“A mí no me va a pasar eso”: usted, antes de que lo roben

El creer que las estafas o el robo de información solo ocurre en países desarrollados o en las películas, es un error. Evítese dolores de cabeza y siga estas recomendaciones para proteger tanto su vida personales como sus transacciones financieras.

“A mí no me va a pasar eso”: usted, antes de que lo roben “A mí no me va a pasar eso”: usted, antes de que lo roben

Situación sentimental, dónde vive, estudia y trabaja; quiénes son sus familiares, número de celular y afinidades en gustos, son solo algunos de los datos en un océano de información que usted está dejando en más de una red o suscripción por internet, al punto en el que muchas de estas plataformas digitales conocen más de su vida que cualquier ser querido.

Rastros como éstos están puestos en una bandeja de plata para personas que con un conocimiento básico en ingeniería informática y que con malas intenciones como robo, diversión, estafa e incluso atentados personales o masivos pueden ocasionar.

Y es que el cibercrimen cobra cada más relevancia en el mundo pues, según un reciente estudio del BID y la Organización de Estados Americanos (OEA), esta amenaza le cuesta al mundo unos US$575.000 millones al año, lo cual representa casi el 0,5% del Producto Interno Bruto (PIB) global.

En el caso de Colombia, un estudio realizado por Telefónica indica que en 2015 pasado se registraron 7.118 denuncias de ataques cibernéticos, concluyendo que las ciberamenazas aumentaron en un 40% y esto lo convierte en el tercer país, después de Brasil y México, en ser víctima de estos crímenes tecnológicos.

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Lo que pasa, es que detrás de esto hay un negocio tan lucrativo que cada vez se consiguen más adeptos expertos en seguridad informática (y poca ética) para que vulneren la información de personas del común hasta gobiernos y causar el desequilibrio de ciudades enteras.

Los peligros comunes

No exageramos al decir que la web es un mundo paralelo y que los mismos peligros que usted ve en el mundo real, prácticamente, los puede encontrar en el digital. Es por eso que el primer y el más básico de los consejos es: desconfíe, averigüe siempre en dónde está depositando sus datos personales y con qué fines. Además de ello ahora sí, estas son las ciberamenazas más comunes:

  • Secuestro de información (Ramsonware): el atacante restringe el acceso a archivos y partes del sistema, que son desbloqueados a cambio de una cantidad económica.
  • Falsificación de páginas de entidades confiables (Spear-Phishing): es un ataque que redirige a la víctima a una web que imita una lícita (de un banco, operador de telefonía móvil, policía, por ejemplo), con el objetivo de extraer información con la que realizar operaciones fraudulentas.
  • Waterhole: ataques que se producen después de analizar las páginas a las que accede el usuario, e inyectando código Javascript o HTML para redirigir a la víctima a un sitio separado con código dañino que infecta el equipo.
  • Alteración del contenido de una página web (DDoS): se llama así a la técnica por la cual se ataca una página web y se cambia su contenido. Defenderse de este tipo de ataques es complicado, porque suelen realizarse a través de otros ordenadores infectados, que sirven de puente para el ataque definitivo a la web. Además, suelen enmascarar la IP del atacante para dificultar su rastreo.
  • Propagación de botnet: son piezas de software que convierten el dispositivo de la víctima en un equipo “zombie”, así que el atacante puede tomar control del dispositivo para robar información o para espiar lo que se hace con él.
  • Ciberhacktivistas: personas o grupos que, movidos por alguna ideología, intentan socavar la estructura del oponente como es el caso de Anonymous.

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Lo que debe prever

Felix Muñoz, director de seguridad de la multinacional Entelgy y experto en inteligencia y ciberseguridad da los siguientes consejos:

  1. Cada vez que entre a una página web donde va a dejar sus datos personales revise muy bien en dónde está, que la URL comience con https://... y se vea la imagen de un candado cerrado, lo que le indica que el contenido es cifrado y que está certificada.
  2. Tener usuarios y contraseñas diferentes en todas las plataformas, ¿complicado? Sí, pero necesario. Y por favor olvídese de los clichés: fechas importantes, nombres de familiares cercanos o la dirección de la casa. Son las más fáciles de detectar. Recuerde no es lo mismo la clave de su Facebook a la de su usuario virtual en el banco donde tiene su dinero.
  3. Mantener siempre actualizado el antivirus, el software del equipo y/o el sistema operativo de su celular.
  4. Evitar la descarga y apertura de archivos o correos electrónicos sospechosos y activar la extensión de los mismos para identificar los que de forma engañosa acaban con el clásico ejecutable “.exe”. Es común que estos archivos vengan camuflados de la siguiente forma: “Libro.pdf.exe”. Fíjese en la ortografía.
  5. “De eso tan bueno no dan tanto”. Analizar bien cada correo que llegue y descartar abrirlo si detecta algo anómalo. Además limpie el historial de navegación regularmente para dificultar la monitorización de los sitios por los que navegamos.

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