El error más grave de Mourinho

por Pablo Álamo

A mucha gente le gusta la “mano dura” y conseguir los mejores resultados como sea, sin importar o sin hacerse demasiadas preguntas (incómodas) sobre el “cómo”.

El error más grave de Mourinho El error más grave de Mourinho
“Un club debe vivir alrededor de las ideas de un entrenador”, dijo un día Mou. ¿También un club como el Real Madrid? ¿De todas sus ideas? Porque una de ellas, expresada recientemente en rueda de prensa, es que el Barcelona es el mejor equipo del mundo de los últimos 20 ó 30 años.

El comportamiento de Mou ha dejado perplejos incluso a sus más fervientes defensores en medio de una de las mayores crisis internas de la historia del Real Madrid. ¿Qué le pasa a Mourinho? ¿Por qué ha desobedecido a su presidente, Florentino Pérez, que hacía un llamado a la paz y la unidad internas hasta la final de la Copa del Rey? ¿Por qué volvió a dar ayer (siete de mayo) una rueda de prensa explosiva en la que atacó duramente a Pepe sin dejar de hacer llegar un “recadito” a Iniesta? ¿Por qué no logra comportarse con educación y diplomacia cuando su jefe se lo pide? ¿Será verdad el resultado de la encuesta del diario AS, que dice que más de 80% de los madridistas piensan que Mou está provocando su destitución?

Ya dijo el historiador griego Plutarco que “a veces una broma, un momento insignificante, nos dice mucho más de un hombre famoso que las mayores proezas que haya logrado”. Con Mourinho se ha visto que es así. No me parece relevante el hecho de que se enfrente a alguno de sus jugadores, especialmente a quien cree que es el “topo” del vestuario (Casillas) o a quien cuestiona públicamente su comportamiento (esta vez Pepe). Hasta lo puedo comprender y defender. Así han sido otros muchos entrenadores de fútbol con carácter, partidarios de la “mano dura” con estos jóvenes y ricos deportistas, puesto que se ha visto que en ocasiones puede llegar a ser incluso absolutamente necesario.

Lo verdaderamente llamativo y extraordinario del comportamiento de Mou esta vez ha sido el que se haya atrevido a desoír el llamado del presidente del Real Madrid. Esto sí que me parece que se sale de toda ética y profesionalidad. Cuando una persona –y Mou por el momento lo es- se pone por encima de todo y de todos, estamos ante un dictador. No es una cuestión opinable, como quieren algunos.

Yo respeto que la mayoría de aficionados del Real Madrid hayan visto con simpatía a un “dictador”, al kaiser de los banquillos. Lo respeto y lo comprendo, porque entiendo que hay algo en la naturaleza humana que hace que, en momentos de crisis (real o imaginaria), nos sintamos más cómodos siendo liderados por personas que proponen soluciones claras, contundentes, que no dan pie a los matices ni a las rebeliones, y que nos prometen con total seguridad un futuro mejor, lleno de éxito y felicidad. Se trata de una larga historia, de la historia misma de la humanidad. Está en el adn del ser humano que, cuando te embarga el miedo a la derrota y a la humillación, te pongas en manos de un “caudillo”, de alguien que promete ser la solución a todos tus problemas.

A mucha gente le gusta la “mano dura” y conseguir los mejores resultados como sea, sin importar o sin hacerse demasiadas preguntas (incómodas) sobre el “cómo”. Por eso, tanta gente considera que Mou es el mejor entrenador del mundo. Y bajo algunos aspectos sin duda lo es.

Respeto pero no lo comparto que Mou sea el mejor entrenador, “The Special One”, porque éste tiene que ser una persona ejemplar en la parte ética y humana, y saber controlar sus emociones y sobre todo respetar la cadena de mano y las jerarquías, especialmente en los momentos críticos. Mou no lo hace o, mejor dicho, lo hace cuando quiere. La arbitrariedad es su ley. Él es la autoridad suprema que decide cuándo una norma se cumple y cuándo no. Pepe, por ejemplo, no puede criticarle en público pero, en cambio, él sí puede hacerlo, porque él es el que ordena y manda. No predica con el ejemplo.

O estás con él o estás contra él. O te sometes a él o no existes: no tienes la más mínima posibilidad de triunfar con él. En cambio, si estás de su parte, serás bendecido. Este tipo de comportamientos, en psicología social, forma parte de las características de una persona antisocial. Y este ha sido su error más grave, porque comportándose así ha logrado despertar en mucha gente –periodistas y aficionados- los más bajos sentimientos. ¿Esto es un verdadero líder?

Sin duda Pepe se equivocó criticando públicamente a su entrenador y así lo ha entendido el Club, que está estudiando sancionarle por violar el código de comportamiento del Real Madrid, cosa que me parece correcto. Sin embargo, fácilmente podemos pasar por alto el comportamiento de Mou que, no por el hecho de que nos tenga acostumbrados a todo tipo de actuaciones excéntricas, muchas veces fuera de la ética más elemental, deja de ser grave. Si Pepe es sancionado, con mayor motivo debe serlo su entrenador. ¿Se atreverá Florentino? Lamentablemente creo que tiene precio el silencio –y la ética- del presidente del Real Madrid.

Algunos se consolarán diciendo que al menos es un precio muy alto -10 millones de euros, según algunas fuentes-, otros dirán que ahora es ya demasiado tarde para parar a Mou. Coincido con el análisis de Alfredo Riaño que señala valientemente a Florentino: “Él es el responsable. No ya por haberle contratado, que en su día fue una decisión comprensible y razonable, aunque costó un traspaso de aúpa, sino por haberle ido tolerando una tras otra. Ha sido un ejercicio prolongado de cobardía moral que ha desacreditado al Madrid pero sobre todo al propio Florentino, otrora personaje respetado, hoy víctima masoquista de los desafueros de un subordinado insubordinado”.

Quizá Mourinho consiga otra vez su objetivo de entrenar en Inglaterra y pronto se vaya del Real Madrid aun teniendo contrato en vigor. Es muy probable que así suceda, más aún cuando parece que quedará vacante el banquillo del Manchester.

Lo que no va a lograr Mou presentándose como víctima de una persecución contra él que no existe es que nos centremos en los hechos, en que sumemos y restemos y comparemos el resultado final de su gestión con la de otros entrenadores.

En tres años como entrenador del Real Madrid, sólo ha ganado dos copas de máximo nivel nacional –Liga y Copa del Rey-, quizá puedan ser tres, y no ha conseguido lo que prometió: la Champions. Si es por número títulos, Mou no pasará a la historia del Real Madrid. Pero si el juicio no es cuantitativo sino cualitativo, en su haber está el haber frenado la hegemonía del Barcelona ganándole una Liga con autoridad y una Copa del Rey donde jugó mejor el Barcelona pero un cabezazo de Cristiano y sobre todo la actuación de Casillas dio el título al Real Madrid. ¿A qué precio?

Nunca antes el Real Madrid se conformaba que un entrenador lograra tan pocos títulos. Nunca antes el Real Madrid perdonó tanto a un entrenador. Nunca antes quedó tan claro a la opinión pública que, para la presidencia del Real Madrid, el fin justifica los medios o que el Club más laureado tenga tanto miedo.

Fue la vanidad quien echó a Del Bosque del Real Madrid habiendo ganado dos Champions en tres años, fue la soberbia quien prescindió de Pellegrini porque no podía haber otro Club más bello y exitoso, pero fue el miedo quien trajo a Mourinho al Real Madrid, miedo al Barcelona, miedo a perder la hegemonía, miedo a no ser el mejor.

El problema del miedo es que siempre ve las cosas peor de lo que son. Bien podemos aplicar a Florentino las palabras de William Shakespeare que pone en boca de Julio César: “De todas las maravillas que he oído, la que mayor asombro me causa es que los hombres tengan miedo”. ¿A razón de qué puede tener miedo un presidente del Real Madrid? Tan asombroso como sencillo.

Cuando pierdes tu identidad, pierdes el norte de lo que es correcto para ti. Desde la época de los “Galácticos”, el Madrid perdió la identidad y todavía no la ha recuperado. El Real Madrid tiene que volver a su esencia, y ella no es Mou. Sólo volviendo a ella, aunque el camino sea más largo, el Madrid recuperará su grandeza y su autoridad.

Pablo Álamo
PH. D. c. Economía y Empresa Universidad de Comillas
Empresa y humanismo
Universidad Sergio Arboleda
Twitter: @pabloalamo

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