¿Ha escuchado alguna vez la expresión ¡No sé qué hice con la plata!?

por Rigoberto Puentes

Uno de sus objetivos al empezar a hacer uso de la Planificación Financiera Personal consiste en eliminar esa frase de sus labios. ¡Siempre tiene que saber qué ha hecho con sus fondos!

Si usa su tarjeta de crédito, pague el saldo total. Los intereses que cargan generalmente son muy altos. Si usa su tarjeta de crédito, pague el saldo total. Los intereses que cargan generalmente son muy altos.

Por: Rigoberto Puentes.

En el artículo de hoy vamos a tratar sobre las transacciones del día a día. Aquéllas a las que menos atención prestamos por ser cantidades modestas, que manejamos con absoluta confianza. Mientras el ingreso alcance para cubrir los gastos, no nos preocupamos por unos cuantos céntimos de menos.

En este punto quiero recordar un dicho que probablemente viene de tiempos inmemoriales:

“Cuide los centavos, que los pesos se cuidan solos”.

Independientemente de que nuestro ingreso sea grande o pequeño, es importante aplicar en todo momento este refrán. Por favor no me vaya a interpretar mal; no le estoy sugiriendo que se convierta en un avaro. ¡Absolutamente no! Usted debe seguir siendo tan generoso como siempre ha sido, pero debe mantener control sobre sus gastos.

¿Qué tácticas pueden utilizarse para manejar eficientemente el dinero?

Entre otras, las siguientes prácticas han mostrado ser efectivas:

Nunca gaste más de lo que gane.

Es de simple lógica. No importa cuán elevadas sean sus entradas, si gasta más de lo que gana se encontrará siempre en situación de déficit y nunca logrará tener un remanente para ahorrar. Una práctica importante es la de manejarse a través de un presupuesto y adherirse a éste.

Si tiene deudas, páguelas lo antes posible .

No deje que se acumulen. Si usa su tarjeta de crédito, pague el saldo total. Los intereses que cargan generalmente son muy altos.

Aparte una pequeña cantidad todos los meses.

Lo recomendable es guardar por lo menos un 10% de las entradas. Abra una cuenta de ahorro en su banco de confianza y establezca un sistema automático entre su fuente de abastecimiento monetario y su banco, para que todos los meses le transfieran esa cantidad. Así se acostumbrará a no contar con esos fondos.

Cree una reserva para emergencias.

Antes de pensar en colocaciones de mediano y largo plazo, deberá establecer su reserva de emergencias que cubra -por lo menos- seis meses de su presupuesto.

Edúquese sobre el tema de inversiones financieras.

Lea, tome cursos, asista a seminarios, converse con su banquero, haga lo que sea necesario, pero edúquese temprano en la vida. Prepárese para tomar decisiones acertadas cuando converse con representantes de compañías de seguros, brokers, bancos u otras entidades similares. Si bien la mayoría de ellos son gente ética y honesta, no deja de haber algunos tiburones financieros que no dudarán un instante en quedarse con sus ahorros si usted no está alerta.

Planifique sus metas financieras.

Prepare su propio plan de la misma forma que prepara el de su empresa. Inicie su fondo para el retiro lo más temprano que le sea posible. Inicie sus aportes al plan de pensiones de su empresa, o establezca un programa individual de inversión exclusivamente para ese destino.

No deje sus reservas ociosas; hágalas producir.

El único que disfruta de una cuenta corriente abultada es el banco.

Cada una de estas prácticas las estaremos analizando más a fondo durante las próximas entregas. Por ahora, lo importante es que a partir de hoy usted nunca más vuelva a decir ¡No sé qué hice con la plata!

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.