¿Es hereditaria la inteligencia?

¿Es similar la personalidad de dos sujetos con características genéticas parecidas? Los investigadores dicen ¡no! El entorno social forma. La exclusión social tiene efectos negativos en personas.

El ambiente influye en la capacidad intelectual de las personas. El ambiente influye en la capacidad intelectual de las personas.
;
DW
Distinto color de piel - distinto origen - distintas características. Esa ecuación es una creencia popular errónea. “Es demasiado simplista para ser cierto”, dice Andreas Heinz, director de la Clínica de Psiquiatría y Psicoterapia del Hospital Charité, en Berlín. Divertido, sacude la cabeza cuando habla de la doctora de su hijo: una mujer de piel y ojos oscuros que tiene un hijo problemático.

“Para la mayoría estuvo todo claro de inmediato: el padre debía ser turco o árabe”. Y eso explicaba los problemas de comportamiento del chico. “Pero el padre es un médico suabo”, dice Heinz. Las teorías que explican el comportamiento económico de un país en relación a los resultados que obtienen sus habitantes en los test de inteligencia han vuelto a ponerse de moda.

La pregunta de si las similitudes genéticas de determinados grupos étnicos influyen en su inteligencia ha ocupado espacio en programas de televisión, discusiones científicas y conversaciones comunes y corrientes desde que el político socialdemócrata berlinés Thilo Sarrazin publicó, hace dos años, su polémico libro “Alemania se desintegra”, donde Sarrazin pronostica un futuro sombrío para el país. Las razones serían los problemas educacionales y la falta de integración a la sociedad alemana de los inmigrantes turcos y musulmanes.

Los genes influyen, pero el ambiente también

Los genes juegan un papel importante en el desarrollo de la inteligencia, dice el médico Andreas Heinz. Decenas de estudios así lo demuestran, como también prueban “la abrumadora” influencia del medio ambiente sobre la capacidad intelectual de los individuos. En Estados Unidos se realizaron investigaciones en los 70 donde niños negros eran adoptados por familias blancas. Estos chicos fueron capaces de mostrar aumentos significativos en los test de inteligencia.

Según datos del microcenso de 2011, en Alemania hay un 62 por ciento de personas con antecedentes migratorios sin calificaciones académicas, y un 20 por ciento que terminó la enseñanza secundaria. Los comentaristas a menudo buscan en los orígenes étnicos las razones para explicar eso, y están equivocados, asegura Coskun Canan, investigador educativo de la Universidad de Humboldt, en Berlín.

Los reportes sobre los resultados educativos de los inmigrantes a menudo destacan las precarias condiciones de vida de muchas familias, su mala situación financiera y escasa competencia de los profesores que tratan con los niños.

Las mujeres son el motor del progreso educativo

En cuanto a las personas de origen turco, es evidente que las personas mayores no tienen títulos universitarios. En efecto, en promedio los jóvenes obtienen peores resultados que aquellos que no tienen origen extranjero, pero son comparativamente mucho mejores que la generación de sus padres.

Ese incremento se da en especial entre las chicas nacidas en Alemania de padres extranjeros: alrededor de un tercio de ellas obtiene un diploma secundario. “Las mujeres de origen turco son la fuerza motriz de todo el grupo”, dice Coskun Canan. “Nosotros pensamos que ellas guiarán a los hombres”. Hombres que actualmente están estancados en términos educativos, deben ponerse a la altura de las chicas si quieren casarse dentro de su grupo étnico.

Profecía autocumplida

Pero los prejuicios tienden a desarrollar vida propia, advierte Coskun Canan. Algunas afirmaciones como “los turcos se niegan a integrarse” pueden terminar convirtiéndose en una profecía, pues la gente podría adaptarse a esa descripción. Los sociólogos llaman a este efecto “la amenaza del estereotipo”.

Por ejemplo, si un profesor dice a un niño de origen turco que no espera de él lo mismo que de los otros chicos, lo que hace es coartar las oportunidades de desarrollo de ese pequeño. Entonces el niño, en vez de aspirar a la mejor escuela, se conforma con una mediocre. Los estereotipos se reproducen por todas partes y dejan sin explotar el potencial de personas capaces.

Tales experiencias de discriminación llegan de forma directa al cerebro y pueden afectar las habilidades cognitivas de forma permanente, dice Andreas Heinz. Experimentos en animales han demostrado que la exclusión deja marcas en el cerebro y provocan estrés. Por eso una cosa es siempre evidente: la exclusión social tiene efectos negativos en las personas. Por eso, todo aquello que favorezca el desarrollo de la inteligencia debe incentivarse, desde los conocimientos lingüísticos hasta una buena nutrición.
                                                               

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.