Lo que le cuesta no prever una muerte

La muerte de un ser querido es, en sí, un peso muy grande que hay que cargar pero, si usted no se prepara económicamente, la situación puede convertirse en una tragedia peor.

Lo que le cuesta no prever una muerte Lo que le cuesta no prever una muerte

Por lo general, nadie se prepara ni tanto para el momento en el que le llega la muerte ni para afrontar el fallecimiento de un ser querido. Cualquiera de las dos situaciones suelen presentarse de forma inesperada y tienen unos efectos devastadores en una familia.

Y a pesar del dolor que cause una partida, hay que encontrar la forma para sobrellevar el momento y empezar a aceptar la situación. Entre ellos, los costos de morir empiezan a aparecer: la realización de un velorio, el funeral, el ataúd, los arreglos florales, la misa, el cementerio… en fin, son varias las cosas que debe tener en cuenta y que no son tan económicas como quisiera.

Si usted ya ha vivido la situación, puede que sea consciente de ello pero, si no, aquí le hacemos una lista rápida de aquellos gastos que tendría que llegar: si nunca ha hecho nada para prever este tipo de situaciones, debe tener en cuenta que una vez sucede el fallecimiento todo puede salir mucho más costoso.

Iniciando por el costo del ataúd, dependiendo del sitio, del material y del diseño, puede estar desde los $600.000 hasta los $3 millones. Luego hay que considerar la velación, dependiendo de la religión, que es el espacio en el que se le da la despedida a la persona en una funeraria.Dependiendo de la ciudad en Colombia y de la empresa prestadora del servicio, puede costar desde los $2’300.000 hasta sobrepasar los $9 millones, dependiendo de las condiciones. Por lo general, estos servicios incluyen la preparación del cuerpo, el transporte de éste y de los familiares al cementerio así como la misa. Incluso, algunos también incluyen el ataúd y algunos arreglos florales. O si lo hace por aparte, la misa puede estar desde los $200.000 mientras los arreglos florales puede conseguirlos, desde los $80 mil.

Luego de ello hay que pensar si se va a hacer una cremación o un entierro. Por lo general, el primero puede salir un poco más económico pues puede tener un costo que va desde el $1’200.000 dependiendo del servicio, pero a ello hay que sumarle el costo de la urna que puede estar desde los $800.000.

Pero si decide un entierro, que es lo más tradicional en Colombia, debe tener en cuenta que hay varios valores a considerar: el lote donde se deposita el ataúd puede ser rentado o comprado. Para la primera opción, nuevamente, dependerá de la ubicación y del servicio: puede costar desde $480 mil mensuales. Mientras que si compra el lote, puede encontrar opciones desde los $5 millones.

En sí, en su totalidad, por económico, todo puede salir por cerca de $4’500.000.

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La alternativa inteligente

Si usted se pone a pensar, sacar $4’500.000 de la noche a la mañana no es nada fácil. Es por eso que, en estos casos, es mucho más conveniente prevenir que curar y, para eso, existen varias alternativas de las que puede valerse.

Una de ellas son los distintos planes que ofrecen las mismas empresas funerarias que varían dependiendo de las condiciones, del cubrimiento y de la cantidad de personas para las que esté disponible.

La otra opción es la de conseguir un seguro funerario o exequial, que “es una protección que contrata una persona con una compañía de seguros para que en caso de que fallezca el o un familiar, la compañía de seguros se hace cargo de la coordinación de todo el servicio funerario hasta el entierro o cremación. El fin es una protección económica, quiere decir que un fallecimiento a la familia le cuesta aproximadamente entre $3 millones hasta más de $5 millones”, explica Wilson Triana, gerente nacional de banca seguros del Banco Colpatria.

En Colombia estos seguros están teniendo una fuerte acogida de parte de los ciudadanos, incluso, haciendo que en Latinoamérica sea el país con el más alto porcentaje de penetración de este seguro en la población.

No obstante, Wilson Mayorga, director de la Cámara de Vida y Personas de Fasecolda explica que “es importante destacar que el seguro de Exequias es un seguro de carácter indemnizatorio ya que sólo cubre los gastos generados hasta un límite determinado de antemano en las condiciones de la póliza. Siempre se debe revisar detalladamente la póliza y sus coberturas, en especial la definición de gastos funerarios y cuál es el límite de la cobertura”.

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¿Cómo funcionan?

Las pólizas de exequias se pueden adquirir a través de los bancos, fondos de empleados, intermediarios de seguros o las mismas compañías de seguros. Pero hay que tener en cuenta que, a diferencia de otros seguros, para éstos no se hace una evaluación previa de la salud u ocupación de los beneficiarios.

Así, “las compañías de seguros utilizan un mecanismo que es el de periodo de carencia, que no es otra cosa distinta a establecer un tiempo entre el inicio de vigencia de la póliza y el momento en el cual los beneficiarios de la póliza tienen derecho a reclamar a la compañía de seguros el reembolso de los gastos funerarios a causa de la muerte del asegurado” señaló Mayorga.

Es por eso que existen los denominados “periodos de carencia”, por enfermedades conocidas, desconocidas o porque se traten de pólizas colectivas. Es por eso que hay que tener en cuenta la cobertura de cada póliza porque “en caso que se haya contratado la cobertura de muerte accidental, la compañía no indemnizará a los beneficiarios, cuando la muerte sea consecuencia de eventos catastróficos de la naturaleza, de actos terroristas, actos de vandalismo o asonadas”, añadió el experto de Fasecolda.

Las opciones

Wilson Triana, de Colpatria explica que una persona puede adquirir un seguro de este tipo, de distintas formas:

  • Individual: por una suma mensual puede ser desde los $2.000, dependiendo de la funeraria y cementerio, en caso de fallecer la persona la compañía de seguros asume los costos de todo.
  • Grupo familiar: se puede adquirir una póliza por la suma de $18.000 mensuales en la que protege a la persona y su grupo familiar (cónyuge, padre, madre, hermanos, tíos, sobrinos, nietos y hasta la mascota) en caso de fallecimiento.

Estos seguros se pueden pagar en efectivo, tarjeta débito, tarjeta crédito, descuento de los fondos de empleados inclusive a través de la factura de servicios públicos. Cabe recordar que “por ser una póliza cuya característica principal es indemnizatorio, es decir, reembolsa los gastos pagados por los servicios funerarios, no es posible reclamarle a dos compañías de seguros o a dos pólizas por el mismo evento”, señala el experto Wilson Mayorga de Fasecolda.

¿Qué hacer cuando sucede?

Después de ocurrida la muerte de la persona asegurada, se deberán remitir a la compañía de seguros los documentos que indiquen las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que ocurrieron los hechos.

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