La felicidad del dinero

por Unidad De Análisis Del Mercado Financiero- U. Nacional

El dinero satisface los caprichos de la vida pero no compra la felicidad. No obstante, la falta de dinero tiene un efecto emocional y hace que la autoestima disminuya. Así, nuestro bien-estar depende de la relación equilibrada con el dinero, es decir, “ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre”.

La felicidad del dinero La felicidad del dinero

Las capacidades financieras resultan fundamentales para alcanzar nuestro bien-estar a través de una buena administración del dinero, lo cual exige que haya una coherencia entre lo que planeamos para el futuro y las acciones que realizamos en el presente, entre nuestros deseos y la realidad. Y aquí viene la mayor dificultad.

 De acuerdo con la encuesta de capacidades financieras del Banco de la República, el 94% de los colombianos reconoce la importancia de la planeación en la forma de administración del dinero, pero solo el 21% lleva un control adecuado de los gastos realizados.

Más curioso aún resulta que, aunque el 80% manifiesta que la administración del dinero se orienta al logro de sus objetivos, el 50% informa que solo se preocupa por el presente; mientras que el 18% no tiene planes financieros y solo un 14% manifiesta planes para más de 6 meses. Con este panorama, parece que quisiéramos alcanzar nuestros sueños sin construirlos paso a paso, lo cual es un problema.

Al respecto (y ya que recientemente se celebró el día de la madre), estuvo circulando un video bastante ilustrativo de las dificultades que tienen las personas para obtener lo que quieren sin construirlo: a unos niños acompañados con su mamá se les preguntaba cómo sería la mamá ideal. Después las mamás entraban en una “máquina” y cada niño podía oprimir algunos botones para cambiar lo que quisieran para tener su “mama perfecta”.

Cuando salía su “mamá perfecta” –una actriz ­– diciéndoles que los complacería en todos sus deseos (dormir tarde, comer dulces, televisión y video juegos ilimitados, y otros caprichitos), el impacto y desconcierto de los niños era evidente. Aunque habían comprado su satisfacción no eran felices, la mayoría lloraba y querían a su “antigua mamá”.

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¿Dónde se compra la felicidad?

Parece que algo similar les ocurre a algunas personas que ganan la lotería. Existen estudios que demuestran que en el futuro son más felices aquellas personas que están cuadripléjicas como consecuencia de un accidente que las personas que han ganado la lotería.

Esto nos puede hacer pensar que la felicidad no está relacionada directamente y de forma única con la riqueza o la capacidad de compra con el dinero sino, más bien, con la forma de interactuar con sus amigos y familiares; con la pertenencia y aceptación de su grupo social, y con la capacidad de servicio a los otros.

Muchas de las personas que ganan la lotería pierden el contacto con su grupo social, se preocupan principalmente en cómo satisfacer sus caprichos, olvidando la forma de ayudar a los demás. El final de la historia, para algunos de ellos, después de llevar un estilo de vida exótico es terminar en bancarrota, solitario y menos felices que antes de su “golpe de suerte”.

Esto nos lleva a pensar que la felicidad es más una construcción del bien-estar, e implica el logro equilibrado en dos dimensiones. El sentimiento de autoestima por los logros alcanzados y el bienestar emocional por la capacidad de servicio a los demás, la salud y el compartir. El dinero es fundamental en ambas dimensiones, pero actúa de forma diferente. Se relaciona directamente con la autoestima y deja de ser importante emocionalmente después de que las personas alcanzan un nivel de ingreso.

Por eso, es muy cierto que “el dinero no da la felicidad, pero procura una sensación tan parecida, que se necesita un especialista muy avanzado para verificar la diferencia”.   

Germán Guerrero Chaparro

Director UAMF-UNAL

@FceUamf

uamf_fcebog@unal.edu.co

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