tonto mayor” dispuesto a pagar un precio más alto.

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Durante ya más de un año hemos escuchado a nivel mundial noticias en las cuales se habla acerca de monedas digitales, criptomonedas, alternativas de inversión desmaterializadas (no las de los bancos), de las cuales ‘cuenta la leyenda’ traen consigo grandes beneficios.

Entre algunos que enumeran los más eufóricos seguidores del tema están la eliminación de intermediarios del sistema financiero, agilidad en la transaccionalidad y un sinnúmero de características que sin duda desde el punto de vista de mejora de la operación monetaria puede beneficiar tanto al público, que hace uso de medios de pago, como a los estados y las compañías que intervienen en los sistemas financieros a nivel mundial (todo esto en sus debidas proporciones).

Y esta tendencia viene reforzada por el enfoque de seguridad que representa el sistema de funcionamiento de “las cadenas de bloques” o “blockchain” como se le suele llamar. Si bien ambas palabras “blockchain” y “criptomonedas” parecen depender una de otra, en la realidad solo la segunda depende de la primera, ya que el blockchain funciona como el método (medio) por el cual las “criptomonedas” funcionan en el mercado.

Hablando en términos un poco más simples: una criptomoneda como la conocemos simplemente es una forma más de darle uso a un método de registro de datos (blockchain). Entonces ¿Por qué escuchamos o leemos mucho más de las criptomonedas que del método en sí mismo?

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Pues bien, esto se debe a la oportunidad de oro que genera cualquier bien sea tangible o intangible de convertirse en un activo de inversión. ¿Cómo así? Básicamente esta forma de usar el blockchain usando las criptomonedas como medios de pago, permite darles un valor en el mercado y esto por consecuencia, de inmediato las vincula como activos que pueden ser apreciados por el mercado (generando una mayor demanda de ellos y por ende aumentando su “valor de cambio”) o ignorados por completo por el mercado (haciendo que su valor intrínseco o valor real de uso puedan llegar incluso a ser 0).

Con el transcurso de los meses del año 2017 e inicios del 2018 observamos grandes crecimientos en muy corto tiempo de una criptomoneda llamada Bitcóin, y junto a ella unas cuantas un poco menos conocidas como ripple, dash, ethereum, entre otras; que empezaron a cobrar más relevancia en los mercados.

Esto no como consecuencia de su particular uso como medio de pago, sino más bien por su apreciación y la demanda del mercado que parecía indicar que quienes iniciaron con la adquisición de dichas criptomonedas estaban obteniendo grandes beneficios. El precio de venta reciente estaba superando por cientos de veces, el precio por el cual fue comprado en años anteriores. Es decir, quien había comprado con anticipación dichas monedas en cuanto las vendieran tendrían grandes utilidades debido a su acogida. Lo que en el imaginario de nosotros, la gente de a pie, significaba que aún existía oportunidad de ganar como ellos.

Sin duda parece atractivo pero he aquí donde se encuentra el peligro de estos ejercicios:

#1. Quien observa la dinámica anterior encuentra una oportunidad de poner su dinero en dicho activo (la criptomoneda) y está dispuesto a pagar el valor que le diga el mercado (no el valor real de uso que pueda tener por ser una posibilidad de ser un medio de pago), más bien como una oportunidad de ganar dinero extra.

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#2. El activo para que se convierta en un “activo atractivo” ya tuvo que estar sobrevalorado previamente, por lo cual su precio de base está inflado y corre un alto riesgo de caer a sus niveles normales. ¿Cómo saber eso? Simple, si existe un ‘boom’ en el cual se oye hablar de esta oportunidad y de los crecimientos que ha tenido, de entrada se está ingresando en la zona de los activos de especulación.

#3. No se busca usar el activo como un medio de explotación económica (ya sea como medio de pago, de ahorro o alguno de los fines normales de los activos sean tangibles o intangibles) sino como una oportunidad temporal para ingresar dinero y luego extraerlo a un mayor valor de cambio. (se va en busca de un “tonto mayor”)

Finalmente al entender estos tres aspectos encontramos algo en particular: no es un único inversor quien espera que suceda esto mismo por ende se inicia una carrera desmesurada de múltiples interesados en invertir en este “atractivo activo” lo que hace que para el caso de las criptomonedas su precio en el mercado aumente de forma acelerada y muy drástica.

Si bien todos estos nuevos inversionistas (los primeros tontos) están a la espera que lleguen otros nuevos inversionistas (nuevos tontos) que empujen el precio mucho más hacia arriba (invirtiendo en la moneda) y en ese instante los primeros sacan su dinero para ganar por la variación de dicho activo.

Como se puede notar inicia una carrera tanto en términos de inversión como en términos de quién es el “tonto mayor” dispuesto a pagar un precio más alto. Esto se conoce de esta manera a nivel económico: como la teoría del tonto mayor y básicamente explica cómo se forman las burbujas económicas ya que finalmente llegará un punto en el cual no existan personas dispuestas a comprar el activo (ya sea por su precio tan elevado o simplemente perdida de interés en el mismo) lo que causa que empiece una caída quizá tan acelerada como su ascenso y también una oleada de vendedores del activo que finalmente resultan en la pérdida de valor casi por completo de dicho activo de inversión.

En conclusión, es importante comprender que este tipo de medios como lo son las criptomonedas y quizá muchos medios que están por venir, en su naturaleza no son perjudiciales y de hecho presentan grandes oportunidades para el mercado; sin embargo, su uso incorrecto (como lo es transformarlo en activo de inversión) puede perjudicar de forma muy dramática la economía de los inversionistas inexpertos si encuentran en esto una forma de aumentar sus beneficios y una alternativa para realizar otro tipo de actividades económicas y así únicamente darle su valor en el mercado basado en su valor de uso en el mundo real.

Consultor empresarial y financiero, docente e investigador. https://cristian-parada.webnode.com.co/

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