En el amor, ¿gastar o ahorrar?

Cuando se trata de relaciones amorosas, los opuestos financieros se atraen. Un estudio de la escuela de Wharton revela que las personas buscan alguien diferente a si mismas en cuanto al dinero. Los gastadores buscan parejas ahorradoras. La verdad sobre este interesante comportamiento humano.

Cuando se trata de relaciones amorosas, los opuestos financieros se atraen. Cuando se trata de relaciones amorosas, los opuestos financieros se atraen.

Aquellas personas que generalmente tienden a gastar menos de lo que idealmente les gustaría gastar –tightwads-, y aquellas personas que gastan más de lo que idealmente deberían gastar –spendthrifts- tienden a encontrarse en la unión marital, dice un estudio de la escuela de Wharton en la Universidad de Pennsilvania.

Esta curiosa atracción de opuestos financieros es un asunto que si no se reconoce y se conversa, genera más adelante de pareja que sin duda reducen el bienestar conyugal.

El estudio, además de señalar esto, que lo acercaría a las conclusiones de los trabajos de autoayuda de pareja, muestra claramente la importancia de estudiar las relaciones entre el dinero, el consumo, y la felicidad en un nivel interpersonal, que es un interés más académico.

El informe dice que las personas tienden a evaluar qué tanto cuesta algo en términos de cuánto “duele” pagarlo. De modo que aquellos gastadores –a veces tildados de despilfarradores- influyen sobre los ahorradores –a veces tildados de tacaños- para ayudarles a balancear sus tendencias financieras y sus reacciones emocionales hacia el dinero, así lo hagan inconscientemente.

Las persona sienten atracción por personas que tienen rasgos de personalidad que compensan las cosas que les disgustan de sí mismas. “Uno reconoce cuando está actuando diferentemente a lo que le gustaría, y como resultado tiende a atraerse a personas que actúan de manera diferente a uno”, señala una de las autoras, Deborah A. Small.

Esta conclusión la apoyaron en los resultados de una gran encuesta por Internet en la que preguntaban sobre los sentimientos de los consumidores frente a las decisiones de gasto de su pareja. Con ella los autores comprobaron que los opuestos financieros y más cuando se trata de relaciones amorosas.

Los encuestados fueron clasificados en dos categorías: tightwad o spendthrift para determinar cómo y cuáles eran las emociones frente a la plata y aislar esto un poco de la cantidad que gastan.

¿Spendthirft o tightwad?

En esa clasificación están entonces los dos extremos. Aquel que es consciente de cada centavo que gasta y cuánto le cuesta: tightwad, y aquellos que no sienten dolor ni remordimiento al gastar: spendthrifts. Y ambos sienten culpabilidad: uno por no ahorrar como debería y el otro por no gastar y aprovechar la vida.

La investigación muestra que tanto aquellos que gastan, como aquellos que no, generalmente son infelices con sus reacciones emocionales frente al gasto, por lo que la atracción complementaria puede beneficiar a marido y mujer si se ayudan a superar sus actitudes al gastar.

No obstante, cualquier extremo puede resultar peligroso. Uno quiere comprar casa, carro y perro nuevo y el otro prefiere guardar la plata para “el día de mañana”… En la vida real, diferentes y en el mundo ideal complementarios.

Por su parte, el estudio también afirma que “las reacciones emocionales y complementarias hacia el gasto de dinero entre maridos y sus esposas también está ligada a mayores conflictos sobre las finanzas personales, lo que conlleva mayor inestabilidad marital”.

Ahora bien, así como se plasman los problemas de casarse con un “opuesto financiero”, la solución está en hablar antes de que se deterioren las relaciones. Incluso porque la crisis global ha sacudido a los consumidores, generando mayor presión cuando se trata de dinero, y más aún cuando se va a hablar de él.

Claro que, por encima de todas las cosas, los investigadores dicen que ojalá se hablen estos temas antes de llegar al matrimonio, pues este es “un acto de amor, pero también es un negocio”.

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