Empresas familiares: el nepotismo, ¿es bueno o malo?

La gente mira con recelo y sospecha al nepotismo. En otras palabras, la gente está harta de que lo que debía ser un lugar de trabajo se convierta en un espacio de intereses y conflictos familiares.

Pablo Álamo, columnista Pablo Álamo, columnista
La gente mira con recelo y sospecha al nepotismo. Cuando he tenido la oportunidad de entrar en el corazón de una empresa familiar, he encontrado personas desmotivadas, a veces por la ausencia de políticas claras sobre contratación de familiares, por decisiones que priman el amiguismo sobre el negocio y por la presencia de relaciones afectivo-sentimentales que hacen muy difícil el desarrollo la objetividad en la toma de decisiones.

En otras palabras, la gente está harta de que lo que debía ser un lugar de trabajo se convierta en un espacio de intereses y conflictos familiares. El amiguismo, aunque tiene efectos positivos en algunas ocasiones, si sumamos y restamos, suele acabar por repercutir de manera negativa en el desarrollo del negocio, en la motivación, el clima organizacional y, en últimas, en el compromiso de los empleados. No se puede olvidar, porque sea obvio, que el desempeño de los empleados afecta a los resultados de la empresa y éstos al patrimonio de la familia y de las futuras generaciones.

Algunos expertos, en cambio, sostienen que no hay que ser tan pesimistas. Dicen que el nepotismo puede llegar a ser incluso bueno. Así lo expresa un colega de Dinero.com hace unos meses: “Para sorpresa de todos, el buen uso de prácticas nepotistas puede ser una de las ventajas competitivas de las empresas familiares sobre las no familiares y una herramienta para trabajar por la continuidad y longevidad de las empresas de familia”. Para lograr que el nepotismo tenga consecuencias positivas, proponía cuatro cosas:

1. Visión. Alto grado de compromiso de los “empleados familiares” para cumplir el sueño compartido de la familia: identificar los sueños que los unen y trabajar de la mano para lograrlo.

2. Formación. Demostrar que se tiene el talento para trabajar en la empresa: se requiere una constante preparación para poder alcanzar el sueño compartido de la familia.

3. Valores. Deben comportarse con ética, honestidad y justicia viviendo los valores de la familia no de modo aislado sino convirtiéndolos en parte de la propia personalidad y cultura.

4. Elaborar acuerdos de familia y reglas claras acerca de la vinculación de familiares al negocio.

5. Realizar evaluaciones periódicas que permitan medir el desempeño de cada uno de los empleados –familiares y no familiares– y acompañar estas mediciones de una retroalimentación adecuada y plan de seguimiento y mejora con objetivos de desempeño claros.

No comparto totalmente el análisis precedente, porque una cosa es que puedas aprovechar el nepotismo a tu favor, a través de planes de acción concretos, y otra cosa es llegar a afirmar que el nepotismo sea bueno. El equilibrio en los juicios es fundamental.

Como sostiene con acierto Patricia Monteferrante, en las empresas familiares encontramos ángeles y demonios. De lo positivo, podemos destacar el propósito común, clima de pertenencia, el compromiso y orgullo de formar parte de una familia, el conocimiento del negocio, la flexibilidad (para algunas cosas) y rapidez en la toma de decisiones, la visión a largo plazo y la confianza, entre otros.

Entre los demonios, suelen ser muy fuerte la resistencia al cambio, el problema de la sucesión, los desequilibrios de remuneraciones y recompensas, la falta de flexibilidad (para otras cosas), la estructura de relaciones afectivas y emocionales que hace muy difícil establecer los límites entre las relaciones profesionales, familiares y personales. Un problema familiar puede acabar afectando gravemente al negocio, y viceversa.

Lo que es una fortaleza cuando el viento sopla a favor, se puede convertir en una gran debilidad. En cierto tipo de empresas, en determinadas circunstancias muy especiales, el nepotismo puede estar justificado y ser la mejor estrategia de gerencia, como sería en el caso de una empresa que estuviera actuando en condiciones externas potencialmente dañinas que exijan un sacrificio que sólo un familiar estaría dispuesto a realizar.

La familia es, en efecto, una auténtica fortaleza cuando se trata de afrontar unidos situaciones difíciles. Mi experiencia es que, al final, lo que cuenta son las creencias y los valores, uno de los más importantes la honestidad. Así, los efectos del nepotismo serán en la mayoría de los casos positivos.

Pablo Álamo Hernández
@pabloalamo

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