La pareja de divorciados que construyó un imperio global de venta de zapatos

por BBC Mundo

Empezaron su empresa recién casados. El matrimonio no sobrevivió, pero la compañía floreció. Hoy ambos comparten la dirección de una exitosa firma global de diseño y venta de calzado.

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Jodie Fox dice que cuando comenzó un negocio exitoso con su entonces esposo Michael, fue a la vez "increíble y difícil". La pareja australiana había establecido su compañía, Shoes of Prey, en Sydney en 2009, tres años después de haberse casado.

Junto con el cofundador y excompañero de universidad Mike Knapp lanzaron su sitio de comercio electrónico que les permite a las mujeres diseñar sus propios zapatos. La empresa los fabrica en su planta en China y los envía por correo a cualquier parte del mundo.

Aunque el negocio sigue creciendo con fuerza, y hasta el momento más de seis millones de zapatos han sido diseñados en su sitio web, el matrimonio Fox no aguantó la tensión de trabajar juntos. Se divorciaron en 2012. Sin embargo, a pesar del fin de su matrimonio, ninguno de los dos se alejó de la firma.

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En cambio, siguen al frente del negocio, que el año pasado se trasladó su sede a Los Ángeles, con el fin de penetrar el jugoso mercado minorista de Estados Unidos. Jodie es la directora creativa, mientras que Michael es el gerente.

"Era increíble"

Jodie, de 34 años, dice: "El trabajo con mi marido era increíble porque muy pocas personas son lo suficientemente afortunadas de poder ver a su pareja en la acción, desempeñándose bien en reuniones, viendo cómo trabajan con otros". "Pero también fue difícil porque es casi imposible desconectarse". Y añade: "Al final de un día de trabajo... era difícil simplemente dar apoyo incondicional en lugar de entrar en una conversación acerca de lo que cada uno de nosotros habíamos visto".

Cuando la pareja se separó, Jodie dice que fue "muy amigable", lo que hizo más fácil para ellos cambiar a ser apenas socios y amigos. Ella dice que también trabajaron duro para poner sus emociones a un lado. "Hemos trabajado en comunicarnos con mucha claridad y con frecuencia para asegurarnos de que las tensiones se resuelvan rápidamente", dice ella.

El hobby de fabricar calzado

Jodie, Michael y Mike se conocieron mientras estudiaban derecho en la ciudad australiana de Brisbane. Jodie, entonces de 25 años, trabajaba en mercadeo en Sídney. Había empezado a diseñar sus propios zapatos, una forma de expresión creativa que había atraído la atención de sus amigas.

"Me gustaban los zapatos", dice ella. "Pero nunca podía encontrar exactamente lo que quería". "Mis amigas vieron mis zapatos diseñados y preguntaron de dónde venían. Así que empecé a hacer zapatos para ellas también".

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Mientras discutían ideas de negocios en una playa australiana en 2009, los tres cofundadores decidieron ampliar el pasatiempo de Jodie y desarrollar un negocio que permitiría a las mujeres diseñar sus propios zapatos a través de un sitio web. Los clientes pueden elegir entre 12hormas de zapatos, y más de 170 tejidos y colores.

En dos meses la empresa logró el equilibrio y dos años después estaba disfrutando ingresos de varios millones de dólares, con precios a partir de alrededor de US$129 por cada par de zapatos. Después de trasladar su sede desde Australia a EE.UU. el año pasado, ahora se ha asegurado más de US$24 millones de fondos de inversión privada.

Videos de autoayuda

Además del final de su matrimonio, Jodie dice que ha sufrido de depresión y de "síndrome de impostor" (un temor a no merecer dirigir una empresa de éxito y a ser puesta en evidencia).

"Ambas cosas son increíblemente normales en el paisaje de la iniciativa empresarial", dice ella. "Esos sentimientos de no ser capaz o merecedor, o lo suficientemente inteligente, son extremadamente comunes".

Jodie, quien vive y trabaja en el barrio de Santa Mónica, en Los Ángeles, dice que como resultado de las dificultades que ha enfrentado le apasiona comunicar a otros las a menudo difíciles realidades de los emprendedores. "Fracasar es una experiencia bastante frecuente en la vida de un empresario", dice ella. "Fracaso a menudo, todos los días. Puedo hablar sobre muchos más fracasos que éxitos, de seguro".

Para ayudarla a compartir sus experiencias -buenas y malas- ella tiene su propio canal en YouTube, donde se publican videos con títulos tales como "Claves empresariales para las personas tímidas" y "Trabajo vs. vida - ¿Hay balance?", así como videos más ligeros de estilo de vida.

Estos ayudan a Jodie –quien es el rostro de la marca– a conectarse con los consumidores. El analista James Stewart, de la consultora australiana Ferrier Hodgson, afirma que este enfoque personal tiene sentido para una empresa que depende de la interacción con sus clientes.

"Antes los consumidores compraban un producto basado en una marca debido a que la marca era especial y podían alardear de ello ante sus amigos y familia", dice.

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"Las marcas de lujo son ahora accesibles en todas partes. Así, pues, para que los consumidores tengan una experiencia de compra y producto que sea realmente diferente, ha habido un impulso global hacia la personalización y colaboración en los productos".

‘Ser humano‘

Jodie dice que hasta hace poco la firma no consideró abrir tiendas físicas, ya que esto parecía contrario a la intuición de un negocio basado en torno de una plataforma de diseño en línea.

Sin embargo, afirma que ella, Michael y Mike, quienes trabajaban ambos para Google en Australia antes de irse a su empresa, se dieron cuenta de que necesitaban una presencia física cuando los clientes comenzaron a aparecer en sus oficinas en Sídney.

"Ellos simplemente entraban a nuestras oficinas y nos decían, ‘Hola, sólo queremos probarnos unos zapatos‘", dice Jodie. "Era una locura". Y así, en 2013 Shoes of Prey abrió su primera tienda física en Sídney. Los clientes pueden utilizar iPads para diseñar sus propios zapatos, y escoger el material a partir de muestras colocadas alrededor de la tienda.

Shoes of Prey ahora también cuenta con cinco tiendas en EE.UU y tienen grandes planes para una mayor expansión. Actualmente cuentan con 220 empleados. Jodie admite que trabajar con su exmarido todavía puede ser difícil a veces, "pero eso se llama ser humano". "Creo que hay que aceptar que no nos vamos a caer bien todo el tiempo, pero sí estamos apuntando al mismo objetivo".

 

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