Cinco prácticas para preservar la credibilidad de su negocio

por Pablo Álamo

Mantener un negocio a flote no es una tarea fácil y menos cuando hay tanta competencia. Nuestro columnista Pablo Álamo le entrega consejos para cumplir con esta importante tarea y asegura mayor éxito con su empresa.

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El mes de agosto de 2016 fui invitado a Paraguay a dictar un curso de coaching a los estudiantes de MBA de la Universidad Columbia. Al terminar una de las conferencias, en uno de los salones del Hotel Crowne de Asunción, un empresario familiar me preguntó con el típico acento de esa maravillosa tierra guaraní: ¿Cómo preservar, ché, la credibilidad en la empresa? 

La credibilidad es uno de los temas más cruciales en un líder, tanto político como empresarial. Tener la preocupación y el interés de construir respeto y confianza y de preservar esta credibilidad es ya un buen paso. A mi interlocutor paraguayo le recomendé cinco prácticas que le ayudarán en su objetivo. 

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  1. Tener una visión, pensar en ella y verbalizarla todos los días. Hablar de ella con confianza siempre que se pueda. Es vital que el cerebro esté pensando continuamente en la gran meta, y se puede recurrir a técnicas variadas, como el escribirla o dibujarla
  1. Tener entusiasmo. Esta palabra viene del griego (enthousiasmós) y significa etimológicamente “inspiración o posesión divina”. Cuando actuamos con entusiasmo, es como si la fuerza de los dioses actuara dentro de nosotros, y nada es imposible con Dios. 
  1. Tener visibilidad. Hay líderes que pierden credibilidad porque se esconden, evitan el trato con la gente, se alejan de las relaciones para concentrarse en los números y en los resultados. Puede funcionar a corto plazo, pero a largo plazo no hay error más grande para un líder que no estar con su gente luchando con ellos desde el baluarte o las trincheras. 
  1. Tener espacios de comunicación, que faciliten el acceso a la información, el apoyo, la colaboración y el reconocimiento. Los líderes herméticos, que rehúyen la transparencia y las relaciones, pierden credibilidad a una velocidad de un Fórmula Uno.  
  1. Tener estrategias para aumentar los niveles de conciencia y de responsabilidad de la gente. Pocas cosas ayudan más a preservar la credibilidad que, más allá de los errores que el líder pueda cometer, contar con un “capitán de la nave” que se preocupa por hacer feedback, por formar o desarrollar las fortalezas de su gente y que demuestra, además, valentía para reconocer los propios errores. A un líder que tapa sus falencias y las esconde, cuando no delega también en otros la culpa de lo que es su responsabilidad, se le pierde totalmente el respeto.

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Hay un elemento peculiar en algunas empresas familiares, especialmente aquellas que tienen a miembros dentro de la gestión de la organización, que afecta a la credibilidad. Se trata de saber manejar la empresa y la familia con criterios profesionales y emocionales, para lograr tratar lo que es igual como igual y lo que es diferente como diferente. Los protocolos de familia, bien elaborados, pueden ser un potente aliado. 

La credibilidad se construye todos los días y se puede perder en un minuto. Sólo la ética tiene el poder de ser un garante suficientemente poderoso. Es muy difícil “comprar” a alguien que se ha “vendido” muchas veces. Enrique Jardiel Poncela tenía, al respecto, una frase genial: “Sin creer se puede vivir; sin crédito es imposible”. 

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Pablo Álamo Hernández

Prime Business School

Universidad Sergio Arboleda

Twitter: @pabloalamo

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