Seis errores a la hora de arrendar un inmueble

Arrendar un inmueble requiere además de análisis, paciencia para no cometer equivocaciones que a futuro pueden ser un dolor de cabeza.

Actualmente, el 52% de los colombianos viven en arriendo. Foto: Corbis. Actualmente, el 52% de los colombianos viven en arriendo. Foto: Corbis.
Uno de los temores del propietario de un inmueble, es ponerlo en arriendo por el tratamiento que un tercero le puede dar a éste, ya que lo que está en juego es su patrimonio.

Muchas veces se incurre en el error de que por el afán de buscarle un ocupante al inmueble y que éste genere un presupuesto, no se analiza cuidadosamente el perfil de la persona.

Según expertos inmobiliarios de Century 21, estas son las principales fallas en las que incurre un propietario por “ingenuo”:

- El no analizar a profundidad la situación financiera y las referencias del inquilino. Con esto, usted puede ser presa fácil para personas inescrupulosas que no tienen la menor intención de pagar sus obligaciones.

No se desespere. El proceso requiere de la firma de contrato con el inquilino apropiado, el cual cuide el bien y pague a tiempo el canon.

- Hacerse dueño de la situación, es un arma de doble filo. El querer arrendar directamente, con la idea de no incurrir en costos, puede llegar a ser una doble tarea, pues lo obligará a cumplir citas, contestar llamadas, prestar un servicio que no conoce y que en últimas le va a quitar tiempo de su trabajo, vida familiar y al final le generará más costos.

- Colocar la comercialización del inmueble en arrendamiento con varias inmobiliarias. Esto alarga los tiempos para cerrar un contrato pues al no haber un doliente que dé cuentas al propietario de toda la gestión comercial y legal se pierde tiempo.

- No solicitar uno o dos codeudores que tengan solvencia económica y al menos uno de ellos cuente con finca raíz.

- Adecuar, decorar y adaptar el inmueble a su gusto y no del posible arrendatario. (Siempre es mejor pintar de blanco las paredes).

- Arrendar un inmueble que no esté desocupado, es decir, con familias viviendo o empresas en el lugar.

El arrendatario ideal es aquél que está de acuerdo en seguir al pie de la letra las políticas o límites que se le plantea el arrendador, diligenciando los formularios que le solicita para el proceso y el cual anexa sus soportes sin problema alguno, generando confianza.

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