El arte de los cócteles

Los cócteles no son un elemento exclusivo para fiestas, ni un camino rápido para emborracharse. El contenido de alcohol no tiene por qué ser alto, y se trata de recetas que se pueden disfrutar en casa con tranquilidad después de un duro día de trabajo.

El arte de los cócteles El arte de los cócteles
La compañía T. I. Cocktails, tiene dos objetivos muy claros: en primer lugar, romper los mitos populares que se tienen sobre los cócteles. Y en segundo lugar, hacer de la elaboración de cócteles todo un arte.

Tal y como afirma la empresa, el credo de la mayoría de los bares y libros de recetas de cócteles dice que preparar un buen cóctel es muy fácil, siempre que se tengan los ingredientes y se sigan las instrucciones atentamente.

Aspirando a la perfección

Pero T. I. Cocktails ha querido ir más allá y alcanzar niveles de perfeccionismo inimaginables. Según ellos, no basta mezclar unos ingredientes cualquiera: tienen que combinar bien, tienen que crear una sinergia y dar el resultado óptimo: ahí está el arte. Y para ello, se requiere trabajo, tal y como afirma el portavoz de T. I. Cocktails Tom W. Koch.

“Imagínese un cóctel ‘Martini’. Consta de tres o cuatro ingredientes: ginebra, vermut, bíter y una oliva. Tenemos unos 10 tipos de ginebra, y el secreto está en encontrar la ginebra que mejor le va al vermut elegido, y después también probar qué bíter combina mejor, y finalmente, qué oliva.”

Un proceso que puede parecer más un experimento de laboratorio que un cóctel, teniendo en cuenta el cuidado que se le pone: hasta un año pueden durar las pruebas para, finalmente, dar con la receta perfecta.

“Lleva tanto tiempo porque, aunque son pocos los ingredientes, acaban siendo insustituibles con otros productos.”

Rompiendo mitos


La gente lo sabe reconocer, afirma Koch, y el feedback que la empresa alemana de cócteles recibe es muy positivo. No obstante, T. I. Cocktails todavía se debe enfrentar cada día a una serie de estereotipos que surgen siempre que se menciona la palabra “cóctel”.

El primero y más frecuente: los cócteles no son un elemento exclusivo para fiestas, ni un camino rápido para emborracharse. El contenido de alcohol no tiene por qué ser alto, y se trata de recetas que se pueden disfrutar en casa con tranquilidad después de un duro día de trabajo con tranquilidad, siguiendo los preceptos del movimiento culinario “Slow Food”, según Koch:

“Se trata de desconectar: al llegar a casa del trabajo comienza la vida privada, y no voy directamente a ver mi celular o a revisar mis mails, sino que me relajo, disfruto, cuido de mi familia. En un mundo en el que estamos obsesionados con la pantalla y falta la comunicación, conviene a veces cerrar los ojos y disfrutar de los aromas y sabores.”

Venciendo la pereza

A pesar de todo, como es natural, no es lo mismo ir a un bar y que nos sirvanun cóctel maravilloso, que hacerlo nosotros mismos en casa. Tal y como admite Koch, pueden faltar las ganas.

“Pero eso es precisamente lo que queremos conseguir. Que la gente diga: puedo disfrutar de un buen cóctel en casa y celebrarlo, porque cuento con los ingredientes necesarios, o incluso puedo atreverme a variarlos yo mismo.”

Otro estereotipo con el que T. I. Cocktails lidia a menudo es el de la idea de que no existen más cócteles que las bebidas caribeñas. Actualmente, los mojitos, las margaritas o las caipiriñas son las opciones más frecuentes en una carta de cócteles en cualquier bar, aunque Koch destaca que no deberían ser las únicas. T. I. Cocktails aboga por las recetas clásicas, como el cóctel Martini, el Manhattan o el Negroni.

Una idea para casa


“A mí me gusta preparar un cóctel ‘Hugo’, que se toma en Italia como aperitivo. Se hace con un poco de licor o sirope de hojas de sauco, se mezcla con champán y se le añade un cuarto de lima y un par de hojas de menta. Se finaliza con un tallo de menta como decoración.”


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