¿Cuántas veces ganó el “monopoly” de niño?

Si su propósito es que sus hijos, hermanos o sobrinos aprendan realmente el valor del dinero, esta es la peor práctica que puede tener a la hora de compartir estos juegos de mesa.

¿Cuántas veces ganó el “monopoly” de niño? ¿Cuántas veces ganó el “monopoly” de niño?

“Tío Rico”, “Monopolio”, “Hágase millonario”… cualquiera que sea el nombre con el que se conoce el popular juego de mesa en el que usted empieza con una cantidad de dinero determinada y a lo largo del recorrido puede comprar propiedades, vender, invertir y hasta pagar impuestos; siempre ha sido uno de los más populares a lo largo de las generaciones.

Quizás, en este mismo momento, usted está recordando cuando tenía entre 8 y 10 años y se reunía con sus papás y sus hermanos a jugarlo, cómo determinaban los papeles de quién era el banco y cómo, con el paso de las rondas, usted se iba quedando sin dinero y eso –en ese entonces- le generaba mal genio o discusiones con los demás jugadores.

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En general, se trata de un juego de estrategia, de la correcta administración del dinero, de saber negociar, de tener olfato para considerar el momento adecuado para hacer inversiones, pero también para ser consciente que el dinero tiene un límite y puede acabarse. Además, porque este tipo de juegos también puede generar una fuerte competencia y las situaciones pueden tomarse muy enserio.

¿Pero recuerda qué sucedía en ese punto en el que usted se quedaba sin dinero, tenía que vender o hipotecar sus inversiones o simplemente era hora de declararse en bancarrota? Aquí viene la lección: muchos padres se compadecían de sus hijos, haciéndoles préstamos, condonándoles la deuda o simplemente accediendo a sus caprichos. Bueno, no todos los niños tenían la suerte de vivir esto. Pero quizá una gran mayoría sí logró compadecer el corazón de la mamá.

Pero según un artículo del Wall Street Journal, son especialmente estas lecciones que un niño tiene que aprender entorno al manejo del dinero, que es algo con lo que se encontrará con retos el resto de su vida, especialmente cuando tienen más de 7 años. Y lo que sucede, especialmente con estos juegos de “monopoly”, es que despiertan sentimientos de competitividad y un poco de avaricia, tanto en niños como en adultos.

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La importancia de las reglas

Dado lo anterior, es muy importante que las reglas sean claras incluso antes de comenzar el juego pues, de lo contrario, puede estarse enviando una señal equívoca a los niños y modificar el rumbo del juego al antojo y conveniencia; cosa que en la vida real, no sucede con el dinero.

Además, es muy importante hacer la analogía de que así como se puede ganar, también se puede perder, lo que debe establecerse desde un inicio y con bastante claridad.

Cuando un padre le permite ganar a su hijo en un juego de este tipo, le está enseñando que cualquier decisión que tome (así sea sin pensar o simplemente por un presentimiento) siempre tiene efectos positivos en la vida financiera, lo que puede llegar a generar que, una vez el pequeño salga al mundo real, romper la “burbuja” sea mucho más duro de lo que se imaginaba.

Con estos pasos previos, Time también señaló que es importante hacer un plan y hacérselo saber al niño: cuál es el objetivo, qué puede hacer que pierda o que gane y cuáles sentimientos pueden llegar a surgir a lo largo del juego.

Las lecciones

En general, este juego, particularmente, le ofrecen a cualquier niño y adulto unas enseñanzas básicas sobre el manejo del dinero y la inversión que, seguramente, usted también compartirá. Aquí están, según Investopedia:

  • Siempre deberá tener dinero

El propósito de este juego es que usted sea el último “en caer”, es decir, debe ser quien más tenga dinero, a pesar de los pagos, las situaciones inesperadas de las tarjetas o los impuestos. Usted no puede pasársela comprando todo en cuanto caiga en la casilla, porque siempre deberá tener dinero disponible para asumir sus responsabilidades financieras, si no, tendrá que empezar a vender e hipotecar todo para hacer los pagos.

  • Sea paciente

Por más que se tiente a comprar algo o que quiera comprar un hotel completo para sus propiedades, tiene que analizar cuál es el momento adecuado: ver los movimientos de los demás jugadores, considerar si puede obtener más ganancias y cómo hacerlo. La primera lección para un jugador primíparo es no comprar todo en lo que cae. Esto le enseña también una disciplina de inversión.

  • No ponga los huevos en una misma canasta

Muchos jugadores se concentran en tener las propiedades del mismo color y no miran más allá de las posibilidades de negociación que pueden existir al buscar otras adquisiciones. Además, si es hora de hipotecar o vender, usted perderá mucho más valor por haberse quedado estático en una única inversión. Así, recuerde que siempre es bueno diversificar sus propiedades y, con ello, tener con qué negociar.

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