Los pros y los contras de tener hijos siendo un joven adulto o “millenial”

Aunque muchos de los jóvenes conocidos como la generación Y están decidiendo aplazar la decisión de ser padres, hay factores que deben considerar al respecto que, de no hacerlo, a futuro puede resultar en altos costos.

Los pros y los contras de tener hijos siendo un joven adulto o “millenial” Los pros y los contras de tener hijos siendo un joven adulto o “millenial”
Son muchas las razones por las que actualmente un joven adulto está posponiendo o hasta eliminando la idea de ser padres en una edad temprana: la realización profesional, conseguir un empleo con una buena remuneración económica, viajar alrededor del mundo o también aprovechar mejor el tiempo en pareja.

Y por supuesto, el tema económico también influye fuertemente. Esta generación es consciente del gran esfuerzo financiero que implica tener un hijo. Incluso, de acuerdo con un estudio realizado por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, en promedio tener y criar un hijo hasta los 18 años puede estar costando hasta US$245.000 (poco más de $610 millones aproximadamente) por supuesto, dependiendo del país.

Los contras

Esa cifra, a simple vista, es bastante escandalosa y muchos jóvenes adultos consideran que podría ser un dinero invertido en otras cosas. En términos económicos, a eso se le conoce como “costo de oportunidad”, que es lo que deja de hacer o de invertir en algo, por hacerlo en otra cosa. Pero no son sólo económicos, sino también los no financieros como el hecho de que, al tener un hijo, “se tiene menos tiempo y menos libertad”, según señala Taylor Tepper, reportero en temas económicos en Money, de Time.

Además, muchos de esta generación aún cargan a sus espaldas algunas deudas adquiridas por préstamos estudiantiles, por lo que saben que tener hijos puede ser un peso financiero también muy grande que les dificultaría pagar.

Otros aspectos que también se tienen en cuenta para desistir de la idea (o retrasarla) son los mencionados por una encuesta de la Escuela Wharton de la Universidad de Pennsylvania, publicados por el Huffington Post.

Por un lado, señala que los hombres tienen una preocupación por el dinero mucho más alta que las mujeres a pesar de que saben que su compañera también aportará en el sostenimiento de la casa. Y saben que para eso deben tener un trabajo con una alta remuneración económica lo cual, cada vez, puede resultar más complicado.

En tanto, para las mujeres, la encuesta señaló que si bien valoran la maternidad tienen interés en hacerse cargo de otro tipo de situaciones sociales a través de los negocios, la responsabilidad social y organizaciones sociales. Para lo cual saben que no contarían con el tiempo suficiente y había una gran pérdida de responsabilidades y libertades personales y profesionales.

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Los pros

Tapper señala que si bien los costos son altos, existe una gran ventaja de ser padre siendo joven: una de ellas se relaciona con la posibilidad de pensar en el futuro y que, en 20 años, estos padres tendrán un hijo que estará a punto de abandonar la casa, mientras ellos hasta ahora están en la década de los 40.

Eso se traduce en que la pareja puede hacer un esfuerzo para concentrarse en ahorrar y trabajar para su periodo de pensión o jubilación.

Otro aspecto que sugiere Tepper es que a los 20 años probablemente el puesto que está ocupando no requiere de grandes responsabilidades, ni demande mucho tiempo de su parte, por lo que podrá tener más disponibilidad para la crianza de sus hijos, que si lo hiciera a los 35 o 40.

Y un último factor está relacionado con la salud, ya que luego de los 30 años pueden presentarse mayores riesgos en este campo que pueden traducirse en una atención más especializada la que, por supuesto, también implicará más gastos.

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