Los 5 mitos del microcrédito

Esta es una de las opciones de financiación exclusiva por emprendedores y microempresarios. ¿Qué creer y qué no creer al momento de solicitar o manejar uno?

Los 5 mitos del microcrédito Los 5 mitos del microcrédito

Una de las principales preocupaciones que puede tener una persona cuando piensa en crear su negocio propio es tener los medios para hacer que éste crezca, una vez se invierten los ahorros y los primeros ‘pesos’ para hacer que éste funcione.

Pero lo poco que se conoce es que existen modalidades específicas con el fin de apoyar esas iniciativas. Una de ellas es el microcrédito, “que se otorga para un negocio o unidad productiva, no es un “crédito chiquito”. Una tarjeta de crédito con un cupo pequeño es un crédito de consumo. El microcrédito es orientado hacia negocio productivo y la fuente de recursos para pagar el crédito proviene del negocio y no del salario de la persona”, explica María Clara Hoyos, Presidente Ejecutiva, de Asomicrofinanzas.

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Precisamente, uno de los principales errores que comete la gente es creer que el microcrédito son préstamos de montos pequeños de dinero, pero éstos tienen un fin específico y pueden incluso alcanzar montos hasta por 120 salarios mínimos, es decir, cerca de $77 millones. Aunque en Colombia cerca del 90% de los desembolsos que se hacen están por debajo de los 25 salarios mínimos o poco más de $16 millones.

Así, el microcrédito se ha convertido en una de las principales ayudas para muchos emprendedores, especialmente en temas de “capital de trabajo, porque hay un porcentaje alto de tenderos, quienes usan el microcrédito para tener un buen stock de inventario y lograr descuentos de proveedores y también se ve para compra de materia prima, donde se prefiere financiación a través de banco en vez de proveedores”, añadió la experta Hoyos.

Con este panorama, es importante comprender cuáles son las verdaderas condiciones en las que se hacen estos préstamos: qué se tiene en cuenta, qué se espera y cómo serán los pagos así como las respectivas consecuencias que pueden llegar a presentarse en caso de no ser responsable con éste.

Para eso, María Clara Hoyos, de Asomicrofinanzas, le respondió a Finanzas Personales la verdad sobre los siguientes mitos:

  • “Son muy caros”

Depende. Como vemos el promedio de desembolsos es pequeño, pero el objetivo fundamental es sacar a los pequeños empresarios del ‘gota a gota’. Para eso, hay una cantidad de características que tiene el microcrédito que si bien lo hace un poco más costoso que el crédito formal, pero es mucho más barato que el ‘gota a gota’, que tiene tasas del 300%.

Aquí hay que tener en cuenta: Se hace una visita, hay una asistencia y una capacitación financiera para que tome crédito dependiendo de capacidad de pago, lo que se refleja en el monto y en la periodicidad del pago. A medida que el microempresario aprenda, las condiciones mejoran.

  • “No se los dan a cualquiera”

Falso. Las entidades que otorgan están clasificadas en tres grandes grupos: bancos multiproducto o de nicho, las cooperativas y las ONG y fundaciones. El promedio de colocación es distinto y cuando hay un microempresario que requiere montos pequeños, la sugerencia es que vaya a las ONG y fundaciones; en la medida que crece, las mismas instituciones les sugieren que vayan a otras entidades.

En esto se presenta mucho la autoexclusión y siente que no son productos para ellos. Lo que sí es importante es que tiene que ser para un negocio productivo y mínimo debe tener 6 meses conociendo el negocio (ciclos productivos, temporadas y materiales que tiene que comprar, etc.). Eso sí se necesita, dado que esto es un riesgo compartido con el empresario y si la persona no conoce el negocio, todos pierden.

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  • “Se puede obtener si está reportado a central de riesgo”

Depende. Si la institución es vigilada por la Superfinanciera, hay una serie de normas de la circular 100 que determina las provisiones que tiene que hacer la institución, lo que hace que las entidades que otorguen ese crédito, se limiten mucho en darle a personas que están reportadas.

Sin embargo, las ONG y fundaciones no tienen esa obligación y muchas de ellas lo que hacen es, a través de las visitas, dar un apoyo al microempresario para que tenga una recuperación, un apoyo para que pueda pagar el crédito que tiene vencido y un dinero adicional para salir adelante. Son políticas diferentes dependiendo del sector que atienden y de la supervisión.

  • “Es muy complicado el proceso”

Falso. La solicitud demora entre dos y tres días y lo más importante del microcrédito es que por su metodología relacional (mirar el negocio y conversar cómo es ese microempresario) ahí mismo se determina capacidad de pago: se le pregunta a la persona cuánto vende y cómo, con lo que ya se puede hacer una idea de cómo es el flujo de caja y con eso, se aprueba el microcrédito.

  • “Es muy poco lo que prestan”

Falso. Como leyó inicialmente, los microcréditos pueden otorgarse hasta para 120 salarios mínimos. Lo que pasa es que muchas veces las personas aspiran tener unos créditos muy grandes, por ser “soñadores” y lo que hace la entidad es aterrizar al microempresario, haciéndole caer en cuenta de sus posibilidades y de que el crecimiento es poco a poco.

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