La calidad de vida no tiene precio

por Sandra Liliana Miranda Forero

Es claro que en un trabajo, además de sentirse motivado con el perfil del cargo y las funciones que se llevan a cabo, también se espera contar con un salario lo más elevado posible.

La calidad de vida no tiene precio La calidad de vida no tiene precio
Sin embargo, en ocasiones hay trabajadores que tienen un nivel de trabajo tan alto, que pareciera que el sueldo no compensa lo que deben sacrificar en su calidad de vida.

Por esto, analice si vale la pena ponerle un precio, al tiempo que no tendrá con sus seres queridos, el estrés de no poder dormir tranquilo e incluso los daños que puede sufrir su salud cuando tiene un trabajo extremadamente demandante que se convierte en la prioridad en su vida.

El sueño de ganar mucho

Es claro que si se realizó una inversión en una carrera profesional y posteriormente en un posgrado, se espera tener un retorno en la vida laboral, a través de un salario. Pero no menos importante, es contar con un trabajo que sea motivante para usted, en donde tenga un adecuado entorno laboral y en donde a pesar de tener que destinar parte de su tiempo, le deje un margen para dedicarse a asuntos que también deben ser una prioridad para usted.

Tener un trabajo con un sueldo elevado, pero que le está generando una carga enorme de estrés y que le demanda un elevado número de horas de trabajo diario, podría ocasionarle en el mediano y largo plazo, problemas de salud, depresión, frustración y el tener que sacrificar tiempo para otras actividades de suma importancia. En economía la tasa marginal de sustitución se define como lo que debe sacrificarse para obtener otra cosa, es decir, el costo de oportunidad de una decisión de consumo u otra índole.

En este caso, la tasa marginal de sustitución que implica el tener que sacrificar gran parte de su tiempo y calidad de vida por mantener su empleo y poder percibir un salario elevado puede ser muy grande. Esto no está mal por supuesto, pero vale la pena evaluar si a lo que está renunciando ahora vale la pena y compensa lo que está perdiendo lo recuperará algún día. Aspectos como el tiempo con la familia, los hijos, los amigos, tener una temporada de vacaciones y en especial su salud, no tienen precio.

El trabajo excesivo genera una disminución en la productividad

Aunque al inicio de un trabajo altamente demandante en tiempo y carga laboral puede parecerle tolerable e incluso llegue a “acostumbrarse”, posteriormente puede empezar además de generarle problemas de salud física y emocional, una reducción en su productividad, por lo que es importante que haga una lista de prioridades en su vida y se dé el tiempo necesario para descansar, analizar si su vida profesional es la que desea mantener en los próximos años y recordar cuales eran sus propósitos económicos y personales, hace algunos años.

A veces está bien sacrificar algunas cosas teniendo en cuenta que no será para siempre y que esto traerá sus frutos en el futuro, pero que este costo no sea un costo perdido sino más bien una “inversión” a largo plazo que le permita tener siempre una calidad de vida al menos digna.

Si su salario es muy bueno pero no se siente del todo satisfecho o si está extremadamente cansado, sus resultados de productividad empiezan a ser decrecientes marginalmente, por lo que esto también tendrá un impacto en el desempeño que realiza en la empresa en la que está vinculado e inevitablemente, su trabajo se verá también perjudicado.

Por esto, nunca está de más hacer un alto y pensar si la calidad de vida tiene precio. El dinero genera calidad de vida es cierto. Con él se pueden consumir bienes y servicios de mejor calidad, se tiene acceso a mejores artículos de consumo, se pueden pagar varias cosas. Pero aspectos como la felicidad, la salud y el tiempo perdido no se pueden comprar. Piense siempre en eso.

Así las cosas, recibir un salario por debajo de lo esperado y que no esté de acuerdo con la formación académica y profesional tampoco generan una calidad de vida óptima. Pero precisamente el salario que se recibe debe compensarse con lo que se da a cambio. No es ganar más o menos. Es recibir lo justo tanto en salario, como en condiciones laborales y no tener que sacrificar del todo aspectos importantes de la vida y del desarrollo personal y familiar.

Sandra Liliana Miranda Forero
Magistra en Economía y Economista
Profesora Departamento de Economía y Posgrados en Salud
Coordinadora de Posgrados
Pontificia Universidad Javeriana
En Twitter: @salimifo

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