Las 8 mentiras que dañan el matrimonio

Entre los celos, la infidelidad y la falta de comunicación, las mentiras pueden convertirse en uno de los factores determinantes para dañar y acabar por completo una relación de pareja.

Las 8 mentiras que dañan el matrimonio Las 8 mentiras que dañan el matrimonio

Más allá de la química, de los gustos en común y de la compatibilidad entre personalidades, el manejo del dinero termina convirtiéndose en un factor determinante una vez una pareja ha decidido compartir su vida juntos, ya que su correcta administración es lo que permite que la pareja tenga una estabilidad y pueda proyectarse a futuro, de acuerdo con sus sueños y proyectos.

Quizá, para muchas parejas, hoy en día han logrado sobrepasar las dificultades de los primeros años y, por eso mismo, saben que el tema financiero es algo que se debe hablar desde el inicio, dejar reglas claras pero que tampoco se puede confundir con una camisa de fuerza, porque termina afectando la relación.

Pero cuando no se dejan las cosas claras, cuando hay una desconfianza y una falta de comunicación sobre temas de dinero, los problemas pueden surgir y empezar por algo tan pequeño como una discusión por una factura, hasta algo tan grande como el divorcio con la separación de bienes.

FP le recomienda leer “La infidelidad financiera también existe”.

De acuerdo con una encuesta de Forbes cerca del 31% de las personas admitieron que le han mentido a su pareja sobre dinero, ya sea porque no lo consideraron importante, porque podía traerles problema o porque lo llamaban como parte de su vida personal. Y si bien cada persona puede conservar su individualidad siendo pareja, las acciones que cada uno cometa, afectarán siempre al otro.

Siendo así, hay información que, dentro de lo posible, es mejor no ocultar. Money Crashers y Business Insider señalan un listado de aquellas cosas que, definitivamente, es mejor decirle a la pareja si lo que se quiere evitar es una pelea o hasta una posibilidad de separación. Estas son:

1. “Pero es que sólo costó $50.000”

Tanto hombres como mujeres, dependiendo de sus gustos, suelen esconder en ocasiones los verdaderos precios de los objetos o servicios que han comprado y, por lo general, no temen en decir que salió ‘más barato’ de lo que en realidad fue: quizás quitándole un cero o redondeando a un menor precio. Lo que pasa es que la diferencia no es lo que importa sino que puede tratarse de algo que realmente impacte su presupuesto. Bueno, tampoco se trata de guardar los recibos como prueba (aunque muchos lo agradecerían), pero sí de tener la confianza para decir tranquilamente las cosas.

2. "Nuestras cuentas van bien"

Ya sea porque hable de la cuenta de ahorros conjunta que tienen o por alguna deuda que haya quedado a nombre de alguno o que haya quedado como encargado para hacer las consignaciones. Quizás como en el colegio cuando hablaba sobre haber hecho la tarea pero no la tenía o si hay que esconder una cifra para no tener problemas, por un tiempo, puede que no sea tan malo. Pero convivir en pareja se trata de hacer un equipo.

Recuerde que también se habla de una ‘sociedad conyugal’ y que ambos deben tener y disponer de la misma información con total transparencia.

Quizás le interese “Tres cualidades de su pareja que le ayudarán a ser exitoso financieramente”.

3. “Me dieron un ascenso”

Ya sea porque se lo habían prometido y no sucedió o porque lo despidieron y realmente no quiere sentirse avergonzado por ese fracaso, mentir al respecto puede generar un gran quiebre de la confianza entre los dos. Esto implica que ambos tienen que activar ese plan B, para sobrellevar los gastos mientras se adecúan a la situación. Pero ignorar o esconder el momento, nunca debe ser una opción.

4. “Lo mío es tuyo”

Compartir está bien, siempre y cuando hayan reglas y acuerdos conjuntos: esto implica ser consciente que están hablando de dinero que uno produce pero que ambos disfrutan (ya sea porque uno esté desempleado o porque ambos tengan un trabajo), pero decir esto puede generar sus complicaciones. Si no está de acuerdo en compartirlo todo en totalidad, pueden establecer ciertos límites, respetando sus espacios individuales de gasto y consumo.

5. “Pero si ya pagué esa factura”

A cualquiera le puede pasar y no se puede culpar a nadie por tener mala memoria o haber olvidado algo por error. Pero si un día ambos se levantan y están sin agua, ¿qué pasa? En esto, la honestidad cuenta bastante y si no tiene dinero o cree que no alcanza a pagar el recibo, lo mejor es comentarlo para que ambos encuentren una solución.

También “Lecciones de dinero que tiene que aprender antes de casarse”.

6. “Lo vi barato y, como lo necesitamos…”

Excusarse detrás de descuentos para hacer grandes compras sin consultar a la pareja no sólo causa un hueco dentro del presupuesto, sino que también puede implicar una molestia bastante grande de parte de su pareja por decirle, indirectamente, “no vi importante tu opinión”. Lo mejor siempre es considerar que esas grandes compras que implique que ambos van a disfrutar –o a endeudarse- es consultarlas previamente ya sea con una rápida llamada telefónica o porque sea mejor que juntos vean el producto y lo adquieran evaluando la posición de ambos.

7. “No hay problema, usemos la tarjeta”

Ambos deben tener claro que la deuda es útil cuando construye patrimonio o cuando se trata de una experiencia que genere felicidad. Pero empezar una vida de pareja con créditos encima o que luego de que hayan logrado salir del préstamo del carro sigan endeudándose, cuando quizá las cuentas están apretadas, no es lo más convenientes.

Una de las grandes ventajas de vivir en pareja es que alguno de los dos pueda ser ese ‘polo a tierra’ cuando el otro sea quien busque gastar dinero. Así que si sabe que las cuentas no dan y que no es conveniente, no diga que sí simplemente por seguir un capricho o evitar una pelea. Ambos se lo agradecerán.

8. “Ya el próximo mes termino de pagar la deuda”

Sea porque es propiamente suya (como un crédito estudiantil) o porque es conjunta, decir esto implica que su pareja ya considere que tienen un ‘respiro financiero’ o que puede seguir con ese hábito de pago pero destinando el dinero para un ahorro o para un viaje. Además, recuerde que después de un tiempo de convivencia y cuando su pareja fue referencia o fiador, ambos pueden ver afectado su historial crediticio.

Lea también “Estas son las profesiones que tienden a casarse entre sí”.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.