Pensar como un niño tiene un enorme poder, según Richard Branson

Nadie ignora el hecho de que este empresario es uno de los referentes en cuanto a liderazgo, inspiración y éxito. Por eso, sus palabras se toman al pie de la letra, los jóvenes admiran su estilo de vida y sus alocadas ocurrencias que marcan la pauta en el mundo corporativo.

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Desde disfrazarse de azafata, pasando por dar más días de vacaciones a sus empleados o que se tomen licencias remuneradas mayores a las normales para los que tienen recién nacidos, sir Branson no es un tipo más que creó empresa, es el modelo que muchos ejecutivos y millennials admiran y con el que se sienten identificados. 

Y lo mejor, es que sus conocimientos los comparte con todo el mundo a través de su blog https://www.virgin.com/richard-branson/, donde en su artículo más reciente habla del enorme poder que tiene el pensa como un niño pequeño. “Fui un niño con determinación, siempre en la búsqueda de mi siguiente aventura y esperando descubrir las cosas en mis propios términos. Por fortuna, mis padres me dieron la libertad de explorar el mundo a mi alrededor, y de verlo con todos sus colores. Siempre me animaron a ser curioso, nunca me dijeron que no podría lograr algo y siempre me fue permitido fallar. Por siempre estaré agradecido con el estilo de mamá y papá, y no solo me sirvió para bien cuando era niño, sino también me ha dado forma en gran medida al adulto en que me he convertido”, afirma Branson.

Precisamente, Branson se detiene en ese punto donde recuerda su niñez y dice que esa visión la ha utilizado tanto para aproximarse a los negocios, como también para sus relaciones personales. “Los niños ven lo mejor de la gente y del mundo alrededor de ellos. Nosotros podemos aprender todo acerca de su amplísimo entusiasmo”.

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Es aquí donde resalta que muchos creerán que dejar la escuela y los estudios para empezar a emprender su negocio puede llevar a una curva de aprendizaje donde tiene que crecer como persona demasiado rápido. En Branson, dar ese paso tuvo un efecto contrario. A la edad de 16 años, cuando inició su empresa, volvió a sentirse como un niño de nuevo.

“Yo no tenía ninguna experiencia, pero en vez de sentirme avergonzado o desanimado, abracé a mi niño interno y di el salto a lo desconocido. Como un niño pequeño, tuve que aprender en el acto, haciendo. Y fallé una y otra vez, de muchas diferentes formas, pero siempre me levanté, con la determinación de dominar una habilidad y entonces moverme hacia algo nuevo y emocionante”.

Y menciona que cuando lanzaron Virgin, con ese optimismo ciego, muchas personas llamaron a ese entusiasmo ingenuidad. En los primeros días de Virgin Records y Virgin Atlantic ninguno de ellos sabía en realidad qué estaban haciendo. Pero como si fueran niños, sin obedecer las reglas, entre todos se presionaron para abrirse paso y para alcanzar lo que los demás veían como un imposible.

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“Como lo sugiere nuestra marca, nosotros éramos vírgenes en los negocios, dispuestos a intentar cosas por nosotros mismos por primera vez. Sin preconceptos y sin ideas de qué trabajaríamos y qué no, hicimos las cosas diferentes y pavimentamos nuestro propio camino hacia el éxito”, resalta.

El millonario agrega que aprendió mucho en aquellos años tempranos del negocio, y que hay todos podemos aprender mucho de cómo la inexperiencia y la mirada inocente puede ayudar a navegar por los obstáculos.

Finalmente, Branson dice que aprende y disfruta mucho del tiempo que pasa con sus nietos, Eva-Deia, Etta y Artie, y con Bluey, una pequeña bebé. No solo le traen una gran alegría, sino que también son motivo de inspiración. “Verlos a ellos desarrollarse y adquirir sus propias personalidades ha sido algo poco menos que maravilloso”, añade.

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Particularme, lo que más ha disfrutado ha sido verlos aprender a caminar. Ha sido una experiencia reveladora de la que todos los adultos pueden aprender. Después de que ellos han girado, se caen, se tropiezan una y otra vez, su ego no sale lastimado ni tampoco su voluntad termina disminuida.

“Los niños miran al mundo con asombro e inquisividad, y ven oportunidades donde normalmente los adultos ven obstáculos. Creo que no solamente deberíamos escucharlos más a ellos, sino también deberíamos actuar más como ellos”, concluye.

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