Las reglas para prestar dinero a sus familiares

Prestar dinero siempre puede resultar una situación incómoda, especialmente cuando se trata de personas cercanas que siempre le han ayudado o, en este caso, cuando se tiene un lazo sanguíneo. ¿Cómo hacer?

Las reglas para prestar dinero a sus familiares Las reglas para prestar dinero a sus familiares

A medida que usted va creciendo y logrando cierta independencia financiera, puede que sus familiares y amigos busquen en usted un apoyo económico. Quizá usted ya está haciendo su aporte, si aún vive con sus padres; o simplemente contribuye con una cuota para ellos, si ya no lo hace.

Pero a cualquiera le puede pasar que tenga un momento económico difícil y busque el apoyo correspondiente en las personas más cercanas. Y si saben que usted gana bien y que no tiene grandes responsabilidades económicas, es más factible que lo llamen a usted a cambio de aquellos que sí lo tienen. ¿Qué posición toma usted?

Puede resultar muy complicado, ¿cierto? Porque “familia es familia” y siempre existirá un sentimiento de agradecimiento y de correspondencia con el cual usted pueda sentirse comprometido. Además, hay que ser sincero: uno sabe quiénes pagan y quiénes no. Lo mismo sucede cuando usted le presta a sus padres, puede sentir cierto remordimiento de tener que cobrar, entonces, la situación puede volverse incómoda.

Por donde le mire, la situación es difícil. Y puede ser peor si se trata de altos montos. Decir “no”, le puede significar conflictos, una mala reputación y hasta que le dejen de hablar, creando un mal ambiente al interior de su hogar. ¿Qué hacer? Tenga estas consideraciones previas:

  1. ¿A quién está ayudando?
  2. ¿Puede darse el lujo?
  3. ¿En cuánto tiempo se lo devolverán?

Las reglas

Una vez respondidas las anteriores preguntas y si se siente definitivamente mal al decir que “no”, hay unas reglas básicas para hacerlo:

  • Preste lo que puede llegar a perder: acepte la realidad y es que hay una probabilidad del 50% (o más, si conoce a la persona bien) de que no le vayan a pagar ese dinero. Así que piense muy bien el monto y tómelo como un posible regalo a esa persona, sin esperar que se lo vayan a devolver.
  • Discuta términos: hable de tiempos definidos y de la forma en la que le van a pagar, si es todo de una vez, en varias cuotas y si va a ser consignado a su cuenta. Hable de un día específico, acordando con la persona que no se pase de esa fecha.
  • Ponga tasa de interés: puede ser un poco incómodo, pero si se trata de grandes cantidades y de un monto largo, no tema en decir que puede pedir un dinero adicional al que ha pensado. Si no quiere complicarse con cuentas financieras, pida entre $10 y $50 mil adicionales al monto que prestó, con el fin de, al menos, asegurarse que le devolverán su dinero y que valdrá “la pena” prestarlo, según sugiere Forbes.
  • No haga reclamos ni regaños previos: o bueno, hágalos si su propósito es hacer que la persona desista de pedirle el dinero a usted exclusivamente. Si va a dar “la cantaleta” y clases de finanzas personales, puede lograr que la persona se aburra y piense que es “harto” pedirle dinero a usted, así que se curará de este mal. Pero si tiene la buena intención, simplemente recomiende el pago oportuno y evítese la cátedra.
  • Desarrolle la habilidad de cobrar: si usted sabe que no le va a dar pena pedir su dinero de vuelta, preste; de lo contrario, considere ese dinero como un regalo; explica Money Crashers.
  • Nunca preste de sus ahorros: ni se endeude por prestar. ¡PILAS! Es la decisión más sabia que usted puede tomar y, según Money, cuando usted hace un favor no tiene por qué ver afectadas sus finanzas, ya que es el dinero que a usted le ha costado obtener y que puede perderse fácilmente. Lo mismo con los créditos: su reputación crediticia es la que está en juego.

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