Que después no diga: “es que no entendí el seguro”

Quien va a comprar una póliza para cubrir una necesidad, debe informarse bien y entender el producto. La mejor manera es leyendo el contrato.

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Daniel* inició su día como cualquier otro. Iba de camino a su trabajo en su vehículo, escuchando radio y tomando con calma el trancón de la mañana. En un momento que el tráfico se aceleró tomó velocidad y en un instante de distracción, apareció una moto delante que terminó golpeando la parte frontal del auto de Daniel. El piloto de la moto y su acompañante cayeron y fueron trasladados al centro médico más cercano.

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Después del diagnóstico, el conductor de la moto quedó con limitación de sus movimientos en un brazo y entabló una demanda por daño emergente y lucro cesante a Daniel, quien pensó: “Afortunadamente, esos gastos legales me los cubre el SOAT”.  Y tuvo que pagar $80 millones de su bolsillo por perder la demanda, sin contar con los arreglos que hizo a su coche. Creyó que el SOAT y el seguro todo riesgo de vehículos eran la misma póliza. 

Casos como el anterior son comunes entre las personas que se dejan llevar por lo que alguien dijo o por no leer, ni preguntar las coberturas de los seguros. El SOAT es uno de los muchos ejemplos que cada año hay entre los colombianos, como también empresas que se limitan a la poca información y antes de preguntar qué coberturas, derechos y obligaciones tiene el tomador, como también el asegurador, se interesan por el precio, como único factor en la toma de esta decisión.

Conocer algunas claves para comprar seguros evita el riesgo de tomar malas decisiones o de tener alguna pelea con su aseguradora, en caso de presentarse un riesgo, ya sea un accidente o cualquier siniestro.  

La Federación de Aseguradores Colombianos (Fasecolda), señala que a la hora de comprar seguros se cometen errores comunes asociados a, por ejemplo, no leer las condiciones de la póliza que se está comprando, no buscar asesoría, no comparar entre varias opciones y pensar que el precio (y no las coberturas o exclusiones del seguro), es el único factor que debe tenerse en cuenta a la hora de comprar entre un producto y otro.

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Señales de alerta

Fasecolda identificó algunas alertas que indican que la póliza que está comprándose no se entendió, entre ellas:

*No verificar si la persona es elegible o no para tener el seguro.

*No declarar el verdadero estado del riesgo (omitir información o mentir sobre la salud o el bien que se quiere asegurar).

*No informar la tenencia de otros seguros para cubrir el mismo riesgo.

Casos frecuentes

Si bien, cada inconformidad del cliente tiene su propia causa y reclamación, la gran parte de insatisfacciones están asociadas al momento del siniestro, cuando se hace el trámite de la solitud de indemnización o prestación del beneficio. Al enterarse de que esta es negada porque el riesgo ocurrido no estaba cubierto, es común que las personas sientan que el seguro no los protegió en el momento que más lo necesitaban, por lo cual se sienten defraudadas.

“Esta circunstancia se corrige cuando consumidor y aseguradora ponen de su parte, es decir, cuando la aseguradora hace el esfuerzo por explicar o brindar información sencilla sobre el seguro al cliente al momento de la compra y cuando el consumidor, ejerciendo su obligación de informarse, se preocupa por conocer qué cubre y que no cubre su seguro, indaga, busca asesoría y, más importante aún, lee con atención lo que está comprando”, dice Fasecolda.

Para fomentar la toma de decisiones informadas de compra y estimular la lectura de la póliza, Fasecolda y las compañías de seguros adelantan el programa Pasaje Seguro.

Recomendaciones para la toma del seguro:

-Identifique el riesgo y protéjase.

-Calcule entre sus ingresos el presupuesto disponible para destinar al seguro.

-¿Proteger el carro o asegurar la salud como padre de familia? Muchos colombianos prefieren lo primero y para lo segundo, esperan nunca padecer una enfermedad que podría afectar la sostenibilidad del hogar. Se está trabajando en educación financiera, ya que es una tendencia en casi toda América Latina.

-Hable con un asesor, pregunte, pida que le expliquen con ejemplos para saber qué le cubre y qué no.

-Lea bien el contrato. Después no hay excusa que se le pasó la ‘letra menuda’ y no entendió qué estaba comprando.  

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*Nombre inventado

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