Cualquiera puede acabar en la indigencia

La doctora Jenny de la Torre atiende a indigentes en un centro de salud que fundó hace diez años y no pierde la esperanza en que sus pacientes vuelvan a tener una vida normal.

Jenny de la Torre atiende a indigentes y siempre tiene la esperanza que no vuelvan caer. Jenny de la Torre atiende a indigentes y siempre tiene la esperanza que no vuelvan caer.
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DW
La doctora Jenny de la Torre llegó hace 32 años a Alemania para estudiar medicina. Después de graduarse en la Universidad de Leipzig trabajó en el hospital Charité. Hace diez años, de la Torre creó una fundación que lleva su nombre, con la que abrió un centro de salud para indigentes.

“Quería trabajar en un hospital y luego abrir en el Perú un consultorio para gente pobre, era mi sueño de niña”, dice, y recuerda que sus padres le enseñaron a ver el mundo con los ojos abiertos.

Ella se percató siendo muy joven de que la pobreza inhibe a las personas pues no buscan atención médica: El que es pobre piensa que ir al médico es un lujo que no se puede permitir, pero luego resulta que con tal medicamento no se hubiera muerto”, afirma.

"Cosas inimaginables"

El destino la trajo a Alemania de nuevo, donde comenzó a trabajar en 1994 en la todavía estación central (Hauptbahnhof) de lo que había sido el Berlín Oriental. Atendía en el sótano en un cuarto de 12 metros cuadrados.

Lo primero que aprendió la médica peruana es a adaptarse al estado en el que llegan los pacientes, cuando, por ejemplo, huelen mal. Algunos llegan después de meses sin bañarse, y hasta años sin ver un médico. “A veces se les pegan los calcetines a la piel, se les infecta el pie y las heridas. Aquí se ven cosas que la mente no puede imaginar”, dice.

Jenny de la Torre, de 58 años y menuda, afirma que las enfermedades más comunes de sus pacientes son las típicas de su situación de calle. “Vienen con infecciones estomacales y parasitarias, con piojos, sarna, con quemaduras, con problemas dentales que son una catástrofe completa, con problemas de alcoholismo”, dice la enérgica doctora. Entre un 60 y un 70 por ciento de sus pacientes tiene problemas de adicción al alcohol.

Sentada en el consultorio con su bata blanca, de la Torre afirma que a raíz de la crisis y los recortes en el sistema social está aumentando la pobreza en Alemania y también el número de gente en la calle. “Cuando las cajas están vacías y comienzan los recortes, los afectados son los más pobres. Y esto ha sido un proceso lento. Han pasado 18 años y la pobreza se nota más”, afirma.

Una de las voluntarias recibe a los pacientes en la recepción. Una de las voluntarias recibe a los pacientes en la recepción.

Dormir bajo el puente

Después de trabajar durante 18 años con indigentes, Jenny de la Torre considera que esa situación no debe ser vista como un estigma. “Cualquiera puede caer en la indigencia. Somos personas y podríamos no tener la fuerza de salir de un problema determinado”.

La célebre doctora cuenta el caso de un hombre de mediana edad que perdió a su esposa y sus hijas en un accidente de tráfico, lo que provocó casi una actitud suicida en él.

Acabó perdiendo el empleo y la casa, y cayó en la depresión y en el alcoholismo. Parecía hundirse cada vez más. “No le interesaba nada, la vida para él no valía nada”, cuenta la doctora Torres. También dice que hay mucha gente joven que pasó su niñez en orfanatos. “Puede ser que hayan cometido un error y van a dar a la cárcel. Al salir, ya nadie quiere tener que ver con la persona, y acaban en un albergue con otros indigentes en peor situación que ellos”, afirma.

En promedio, la mayoría de los pacientes oscila entre los 40 y los 60 años de edad. En promedio, la mayoría de los pacientes oscila entre los 40 y los 60 años de edad.

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