¿Qué tipo de vecino es usted?

Aunque no lo crea, usted puede estar perdiendo dinero a causa de sus vecinos, ya sea por sus hábitos o sus personalidades. Pero, se ha puesto a pensar, ¿qué tipo de vecino es usted?

¿Qué tipo de vecino es usted? ¿Qué tipo de vecino es usted?

En la convivencia diaria puede que usted tenga claro que su familia es “a la única que se debe aguantar” pero, siendo sinceros, por temas de facilidad, dinero y comodidad, es cierto que también es necesario adaptarse a los entornos en los que se comparte con otras personas y, en eso, el trabajo  y su sitio de vivienda suelen ser espacios en los que no decide con quién compartir y, en algunos casos, debe tener que aguantar distintos temperamentos.

Para no ir tan lejos, una encuesta de SurveyMonkey publicada por Today muestra cómo el 88% de los participantes prefieren vivir en una comunidad con vecinos amistosos y agradables que tener casas grandes y bonitas. Para la generación que está entre los 18-24, el 76% dijeron que preferirían vivir en una comunidad con vecinos amistosos y agradables, mientras que el 22% dicen que prefieren las grandes casas.

Y es que un buen vecino puede traer muchas ventajas financieras a su vida: no sólo si usted algún día piensa en vender su sitio de vivienda sino también por el ánimo y solidaridad que puede llegar a encontrar en momentos de problemas o complicaciones. Pero si llega a suceder el caso contrario, puede llegar a tener fugas de dinero que, dependiendo de su vecino, son o no recuperables.

Con esto, según Wise Bread, existen seis tipos de vecinos que definitivamente lastiman su bolsillo:

  • El holgazán: si está en una casa, es el vecino que nunca se ha interesado en cortar el pasto, que tiene una puerta oxidada a punto de caerse y que, incluso, pareciera abandonada. En un apartamento es aquel que tiene también su puerta cayéndose, oxidada (por lo poco que se puede apreciar) y que, cuando abre, se siente un olor peculiar.
  • El legalista: es quien se la pasa amenazando cada vez que algo sucede, de que va a entablar una demanda por X o Y acción incluso, si una gota de agua cae a su apartamento o casa, sin su previo consentimiento. Claro, dependiendo de lo que suceda, hay que tomar acciones; pero cualquiera sabe que lo primero es hablar con los demás, para resolver los conlictos.
  • El fiestero: música a todo volumen, gente gritando y riendo a carcajadas y que esto sea cada 8 días (o menos), puede llegar a convertirse en una tortura para cualquier persona. Y si a eso se le involucran problemas con el alcohol, los problemas serán mayores.
  • El misterioso: nunca se ha sabido quién es ni qué hace, pero rara vez da la cara para saludar, a veces se escuchan sonidos extraños en horas inadecuadas y las visitas también son frecuentes y raras. Al respecto, hay chismes de drogas, robos o actividades ilícitas.
  • El jardín infantil: puede que solamente haya uno o dos niños, pero los gritos, los regaños, las risas exageradas, los videojuegos a todo volumen, pueden convertirse en algo no agradable cuando lo que se quiere es descansar. Incluso, suelen ser comunes los casos de maltrato y amenazas en los que ni siquiera sabe si tiene o no que denunciar.
  • El mil mascotas: nadie se queja por un perro o gato, pero cuando hay más mascotas en un mismo sitio o cuando el dueño de ellos no es limpio, es donde empiezan a presentarse problemas. El tema es que igual la persona es la responsable por lo que su mascota haga o deje de hacer. En esta categoría también se incluye el vecino que nunca está, cuya mascota se la pasa llorando todo el día.

 

 

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