No lleve sus problemas al trabajo ni el trabajo a su casa

No importa el trabajo que tengamos; en ocasiones hay que trabajar más horas y la jornada se extiende en ciertas temporadas (para algunos en todo momento).

Sandra Miranda Forero, Profesora del Departamento de Economía Universidad Javeriana. Sandra Miranda Forero, Profesora del Departamento de Economía Universidad Javeriana.
Y cuando esto sucede, algunas personas deben salir tarde de sus oficinas, mientras que otras prefieren llevar trabajo a la casa. Esto sin duda, ocasiona estrés, cansancio y agotamiento. 

Por otra parte, existen circunstancias complicadas en el campo emocional, como crisis de pareja, duelos recientes, problemas de dinero o de salud, que tampoco pueden dejarse siempre en la casa y se llevan al trabajo. Es claro, que ambas situaciones son nocivas: la oficina es para trabajar y la casa para descansar. 

Aún así, a veces permitimos que el trabajo se extienda e irrumpa en nuestros espacios personales y que los conflictos personales afecten nuestro rendimiento en el trabajo y en la productividad de la empresa, ocasionando incluso conflictos laborales que podrían llegar al despido. Este artículo le dará algunos consejos sencillos, de cómo respetar el espacio personal y familiar, así como el laboral.

La mayoría de personas ponen en los dos primeros lugares de importancia para el desarrollo personal, la vida laboral y la vida afectiva y familiar. Son por esto las dos actividades a las que casi todos destinamos la mayor parte del tiempo y esfuerzo. Pero una vida laboral exitosa, que no permita espacio para el desarrollo personal y afectivo o una vida personal que tenga conflictos con el ámbito laboral es una bomba de tiempo a punto de estallar. Como seres humanos requerimos tanto lo uno como lo otro y la clave está en no mezclar ambas cosas.

No lleve trabajo a su casa
A menos que sea estrictamente necesario, nunca lleve trabajo a la casa. No hay nada más agradable que llegar a la casa (independientemente de la hora), y sentir que se está en un ambiente agradable, en donde podrá descansar al fin, después de una larga jornada. 

Es el momento para quitarse los zapatos, comer, ver televisión, tomar una ducha, escuchar música o leer un buen libro y no por el contrario, para revisar sus correos de la oficina, responder las llamadas de su jefe y seguir elaborando informes o documentos del trabajo. 

De hecho, es muy probable que el cansancio de seguir extendiendo sus labores en la casa, le haga cometer errores y el trabajo no quedará con la calidad óptima. Es mejor descansar y levantarse temprano al día siguiente, en donde seguramente tendrá la mente y las ideas más despejadas.

Aunque hay que reconocer, que hay momentos de “temporada alta” en el trabajo y a veces hemos incumplido la regla de no llevar trabajo a la casa, una de las mayores herramientas que puede emplear para que esto no le ocurra frecuentemente (o nunca), es planear las cosas con tiempo. 

No deje las tareas para última hora y si es posible, adelántelas o al menos avance en ellas con el mayor tiempo de antelación posible. Esto le dará tiempo de revisar todo con detenimiento y no “colgarse” en las tareas. Aproveche las épocas de temporada baja para adelantar todo lo que le sea posible y realice la programación de todas las cosas que siempre debe hacer en las mismas fechas. La mayoría de labores y tareas en el trabajo son cíclicas.

Si usted es organizado y hace una lista de sus labores con frecuencia (en lo posible diariamente), empezando por lo más complicado en las mañanas y dejando lo menos difícil para la tarde, su día se irá viendo más despejando al finalizar la jornada y podrá llegar a abrazar a sus hijos, a su esposa o a su perro y conversar con ellos acerca de lo que ocurrió en el día, en vez de tener que saludar rápido y conectar su computador portátil para seguir trabajando mientras ellos duermen. Recuerde que nadie le devolverá después el tiempo que pierda con las personas que quiere. No hay salario que pueda compensarlo por eso.


Recomendaciones para quienes llevan los problemas al trabajo
Hay quienes por su parte, llevan sus conflictos de pareja, de familia, de dinero o de salud al trabajo. Y no hay nada que le pueda generar más inconvenientes en su empleo que adoptar esta situación. Es algo que molesta a sus compañeros de trabajo y a su jefe y que claramente tendrá un impacto negativo en su desempeño, eficiencia y productividad laboral.

Es verdad que cuando hay problemas graves que afectan nuestro ánimo, es muy complicado separarse de ellos por ocho o más horas, pero véalo como un reto personal, en donde debe demostrar su fortaleza y ver el trabajo no como un castigo, sino como una manera de aprovechar el tiempo e incluso distraerse. Piense que estar en la casa lamentándose de lo que le pasa o le pasó, no sería lo mejor tampoco. 

Todos hemos tenido que enfrentar en algún momento de nuestra vida, una difícil situación emocional, teniendo a su vez que hacerle frente a las responsabilidades laborales. Nunca se compadezca por ello. Siéntase orgulloso de su valentía y demuestre su profesionalismo sin auto compadecerse. No es fácil pero es posible.

En conclusión, el trabajo está en la oficina y la vida personal fuera de ella. Sáquele el mejor provecho a ambas, ya que son importantes.

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