Cosas con bancos que no deberían pasar a estas alturas

por Francisco J. Gómez Villamizar

Siempre me dicen que haga todas las vueltas de bancos, pagos de servicios y cualquier otra factura o diligencia que tenga que ver con manipulación de dinero a través de los canales electrónicos. Y créanme, lo he intentado.

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Me parece muy cómodo no tener que tocar el dinero que ha estado por ahí en manos de quién sabe y no sé dónde. Trato de llevar en la billetera los diez mil pesos que necesito para comprarme una ‘galguería’, lo del desayuno o la gaseosa para ver alguna peli.

Además, me gusta evitar las colas, tanto que ni siquiera voy al cine, porque uno: no hay con quién e ir solo a una película me parece insoportable y dos: ese tiempo es valioso, además que, si me agendo con alguien soy impaciente, la demora en llegar de la otra persona o el ‘ve haciendo la fila que ya llego’ me parece una falta de respeto. ‘¿A ver, mi tiempo no es igual de importante al suyo?’ Bah.

Por eso creo que es un despropósito hacer filas para pagar en el banco. Dirán que soy un ‘cuchito de mal genio’ o un completo ignorante de la tecnología, pero no es así. Yo descargo todas las aplicaciones al celular, en especial de los bancos. Tengo Bancolombia, Davivienda, tuve Banco de Bogotá. Ahí consulto los extractos, reviso saldos, miro mensajes, me acuerdo de las fechas de mis obligaciones. En la tarjeta SIM del teléfono tengo billetera electrónica y si quisiera, descargaría Banco Caja Social, pero les contaré por qué desistí.

Una amiga me acompañó un día a hacer fila en el banco y con justa razón me dijo ¿Cómo todo un editor de finanzas personales no hace sus pagos en internet? La razón, cada mes tengo que pagar la tarjeta de crédito de Bancolombia y el portal de transacciones para personas no me deja inscribir mi cuenta de ahorros de Davivienda para poder hacer la transferencia. Entonces, además de ir al cajero de Davivienda para retirar el dinero en efectivo tengo que sacar los feos billetes (que han estado con quién sabe ni dónde), llevarlos en el bolsillo y hacer fila en la sucursal de Bancolombia.

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Lo mismo pasa con el crédito de Banco Caja Social, hay que ir a retirar efectivo y pagar en la sucursal. Cuando hice las respectivas llamadas a los bancos, me dijeron que cada entidad maneja sus convenios. La chica de Bancolombia que atendió mi reclamo, en un tono muy amable me explicó que para hacer el pago de una tarjeta de crédito solo era posible cuando tenía una cuenta de ahorros de Bancolombia. Davivienda me dijo que solo podía pagar productos de Davivienda. Banco Caja Social ni siquiera me permite inscribir mi cuenta de nómina para pagar la cuota del crédito.

¿Hay otros canales?

Por supuesto que sí, una forma de evitar el efectivo y el riesgo de seguridad sería pidiendo un cheque de gerencia. Pero por $500.000 o $600.000 ¿valdría la pena? Porque la mía es una cuenta de ahorros y además de pagar cuota de manejo del plástico, comisión de retiro tras un monto máximo de retiros al mes, me tocaría tener un talonario que no se bajaría de los $30.000 por un número limitado de volantes. Otro agujero para las finanzas ya que con ese dinero me alcanza para el pan, los huevos y la leche de la semana.

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Recientemente, también estoy aprovechando la opción de pagar en corresponsales bancarios, eso me ahorra muchas veces una fila de varios minutos y con solo presentar la tarjeta puedo hacer el pago del saldo en pesos, pero para pagar el saldo en dólares (cuando toca pedir un Uber) ahí sí ni modos, hay que ir a la oficina. Internet es eficiente para hacer otras transacciones, ahí puedo cancelar la factura de Avantel o la de servicios de hogar de Claro. Hasta para los seguros es importante el botón de pagos PSE.

Y bueno, no se puede negar que es muy cómodo hacer compras electrónicas de pasajes aéreos, reservas de hotel, compras de aparatos electrónicos a través del e-commerce, todo eso es muy positivo y sirve para que haya más bancarización. Además, se evita el peligro de llevar efectivo en el bolsillo y se tiene más tiempo para hacer cosas que son divertidas, como leer, hacer ejercicio o practicar un deporte.

Quizá eso mejoraría las cifras de inclusión financiera. Según Banca de las Oportunidades, el 78,1% de adultos en el país cuentan con algún producto financiero a marzo de 2017 en establecimientos de crédito, cooperativas financieras vigiladas por Supersolidaria y ONG especializadas en microcrédito. Eso corresponde a 26,1 millones de personas con un producto financiero, 175.274 adultos ingresaron por primera vez al sistema financiero a marzo de 2017 y hay 106.029 puntos de acceso al sistema financiero, conformados por oficinas financieras y corresponsales, cifras que están actualizadas a mayo de 2017.

Tener mejores servicios bancarios ayudaría a bajar los costos transaccionales, tanto para los productos pasivos, como las cuentas de ahorro y corrientes, como también en los activos, como los préstamos, atados a tasas de interés que superan el 20% efectivo anual en varias modalidades, mientras que por los ahorros, solo se pagan rentabilidades que rozan el 3% efectivo anual, y en algunos bancos como AV Villas solo es de 0,48% anual, o Davivienda llega a 0,3% E.A.

Algunas entidades ya tienen plataformas modernas. Bancolombia cuenta con Nequi, un ‘chat bot’ para hacer diligencias como enviar o recibir dinero, entre otros servicios. Banco de Bogotá y Colpatria lanzaron sus lab digitales donde una persona puede solicitar la apertura de una cuenta de ahorros, sin tener que ir al banco, pero ¿para todo lo demás? Si se trabajara en cerrar esa brecha electrónica entre los mismos bancos se podrían reducir las quejas de este sector. Miremos las últimas cifras de la Superfinanciera sobre quejas de los establecimientos de crédito:

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Editor Finanzas Personales

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