¿Se puede vivir con una pensión de $8.000 mensuales?

por Rigoberto Puentes

El socialismo del siglo XXI ha sido muy beneficioso para algunos, y no precisamente para los pobres a quienes se pretendía ayudar. El relato de este pensionado, que toda su vida ahorró para tener una vejez tranquila, es la muestra de qué pasa cuando hay igualdad, por lo bajo.

123RF-Fabio Formaggio 123RF-Fabio Formaggio

Caracas, año 2002. Santiago Sotomayor, 60 años, venezolano, casado, dos hijos. Había pasado los últimos 30 años de su vida trabajando incansablemente para una importante compañía, en la que había hecho carrera, escalado posiciones y, por supuesto mejorado poco a poco sus ingresos, hasta el punto de lograr un alto salario con el cual podía proveer a su familia de una adecuada calidad de vida.

Habiendo cotizado durante toda su trayectoria laboral en el Seguro Social, en la mayor escala, y teniendo acumuladas muchas más semanas de lo reglamentario, soñaba con recibir una cuantiosa pensión que le permitiese seguir gozando de la tranquilidad económica a la que él y su familia estaban acostumbrados.

Con lo que no contaba Santiago… —¡ni nadie!— era con el «Socialismo del siglo XXI» que pregonaba la igualdad social. Por supuesto, igualdad por lo bajo. El señor presidente decidió que nadie debía recibir una pensión superior al salario mínimo, sin importar ni en qué nivel, ni cuántas semanas había cotizado. Luego vino el desastre que todos conocemos: desplome de la producción, desabastecimiento e inflación. Y, por supuesto, la devaluación hizo lo suyo, convirtiendo la pensión en el equivalente a $8.000 mensuales. Para muchos lectores este dato puede parecer increíble. Pero es una realidad.

Siga leyendo: Caso libranzas Candidez incompetencia y desidia

La cuenta es sencilla:

  • El salario mínimo es de 392.646 bolívares.
  • El cambio de peso a bolívar es de Cop $0.02 por bolívar.
  • Esto da como resultado que el salario mínimo en pesos es de Cop $7.852/mes.
  • En dólares sería de US$2.60 mensuales.

—¿Puede vivirse con esta suma? — se preguntarán ustedes.

La respuesta nos la da un pensionado en Caracas.

—No se vive, escasamente se sobrevive ayudándose con las dádivas que reparte el gobierno a cambio de la lealtad obligada por medio del “Carnet de la patria”. Un mecanismo creado para mantener control estricto de todos los ciudadanos, y consolidar la dictadura.

Sin embargo, la desnutrición ya está dejándose sentir. Particularmente en los niños, en los bebés que lloran de hambre en los brazos de unas madres desesperadas por el dolor de ver sufrir a sus criaturas, sin poder hacer nada para evitarlo.

Pero el socialismo del siglo XXI ha sido muy beneficioso para algunos, y no precisamente para los pobres a quienes se pretendía ayudar. Ellos son aún más pobres de lo que eran antes de que apareciera el teniente coronel, pero les queda la satisfacción de que no están solos. Cada día más personas provenientes de la extinta clase media se suman a esa condición.

¿Quiénes han sido los más afectados por esta política?

  • La clase trabajadora que vio minadas sus expectativas de recibir una pensión que le permitiese disfrutar de una calidad de vida equivalente a la que tenía mientras estaba trabajando. No solo fue que a algunos les redujeron su pensión al salario mínimo, sino que la inflación convirtió el salario mínimo es un chiste. Toda la clase trabajadora fue expropiada de su derecho a disfrutar de un retiro digno.
  • Peor les ha ido a aquellos que apoyaron al teniente coronel con la expectativa de que este les iba a quitar a los ricos para entregarles a ellos. Las dádivas que reciben del estado por apoyar al sistema y participar en sus manifestaciones son equivalente a centavos de dólar, que no alcanzan ni para comprar un pan. También ellos fueron expropiados de sus expectativas.

Le contamos: Japón reconoce el bitcoin como moneda de curso legal

¿Quiénes han sido los verdaderos beneficiados?

  • Los que detentan el poder, directa o indirectamente. Ellos son todopoderosos. Gozan del doble beneficio de dinero en abundancia y poder ilimitado. Han creado una selecta clase de nuevos y omnipotentes ricos.
  • Los ricos tradicionales. Aquellos cuya riqueza se pretendía repartir entre los seguidores del proceso. Ellos, debido a su capacidad económica, educación y contactos, anticiparon los acontecimientos, se posicionaron en moneda fuerte y hoy en día  cuentan con ahorros en dólares, euros u otras monedas. Para ellos Venezuela puede ser terrible en muchos aspectos, pero desde el punto de vista económico es un verdadero paraíso. Para ellos no hay escasez ni desabastecimiento. Los “bachaqueros” (proveedores informales) se encargan de suplirles todo lo que necesitan, y con servicio a domicilio. El precio no importa. Con la fuerte devaluación los dólares alcanzan para todo.

¡Qué triste realidad la de Venezuela! Un país otrora rico, siempre hermoso, con personas maravillosas, gente que de pronto se dejó ensimismar con los cantos de sirena de un  líder carismático y ¿bienintencionado? (hmmm…), pero que fue presa fácil para los hermanos Castro. Nació entonces el castrochavismo, y con él la decadencia del país más rico de América Latina.

Venezuela aún no ha tocado fondo. Los cada vez más bajos ingresos vienen acompañados de una hiperinflación galopante que, de acuerdo con el FMI, estará por encima del 2.000 % en 2018. Al paso que vamos, el próximo año la pensión ya no será de $2.60 dólares mensuales, sino posiblemente la mitad.

Si ves las barbas de tu vecino arder… ¡cuidado, Colombia! Estamos viviendo un momento trascendental, uno que determinará el rumbo del país para los próximos años. La expropiación de la pensión, el detrimento del derecho a la propiedad privada, la destrucción de democracia y la pérdida de la dignidad a través del sometimiento a un dictador por medio de un “Carnet de la patria” son amenazas reales. Espero que la mayoría de nuestra gente se pronuncie contra ellas.

Certified Financial Planner (FSU) - rigobertopuentes@pmacolombia.com

FP recomienda: Oportunidades demasiado buenas para ser ciertas

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.