Los males del ‘jineteo’, la terrible práctica de usar los avances para cubrir las deudas

por Omar Alfonso Patiño Castro

¿Cree que la culpa de sus males la tienen las tarjetas? En esta columna le decimos por qué eso no es así y qué puede hacer para evitar caer en la tentación.

Los males del ‘jineteo’, la terrible práctica de usar los avances para cubrir las deudas Los males del ‘jineteo’, la terrible práctica de usar los avances para cubrir las deudas

Uno de los problemas más grandes que tienen las personas cuando hacen su presupuesto personal es la organización de su flujo de caja y la búsqueda del equilibrio entre el ingreso y los egresos; ante la diferencia que existe entre uno y otro, la decisión más común es acudir al endeudamiento para tapar ese hueco financiero que queda luego de los gastos que no fueron planeados.

Este es un ejemplo de una de las costumbres más arraigadas en nuestro comportamiento financiero: el “jineteo” de la deuda o la “gimnasia financiera”, práctica con la cual a través de los avances cubrimos necesidades inmediatas de liquidez para pago de otras deudas.

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El problema del jineteo es el efecto bola de nieve que tiene y la imposibilidad futura de atender todos los compromisos adquiridos, por ello, tener claridad acerca de las implicaciones que un endeudamiento no programado tiene sobre el flujo de caja es importante para la toma de decisiones financieras.

La realidad de las tasas de interés

Con el progresivo aumento en las tasas de interés, los consumidores colombianos han optado por acudir menos a los créditos otorgados por el sistema financiero, hecho que se refleja en la cifras entregadas por la Asobancaria, según la cual, el crecimiento de la cartera ha disminuido el presente año en algo más del 3%.

Esto, palabras más, palabras menos, no quiere decir que los colombianos deben menos, quiere decir que han disminuido el ritmo con el cual se venían endeudando hasta el año 2015. En efecto, deben más, pero podían estar mucho más endeudados si así lo hubieran decidido.

A pesar de que así lo parezca, la situación no ha cambiado mucho en los últimos 5 años. Mientras que la tasa máxima autorizada a cobrar para las instituciones financieras era de 29,88% efectivo anual a comienzos de 2012, hoy, en septiembre de 2016 está en 32,01%.

Fuente: Elaboración propia del autor a partir de datos de la Superintendencia Financiera de Colombia.

Como se aprecia en la gráfica, durante este periodo de tiempo la variación en la tasa ha sido muy baja, se ha movido en un rango que apenas supera los 3 puntos porcentuales.

Así las cosas, como usuarios de los servicios financieros, vivimos una situación que no es muy diferente a la de los últimos años, especialmente en los consumos con tarjeta de crédito, en los cuales es normal que la tasa aplicada sea cercana a la máxima autorizada por la Superintendencia financiera de Colombia.

Para hacerlo mucho más entendible, veamos un ejemplo.

Una persona hace una compra con una tarjeta de crédito difiriéndola a 36 meses. Con la tasa más baja de estos años, 28,76% efectivo anual, en el periodo comprendido entre octubre y diciembre de 2014, la situación sería la siguiente:

Cuota mensual

Total intereses

$40.049

$441.772

Con la actual tasa de interés, la más alta en el mismo periodo, 32,01% efectivo anual, la situación sería:

Cuota mensual

Total intereses

$41.415

$490.929

Como se aprecia, la diferencia en la cuota mensual es apenas de $1.366 mensuales, equivalentes a $16.392 anuales y al final de los tres años de $48.157.

Con estas cifras, es evidente que el problema no está dado en el aumento de la tasa de interés, está mucho más en el uso que hacemos del crédito y el impacto que el mismo tiene sobre el flujo de caja de las personas.

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Históricamente, hemos sido una sociedad en la cual la cultura del ahorro no nos ha permeado, por el contrario, hemos sido educados con la necesidad de tener una vida crediticia sana que nos ha llevado a que desde muy jóvenes busquemos tener acceso al crédito, normalmente a través de la tenencia de una tarjeta de crédito, el mecanismo más expedito que tienen los bancos para dar inicio al historial de endeudamiento.

¿Cómo hacer un uso efectivo del crédito a pesar de las tasas de interés?

El primer gran obstáculo que tenemos para asumir un nuevo compromiso financiero es el temor a los costos asociados al endeudamiento. Es muy normal que por desconocimiento, o muchas veces por pereza, aceptemos la primera oferta que nos hacen. En este sentido, adquirir un crédito debería contar con un análisis semejante al que hacemos cuando adquirimos un par de zapatos o mercamos en la plaza.

Pareciera ilógico, pero así es. Cuando compramos zapatos, antes de la elección, nos medimos varios modelos y verificamos que se ajusten perfectamente a nuestro pié. Con un crédito sucede lo mismo, debemos analizar que el plazo, la tasa y las condiciones en general, son aquellas que se ajustan a nuestras necesidades y a la situación financiera por la cual se atraviesa. De igual manera, en la plaza siempre se regatea el precio o se busca que nos den algo más por el precio que nos ofrecen; dadas las condiciones de mercado, los bancos también están en la búsqueda de clientes y tienen la opción de mejorar las condiciones del crédito porque de lo contrario la competencia se quedará con sus clientes.

Para ello, las entidades financieras ofrecen distintas opciones de crédito en condiciones que resultan más favorables a diferentes plazos y con tasas menores a la de usura, incluso algunas de las líneas son de carácter rotativo. El acceso a estas opciones está ligado con la planeación financiera y al mantenimiento de márgenes de endeudamiento aceptables que son determinados de manera particular para cada deudor.

De esta manera, hay un crédito que se ajusta a cada cliente.

Entonces ¿cómo evitar el jineteo?

Como se planteó inicialmente, es normal que subsanemos nuestros problemas de liquidez con endeudamiento en el corto plazo. La peor decisión que se puede tomar es acudir a la tarjeta de crédito para obtener la liquidez (efectivo) necesaria para salir del problema, así lo que se hace es dilatarlo y alejarse de la solución.

En caso de tener un crédito que nos acarree problemas para su pago, lo primero que se debe hacer es establecer de manera clara los ingresos y los egresos fijos, determinando el excedente o faltante que cada mes se está generando. Una vez determinados, se puede establecer el monto libre que serviría para asumir una obligación y esa será la cuota máxima de un crédito a adquirir, base fundamental para definir el plazo.

Recuerde que nunca se deben asumir compromisos sobre posibles ingresos futuros, solo se deben asumir con la certeza de que ellos llegarán. Para finalizar, evite realizar avances en efectivo, siempre hay en el mercado opciones más favorables.

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*Administrador de Empresas con Doctorado en Ciencias Empresariales.

Consultor en temas financiereos y organizacionales, con amplia experiencia en el sector bancario y en el sector servicios .

Se ha desempeñado como Decano de la Facultad de Adminsitración, Finanzas y Ciencias Económicas de la Universidad EAN en donde actualmente es Profesor Titular.

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