¿Cómo se creó el oro y por qué está escaso?

por Rigoberto Puentes

Lo que empezó como una lluvia cósmica, un metal alienígeno, vale tanto por ser casi indestructible y escaso. La misma pieza de oro que usted guarda ahora puede tener relación con los hitos de la humanidad.

Getty Images-David Paul Morris Getty Images-David Paul Morris

Actualmente estamos viviendo un incremento sostenido del precio del oro que está neutralizando inclusive la manipulación por parte de los grandes bancos centrales para mantenerlo bajo control. El aumento de precio se acentuará paulatinamente en los próximos años, en la medida en que la  escasez del preciado metal se haga más evidente. La gran mayoría del oro existente en nuestro planeta ya ha sido extraído y no hay forma de reemplazarlo, por cuanto el oro no es de este mundo, sino que nos cayó del cielo.

Explosión de estrellas

El origen del oro es fascinante; es un metal alienígeno. No existe certeza de cuándo se descubrió el precioso metal en la Tierra, pero, según algunos estudios arqueológicos, se sabe que ya se fabricaban adornos con el mismo hace más de 4.000 años.

De acuerdo con los últimos descubrimientos, se ha llegado a concluir que el oro se generó debido a explosiones masivas de estrellas de neutrones y nos cayó del cielo. Esto ocurrió  hace unos 200 millones de años —días más días menos—. El transporte corrió por cuenta de una lluvia de meteoritos que depositó su preciada carga en diferentes puntos de la Tierra, con mayores concentraciones en algunos lugares privilegiados.

— ¡El oro en su país es como polvo! — decían los gobernantes vecinos a los faraones, cuando querían adquirir el valioso metal.  Y es que parece ser que el oro era tan abundante en el territorio egipcio y estaba tan superficial y tan fácil de encontrar, que bastaba agacharse para recogerlo.

Algunas regiones de América también fueron favorecidas con esa lluvia de oro, particularmente aquellas en donde se establecieron nuestros antepasados mochicas, chimús, nazcas, vicús en incas en Perú; aztecas, en México; chibchas en Colombia y otras culturas aborígenes.

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Ellos  encontraban el oro en los arroyos y lechos de los ríos y lo recogían usando técnicas simples como el cribado; otras vetas las encontraban incrustadas muy superficialmente en las rocas, lo cual hacía muy fácil su extracción, aun con sus rudimentarias herramientas. En Norteamérica, particularmente en California, se comenzó a encontrar oro muy fácilmente  en las riberas del río América, lo cual causó la gran fiebre del oro que enriqueció a muchos y fue factor determinante para el desarrollo de esa región.

Lo mismo ha ocurrido en otras regiones del mundo: Australia, Sudáfrica, Canadá,  China, en donde, al igual que en América, los buscadores de oro han exprimido las fuentes hasta casi agotarlas.

Hoy en día ya quedan muy pocos lugares en donde pueda encontrarse el oro tan fácilmente como en el pasado; lo cual ha llevado a las compañías mineras a tener que buscarlo en lugares cada vez más escondidos, a través de sofisticados y costosos procesos, tanto en la detección como en la extracción. En algunas minas existen túneles de hasta cuatro kilómetros de profundidad  y tienen que hacer explotar y mover grandes cantidades de roca para obtener unos gramos; se calcula que para obtener una sola onza de oro deben remover hasta 10 toneladas de roca.

Otros buscadores han dirigido su vista hacia el fondo del mar, tratando de recuperar el mineral que se encuentra sumergido a grandes profundidades, debido al naufragio de algunos barcos que lo transportaban. Son famosos en nuestra historia los piratas del Caribe que asaltaban las caravanas de barcos españoles.

No sería extraño que ese anillo de matrimonio que luce en su dedo anular, o esa medallita dorada que cuelga de su cuello, hayan sido fabricados con el mismo oro que utilizaron los orfebres del faraón Tutankamón, 1.300 años antes de nuestra era; o con el procedente del rescate con el que Atahualpa, soberano de los incas, intentó liberarse de las manos de Francisco Pizarro; o con el oro del tesoro que Hernán Cortés le arrebató a Moctezuma, rey de los aztecas; o quizás con el de los cascos de los guerreros muiscas, en los tiempos de la conquista… Todo lo anterior es posible debido a que el oro es prácticamente indestructible y ha pasado de generación en generación sin sufrir deterioro.

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¿Cuánto oro hay en el mundo?

Dado que el oro no se destruye, prácticamente todo el mineral que se ha extraído en la historia de la humanidad aún existe. Para calcularlo tomamos dos componentes: el material ya explotado y las reservas probadas.

La más reciente información del World Gold Council (WGC) indica que en toda la historia de la humanidad se han extraído 186.700 toneladas de oro, las cuales aún deben estar en algún lugar de la Tierra, de una forma u otra, por cuanto el oro, ya lo dijimos, es prácticamente indestructible.

El siguiente gráfico muestra la distribución del oro existente por rubro: joyería, inversionistas privados, reservas en los bancos centrales, industria y otros.

Aproximadamente la mitad del oro existente en el mundo está en joyería, principalmente en India y China. Almacenado en bóvedas y cámaras de alta seguridad, cajas fuertes y otros escondites secretos hay aproximadamente 36.000 toneladas que han sido adquiridas por inversionistas  particulares. Por su parte, los bancos centrales poseen 33.000 toneladas que forman parte de las reservas monetarias de varios países. La industria, particularmente la electrónica, está utilizando unas 23.000 toneladas.

También se encuentran unas pocas toneladas en altares y estatuas de oro macizo, por medio de las cuales algunas religiones veneran a sus deidades. Algunas cantidades menores están en el fondo del mar, en lugares de desecho, y otras posiblemente enterradas en  pequeñas islas desiertas de mares y océanos, ubicadas en lugares remotos solamente conocidos por piratas legendarios.

Extracto del libro EL TESORO ESTÁ EN EL ORO

FP recomienda: Ocho señales que indican un aumento indetenible en el precio del oro

*Experto en planeación financiera, autor de libros como “Finanzas para papá y mamá” “Prepárese que ahí viene el lobo” y “El tesoro está en el oro”.

Contacto: rigobertopuentes@pmacolombia.com

 



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*Experto en planeación financiera, autor de libros como “Finanzas para papá y mamá” “Prepárese que ahí viene el lobo” y “El tesoro está en el oro”.

Contacto: rigobertopuentes@pmacolombia.com

 



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