¿Cómo usar la arquitectura personal para lograr metas?

por Mónica Forero *

En el fondo todos sabemos lo que tenemos que hacer, sabemos quiénes somos y de qué estamos hechos, pero desafortunadamente  a lo largo de nuestras vidas nos vamos desconectando del hilo conductor que nos une con un todo.

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A la edad de 7 años teníamos claro que queríamos ser cuando llegáramos a grandes, porque creíamos que todo era viable posible e infinito. En pocas palabras la teníamos “clara”. Nuestros amigos, juegos y  actividades, los escogíamos con amor y pasión sin importar lo que pensarán los demás y defendíamos nuestras creencias hasta las últimas consecuencias

Con el tiempo y el pasar de los años vamos perdiendo esa sabiduría interna y ese niño lo dejamos al olvido, si un por qué o para qué,  nos perdemos en el camino, perdemos el horizonte y dejamos de ser los directores de nuestro propio juego. Pronto a los 18 años cuando creemos tener el mundo entre las manos, porque ya podemos ir a fiestas,  conseguir nuestro primer empleo y tomar otras decisiones, nos damos cuenta que cumplir la mayoría de edad no es tan bueno del todo y que ahora tenemos que salir del hotel mamá para enfrentar ese mundo desconocido y sorprendente del cual fuimos protegidos durante muchos años.

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Nos vendieron la idea que la vida es dura, y  que para sobrevivir era mejor estudiar algo que dé plata para, así mismo antes de los 30 años, tener el dinero suficiente para comprar un apartamento, porque era la mejor inversión y más segura, posteriormente comprar un carro  y luego encontrar la persona adecuada para formar una familia. En otros casos salir del país es la mejor opción porque en un país como este las posibilidades son limitadas.

Nos compramos también la creencia que lo bueno duele  y que tenemos que salir a sobrevivir y empezamos a vibrar desde la carencia. Y de pronto la vida nos da una sacudida de 180 grados, sentimos perder el control  y todo viene abajo sin salida, sin sentido y luego lo llamamos ‘Crisis Existencial’. La incertidumbre llega, y nos hacemos preguntas como ¿Quién soy yo?  ¿Qué sentido tiene mi vida? ¿Hacía donde me dirijo? ¿Está bien lo que estoy haciendo?

Son preguntas tan simples pero tan difíciles de responder y es por la sencilla razón que los seres humanos somos una raza influenciada por el entorno, creemos encontrar todas las respuestas afuera y no en nosotros mismos. El punto de partida para volver a armar ese rompecabezas, es definir un propósito de vida y por consiguiente unos objetivos, que seguramente pueden ir variando según las circunstancias. Todo esto lo podemos lograr una vez decidamos alcanzar esa libertad espiritual, conociéndonos a nosotros mismos.

En Mentoring Services hemos creado un marco de trabajo llamado Arquitectura Personal que se define como el arte y la técnica para  diseñar y proyectar un modelo de vida que le permita a la persona lograr ser exitosa y feliz.

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En la búsqueda de la felicidad el propósito es lo algo primordial es aquello que sale del corazón, porque nos conecta con esos talentos naturales y nos ayuda a recordar una vez más para qué estamos aquí y se convierte en nuestro regalo para la humanidad.

Una vez definido ese propósito la Arquitectura Personal ayuda a conectar de forma estructurada conceptos, tecnología y ciencias con el objetivo de contar con un kit de herramientas necesarias para unir lo personal con lo profesional, ya que finalmente todo va conectado.

Como todo proyecto, se inicia con el desarrollo de preguntas ¿Para qué? ¿Por qué?  ¿Cómo? ¿Cuándo?, también se desarrolla una estrategia y táctica para encontrar cuáles son eso  motivadores principales y cómo definir esos objetivos SMART.

El ser humano necesita los motivadores para desarrollar las tareas y superar los obstáculos. Los motivadores son de dos tipos: los extrínsecos y los intrínsecos. Los extrínsecos son el premio (dinero) y el castigo y a veces creemos que son las únicas cosas que nos hacen mover. Pero son los motivadores intrínsecos los que de verdad nos mueven a los grandes retos. Los motivadores intrínsecos son: la maestría, la autonomía y el propósito. Los objetivos SMART corresponden al tener objetivos claros y concisos que especifiquen el “hacia dónde voy”.

Una ejecución  de capacidades debido a  que, por la interacción con el ambiente decidimos que nos gusta o no, y con la repetición  lo hacemos parte de nosotros como un hábito. Por tal razón la gestión de hábitos  para los seres humanos es de vital importancia ya que  aproximadamente el 80% de las acciones que realizamos es repetitiva.

También encontramos  la Gestión de Conocimientos y habilidades nos ayuda a  desaprender y reaprender, tales como mejorar la memoria, alcanzar la perseverancia, nuevos estilos de pensamiento. Así mismo el relacionamiento y trabajo en equipo, como sabemos no estamos solos y los grandes genios solitarios ya no existen, por eso es importante conocer de la asertividad  ya que consiste en poder expresar de forma concreta y clara lo que yo quiero, pienso y siento. Respetando al interlocutor y buscando mantener la relación.

Y por último y no menos importante una gestión financiera, como su propósito, ese  modelo de negocio, es vital que todos una vez identificado ese propósito, seguido por unos objetivos y un plan de acción claro se elabore un modelo de negocio que sea un gran aporte a la humanidad generando ingresos con un sentido único e intransferible. Así que podemos concluir de todo esto que en el mundo  existe una cantidad infinita de posibilidades que se pueden hacer realidad si y solo sí se decide dar el primer paso y es descubrir el propósito.

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*Mentora de Mentoring Services

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