Lo bueno y lo feo de los fines de semana festivos

Cuando después del viernes no son dos sino tres los días para descansar y desconectarse por completo del trabajo, muchos suelen emocionarse mientras otros saben que tienen que adelantar trabajo.

Lo bueno y lo feo de los fines de semana festivos Lo bueno y lo feo de los fines de semana festivos
Los lunes suelen ser los días más odiados por significar el fin del fin de semana y por ser el día para retomar todos los temas laborales o de estudio. Quizás muchos han deseado que este primer día sea siempre festivo, ya que implica mayor tiempo de descanso pero, para muchos tampoco resulta tan conveniente.

Incluso, se han realizado varios estudios para verificar qué tan productiva es la gente en su trabajo y funciones, cuando se presentan días como estos. Por ejemplo, Fast Company destaca un informe de la empresa Yesware en el que se determina que las personas envían un 40% menos de correos electrónicos entre semana y 5%menos, los fines de semana.

Y dado que las personas están ocupadas, también disminuye el nivel de “apertura y respuesta” de los correos electrónicos. Así, las personas intentan tener un mayor equilibrio entre vida y trabajo, para su bienestar.

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Pero…

No todo parece tan bueno. Por un lado, existe un gran porcentaje de trabajadores que deben adelantar las funciones que harían normalmente el lunes si quieren descansar estos tres días. Por eso, la jornada laboral de un viernes se incrementa entre un 5% y 15% y hace que el día sea más largo y agotador.

Y, por otro lado, aunque se disminuye la cantidad de correos electrónicos en estos días, la tendencia –y dependencia- de las personas a su mail, hace que las personas estén más pendientes de todo lo que reciben en sus bandejas de entrada.

El mismo estudio que reporta Fast Company señala que el efecto que causa la tecnología se alimenta lo que se llama un deseo de “dopamina” del cerebro que constantemente busca la novedad, lo cual incluye el correo electrónico.

Esto también se relaciona con que la participación de las personas en redes sociales se incrementa los fines de semana, en comparación de las jornadas entre lunes y viernes. Y también tiene un racionamiento científico al respecto, relacionado también con la dopamina.

De acuerdo con un profesor del Instituto de Neurociencia Cognitiva, UCL, en Londres, “cuando vemos algo nuevo, vemos que existe una posibilidad para que nosotros tengamos una recompensa de cualquier tipo. Sólo los objetos completamente nuevos activan el área del cerebro medio y aumentar nuestros niveles de dopamina”. Y la recompensa se traduce en “likes”, compartidos o favoritos.

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¡Lo buenísimo!

Son tres días para hacer lo que quiera, ¿no es suficientemente bueno? Pues Gabrielle Moss, experta en temas de vida, escribe en Bustle.com que las jornadas laborales de cuatro días pueden ser incluso más productivas que las de cinco.

Y esto, por supuesto, traería grandes beneficios a las empresas: ahorro en infraestructura y en servicios, así como un respiro para el medio ambiente. Pero por supuesto, más allá de esos costos, también existen otras razones por las que los fines de semana de tres días, son los mejores para las empresas.

Moss escribe que, dado esto, los empleados tienen un nivel de productividad mucho más alto que el que tendrían en una jornada de 5 días de trabajo, ya que están más motivados y tienen una mayor concentración en sus tareas, en una jornada que dure 4 días solamente.

Funciona algo así como una especie de estímulo/recompensa en el que los empleados se esfuerzan más cuando saben que tendrán tres días libres de descanso.

Otro factor está relacionado con lo que se conoce como el “síndrome del burn-out” o del estrés laboral ya que es evidente que cuando las jornadas se extienden demasiado, hay consecuencias en la salud y la estabilidad mental. De acuerdo con un estudio del experto economista John Pencavel, la productividad por hora disminuye drásticamente cuando el trabajo a la semana supera las 50 horas (máximo 55).

Así que realmente no vale la pena esforzarse por jornadas tan largas cuando, entre más cortas, más productivas son.

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