Guía para convertirse en una persona madrugadora (¡por fin!)

Las ventajas que tiene el aprovechar la mañana tanto para su vida personal como para su vida laboral pueden llegar a ser mucho mejores que los “cinco minuticos más” luego del despertador.

Guía para convertirse en una persona madrugadora (¡por fin!) Guía para convertirse en una persona madrugadora (¡por fin!)

Entre las nuevas generaciones suele pasar que la noche es un momento que les permite ser mucho más activos y quizá para algunos, mucho más productivos, a diferencia de la mañana. Quizás por el silencio, la posibilidad de concentración, el que la mayoría de amigos no estén conectados a Facebook o Whatsapp o por el mito de que las personas que nacieron en la noche, son nocturnas.

Pero por hacer esto, usted está dejando grandes ventajas atrás: según el reloj biológico de cualquier persona, existe un momento en la mañana en la que la capacidad de concentración y productividad es mayor y que suele generarse horas después de despertar, sumado también a las condiciones que ofrecen la temperatura y la luz del día.

Al respecto, una publicación de Psychology Today señala un estudio en el que se determina cómo esas condiciones influyen para que la persona sea más proactiva en cualquier ámbito de su vida, lo que también se refleja en un mejor humor y una mejor habilidad de socializar.

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También hay una relación directa con el éxito, como lo destaca Harvard Business Review: quienes son madrugadores tienen la habilidad de tomar decisiones y medidas para cambiar una situación y que esté a su favor. Esto hace que desarrolle habilidades laborales que los impulsen a tener mejores carreras profesionales y, con ello, más ascensos.

Por último, una de las ventajas que tienen las personas madrugadoras es que rara vez se les escuchará decir que están cansadas, que no pueden concentrarse o que no pueden recordar algunos datos específicos, porque su memoria les ha fallado.

¿Cómo lograrlo?

Si ya intentó con las apps extremas que le recomendamos para madrugar, pero siente que no tiene resultados, aquí le proponemos algunas estrategias:

  • La razón: más que la intención, el ‘por qué’ levantarse temprano, es el ingrediente fundamental para lograr madrugar. Esto hace que su cerebro haga una especie de programación con un pensamiento de motivación: “la clave es decidir conscientemente las intenciones del próximo día cada noche, para crear de forma activa y consciente una expectativa positiva para la siguiente mañana” sugiere Hal Elrod en Entrepreneur.
  • Descanso suficiente: las personas productivas no necesitan de despertadores ni señales, pues su cuerpo mismo es el que le indica que ya descansó lo suficiente y que es hora de empezar un nuevo día. Esto implica también contar con las condiciones de sueño adecuadas: no tomar cafeína horas antes de dormir, contar con un ambiente en temperatura adecuada, eliminar por completo las distracciones y aparatos electrónicos y que la cama sea un lugar exclusivo para dormir (bueno, al menos no para comer o pasar el rato).

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  • Que entre la luz: Lifehacker señala una investigación en la que se demuestra cómo un poco de luz puede ser todo lo que necesitamos para restablecer la actividad del cuerpo. Así, una solución sencilla es mantener las cortinas abiertas desde la noche para que al día siguiente la luz ingrese de forma natural.
  • Mueva el despertador por la habitación: No lo deje todos los días en el mismo sitio y que sea lo más lejos de la cama posible. Esto obliga a su cuerpo a estar en movimiento y, con ello, reactivar la energía.
  • Recompénsese: desde un chocolate hasta una hora en juego de Xbox, busque aquellas pequeñas cosas que lo hagan sentirse tranquilo, cómodo y feliz con ellos.
  • Empiece de a pocos: no sea estricto con usted mismo ni pretenda de un día a otro ser totalmente madrugador. La sugerencia de Business Insider es que empiece dos o tres días a la semana y suba gradualmente. En el transcurso de unas pocas semanas, su mismo cuerpo será quien le inste a levantarse temprano.
  • El truco del vaso de agua: Después de seis u ocho horas sin agua, su cuerpo puede estar ligeramente deshidratado, lo que puede causar fatiga. El vaso con agua (y si puede fría, mejor) lo ayudará a reactivar su sistema nervioso para ponerlo en total funcionamiento.

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