Seis claves para no convertirse en el jefe que siempre odió

por Alejandro Cheyne

No tener jefe y estar supeditado a reglas y normas es la ventaja para una persona emprendedora. Pero, ¿por qué al tener su propio equipo de trabajo, cometen los errores que no quisieron para ellos?

Seis claves para no convertirse en el jefe que siempre odió Seis claves para no convertirse en el jefe que siempre odió

Una de las razones por las cuales una persona toma la decisión de emprender es la de lograr autonomía y sentir libertad frente a un empleo rutinario, con inseguridad laboral y un jefe que no valora su aporte a la organización. Sorprende entonces que algunos emprendedores, cuando tienen su propia empresa funcionando, repitan los mismos errores con sus colaboradores.

El emprendedor debe buscar las mejores personas para conformar y desarrollar su grupo de trabajo, razón por la cual se presentan las siguientes recomendaciones para lograr un equipo de alto rendimiento:

  1. Construir espacios tanto de encuentro como de diálogo con sus colaboradores, con unos propósitos claros y previamente definidos. El emprendedor debe aprender a escuchar a su grupo, propiciar una alta participación y evitar el envío unidireccional de instrucciones.

El éxito empresarial puede generar una “soberbia emprendedora”, que puede llevar a que el emprendedor no perciba a los miembros de su equipo como pares ni reconozca la importancia de una comunicación asertiva con ellos, lo que lleva a que desaproveche su potencial y generando desconsuelo en sus colaboradores.

Entonces, cuando un emprendedor tiene el valor de reconocer su vulnerabilidad, tanto sus debilidades como sus errores, y reconoce que su grupo lo puede ayudar, despierta admiración y lealtad con la misión establecida.

  1. El emprendedor debe buscar el ejercicio sabio de la autoridad a favor del bien común. No puede caer en la tentación de servirse de sus colaboradores. Su legitimidad no está asociada al sometimiento sino, por el contrario, a su vocación de servicio.

Su compromiso diario con la ética, la transparencia y la rendición de cuentas es un referente para todos sus colaboradores. El emprendedor debe ser consciente de su responsabilidad como orientador en la organización, su testimonio plasma una huella profunda en la vida de quienes lo rodean y han depositado en él su confianza.

  1. En algunas ocasiones el emprendedor está tan enamorado de su proyecto que cierra las posibilidades de cambio. En un mundo empresarial volátil tener la capacidad para comprender los “signos de los tiempos” y ajustar su ruta no es una opción sino una obligación.

La diversidad en los integrantes de su equipo libera al nuevo negocio de paradigmas rígidos e inflexibles en medio de la incertidumbre y le permite explorar estrategias para cerrar la brecha entre los planes y la realidad emprendedora.

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  1. Reconocer el talento no sólo es una ventaja competitiva sino también tarea prioritaria para el emprendedor. Por tanto, debe contribuir al máximo desempeño del potencial de sus colaboradores en las dimensiones intelectual, física y espiritual, respetando la autonomía de cada uno de ellos para enfrentar los retos tanto personales como laborales.

La formación permanente para todos, desde el nivel operativo hasta el directivo, articulada con la estrategia del negocio es indispensable. Por medio de la capacitación, las competencias de los colaboradores estarán cada vez más desarrolladas y podrán así competir de mejor forma en el mercado.

  1. El emprendedor debe tomar decisiones en su organización que implican tomar riesgos. Una actitud “populista” para obtener aplausos no maximiza los resultados empresariales, mucho menos sabiendo que es clara la imposibilidad de satisfacer las expectativas de todos.

Así, las decisiones del emprendedor pueden generar conflictos y luchas de poder entre los colaboradores, las cuales, si bien es cierto son difíciles de evitar, sí se deben aprender a manejar para que no se afecte el espíritu de equipo.

  1. Favorecer un sano equilibrio entre el trabajo y el proyecto de vida personal es una obligación del emprendedor consigo mismo y con sus colaboradores. Más horas de trabajo no son sinónimo de mayor eficiencia.

El cansancio continuo, además de generar insatisfacción laboral, problemas de salud y alta rotación, reduce la productividad de los colaboradores. El emprendedor debe ser lo suficientemente creativo para generar las condiciones laborales de infra e info estructura que permitan flexibilizar el trabajo.

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Los resultados financieros representan uno de los propósitos del emprendimiento pero el emprendedor (quien probablemente fue empleado en el pasado), no puede equivocarse al considerar a su equipo de trabajo como un instrumento, al estilo de George Orwell en su novela Animal Farm. Por el contrario, en el bienestar y el adecuado desempeño de sus colaboradores está la sostenibilidad del sueño emprendedor.

José Alejandro Cheyne G

Decano de la Escuela de Administración de la Universidad del Rosario

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