Por qué Brasil barrió a España en Maracaná

por Pablo Álamo

El éxito (asumido) es uno de los caminos más rápidos a la derrota. El arte de vencer se aprende en las derrotas.

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Vi el partido en casa de un experto jinete español junto a su familia y unos amigos. Y debo decir que el ambiente, antes del partido, era de sobrado optimismo por parte de todos los comensales que habían sido invitados a la comida, una deliciosa paella valenciana, y la posterior visión del partido.

Todos apostaban por la victoria de España, obviamente, porque era la actual campeona de Europa y del Mundo. Unos decían que la derrota de Brasil iba a ser clara, otros que sería una lección de fútbol de España; también el jinete, empresario honesto y prudente, no tenía la mejor duda: “El caballo ganador se llama España: venceremos 3 a 0”.

Esa unanimidad en la opinión pública sobre la victoria española encendieron en mí algunas alarmas. No sólo porque el éxito (asumido) es uno de los caminos más rápidos a la derrota, sino porque el arte de vencer se aprende en las derrotas y España llevaba tiempo sin tener una clara, que supusiera una cura de humildad.

Además había algunos hechos objetivos que hacían la victoria de España un hecho realmente difícil: el cansancio de los futbolistas del Real Madrid y del Barcelona, por una Liga absurda cargada de partidos, la motivación de Brasil de ganar a la campeona del Mundo y acallar así las voces que advertían un cambio en la hegemonía del fútbol, jugar en casa del anfitrión con el apoyo de un público entregado, entre otros.

Admiro a Vicente del Bosque. Me parece un gran entrenador y aún mejor persona. De él se puede decir, como del portero Julio César que recibió el trofeo de campeón con la camiseta de Casillas, que en la pelea se conoce al soldado y en la victoria al caballero.

Estoy de acuerdo con Alejandro Blanco, presidente del Comité Olímpico Español, que Del Bosque es un maestro en el planteamiento técnico, catedrático en la visión del juego y doctor en valores. Y, sin embargo, hasta los más grandes se pueden equivocar. Y Del Bosque ayer lo hizo, más allá de que Sergio Ramos tiene algo de razón cuando dijo que “hoy era uno de esos días en los que no te sale nada bien y al rival le sale bien todo”.

¿Por qué Brasil dio una lección de fútbol a España? Lo reconoció implícitamente Del Bosque al acabar el partido: “Hemos tenido esa pizca de mala suerte por los goles que hemos encajado en el primer minuto de la primera y segunda parte y en el último de la primera, pero no quiero poner ningún tipo de excusas. Han sido mejores y punto. Le han aplicado la mayor energía que tenían a cada una de sus acciones y les felicitamos”.

Ahí está el secreto de la victoria de Brasil: un poco de suerte y sobre todo mucha mayor energía. “Le han aplicado la mayor energía que tenían a cada una de sus acciones”. Y la pregunta es inevitable: ¿Cómo es posible eso? ¿De dónde surge esa energía? Básicamente de dos fuentes: estado físico y motivación.

A ese nivel de profesionalismo, a ese nivel de calidad, el partido se decide por detalles, por pulgadas, y si estás un poquito mejor físicamente y si tienes un poquito más de motivación, ganas y puedes dar la sensación de ser infinitamente mejor. Se vio ayer en dos jugadores: Navas, por la parte española, que viéndole correr, luchar, robar balones, centrar, bajar a defender, evidenció las carencias de Torres, el cansancio de Pedro y el ocaso de Villa.

Por parte brasilera, Marcelo es el mejor ejemplo de lo que digo. Durante meses ha sido uno de los peores laterales que se ha visto en la Liga española; aunque había salido de una grave lesión, nada justificaba su bajo rendimiento en el Real Madrid. Pero al recuperar su estado físico y al tener una motivación extraordinaria, jugó un partido excelente, logrando que Jordi Alba y Arbeloa parecieran jugadores de segunda a su lado, cuando en realidad no lo son.

Es cierto que algunos jugadores de España no tuvieron su mejor partido pero no creo que sea justo individualizar la derrota española. Concuerdo plenamente con el análisis de Fernando Morientes: Brasil jugó con una gran intensidad y entusiasmo, con contundencia y mucho rigor táctico. Y España jugó cansada, no tenía el físico para remar contracorriente y remontar el primer gol de Brasil, que sin duda fue un golpe de suerte.

Sin embargo, lo le pasó ayer a España contra Brasil es algo parecido a lo que le sucedió al Barcelona contra el Bayer, que le barrió 7 a 0 en semifinales de Champions. Los alemanes no era mejores jugadores que los del Barcelona, pero estaban mejor físicamente y tuvieron un rigor táctico impresionante.

Y es aquí donde cuestiono el riesgo que asumió Del Bosque decidiendo que en la Copa de Confederaciones la columna vertebral de la selección española fuera la del Barcelona. Sin duda son jugadores extraordinarios, pero ya habían avisado de que no estaban al 100 por 100. Y si no estás a tope, realmente al máximo, ¿de verdad alguien piensa que sea posible ganar a un Brasil que sí lo está?

Quizá a algún fan español le puedan consolar en estos momentos las palabras de Saramago: “La derrota tiene algo de positivo: nunca es definitiva. En cambio, la victoria tiene algo de negativo: jamás es definitiva”. En realidad, la verdad sobre quién es el nuevo rey del fútbol mundial lo sabremos muy pronto, en tan sólo un año, en Brasil.

Pablo Álamo
PH. D. c. Economía y Empresa Universidad de Comillas
Empresa y humanismo
Universidad Sergio Arboleda
Twitter: @pabloalamo

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