Seis consejos de un padre a un emprendedor

por Alejandro Cheyne

Para un padre, la oportunidad de tener un hijo, al igual que para un emprendedor; la posibilidad de concebir su proyecto empresarial, representa una experiencia única e irrepetible.

Seis consejos de un padre a un emprendedor Seis consejos de un padre a un emprendedor

Ser papá, desde la gestación, nacimiento, crecimiento, hasta el desarrollo de su hijo, sin duda transforma su proyecto de vida, le da una visión trascendente y le permite observar el mundo de una forma diferente. Los aprendizajes adquiridos como padre motivan a compartir los siguientes consejos pertinentes para un emprendedor:

  1. No existe un curso, manual o recetas preestablecidas para ser un buen papá: por el contrario, solo se entiende realmente su significado hasta que lo es y empieza un proceso de formación por prueba y error para atender los retos que se le presentan.

Existe abundante material pedagógico, mentores y expertos que pueden compartir sus buenas prácticas en el proceso de aprender a emprender (emprendizaje). Sin embargo, su comprensión solo se consigue en el momento en el que el sueño emprendedor se convierte en una realidad empresarial.

  1. La relación entre un padre y su hijo es única, incluso aun cuando no sea el primero, las experiencias previas son totalmente diferentes. La probabilidad de equivocarse como padre es muy alta y acarrea su respectivo cargo de conciencia que solo puede superarse gracias al compromiso de crecer como padre y a la seguridad de renunciar a todo lo que sea necesario para el bienestar de su hijo.

El emprendedor también enfrenta permanentemente sentimientos de culpa por sus fracasos, sin embargo, debe comprender que es parte de la vida empresarial y lo ayuda a cerrar la brecha entre la intención y la realidad en lo que respecta a la formación de sus competencias emprendedoras.

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  1. Un padre aprende a renunciar o a postergar la realización de algunos sueños personales sin interés alguno por su hijo, fruto del “amor por excelencia” descrito por Aristóteles. El concepto de “optimización” surge rápidamente cuando debe maximizar sus recursos escasos como son el tiempo y el dinero para garantizar la sostenibilidad de la familia los 365 días del año.

La decisión de emprender para una persona también le exige renunciar en muchas ocasiones tanto a sus gustos, como a algunas de sus prioridades personales y focalizar sus recursos hacia un proyecto empresarial en el que los conceptos de descanso y vacaciones adquieren un significado diferente al que se tenía, antes de ser emprendedor.

  1. Se puede ser padre soltero exitoso, sin embargo, cuando se practica en pareja, es mucho mejor. La paternidad evidencia las imperfecciones de un hombre, sin probabilidad alguna de disimularlas. A un emprendedor también se le notan sus debilidades y requiere del apoyo de quienes lo rodean.

Es imposible para un emprendedor enfrentar completamente solo retos como la innovación, la revolución de las TIC’s y globalización, entre otras. El “emprendedor Superman” individualista no existe: un proyecto empresarial requiere de un “emprendimiento solidario”.

  1. El deseo protector de un padre evita en gran medida peligros para sus hijos que están en proceso de formación. No obstante, si se pretende ser sobreprotector para controlar todo lo que sucede, tal actitud puede generar problemas serios como son la pérdida de confianza, libertad y seguridad en los hijos.

Al “emprendedor omnipresente” también le cuesta trabajo entregar autonomía a su proyecto empresarial y responsabilidad a sus colaboradores en la toma de decisiones, ya sea por una autoridad mal entendida o por miedo a que no se cumplan los resultados esperados.

  1. La paternidad se puede considerar como un “privilegio de amar”. Por tanto, la gratitud es infinita y se expresa con acciones tan simples como el abrazo diario del padre a su hijo e incluso, en los momentos más difíciles.

Un proyecto empresarial no puede convertirse en causa de infelicidad sino que, por el contrario, el emprendedor debe gar gracias por la oportunidad de hacerlo, administrar tanto las emociones positivas como las negativas y disfrutar cada día su proyecto de vida.

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Coletilla. Tanto el padre como el emprendedor se fortalecen como personas todos los días gracias a su compromiso por entregar con generosidad y creatividad lo mejor de sí mismos. Sea este un justo y probablemente insuficiente reconocimiento de la sociedad en el mes de junio a la entrega sin límite de un buen padre por sus hijos, así como al emprendedor como núcleo del capitalismo del siglo XXI.

Por José Alejandro Cheyne. G. (*)

Decano de la Escuela de Administración de la Universidad del Rosario.

Economista con Especialización en docencia universitaria, maestría y doctorado en Pedagogía y estudios de Alta Gerencia Internacional.

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