Tras las pistas del cáncer de piel

Los científicos que estudian la manera en que las células de la piel se transforman en células cancerosas aspiran a crear una crema que detenga ese proceso, no sólo para prevenir el cáncer, sino también para curarlo.

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DW
Científicos de la Universidad Libre de Bruselas, en Bélgica, descubrieron que, antes de convertirse en un tumor maligno, las células de la piel pasan por un proceso de reprogramación: es como si un adulto sano regresara a su estadio infantil y luego volviera crecer, pero enfermo. 

Los investigadores trabajaron en el laboratorio con tumores propios del basalioma–también conocido como carcinoma de células basales o carcinoma basocelular–, que es la forma más frecuente de cáncer de piel en Europa, Estados Unidos y Australia.

Hasta ahora, los científicos daban por sentado que las células del cáncer de piel solo podían ser mutaciones de las células madre. Pero el equipo liderado por el oncólogo Cédric Blanpain demostró que, mediante el proceso de reprogramación aludido, también las células sanas pueden transformarse en células cancerosas. Martin Sprick, del Centro Alemán de Investigación Oncológica de Heidelberg, supone que los tumores tienen rasgos diferentes precisamente porque el cáncer puede desarrollarse a partir de células muy distintas: las normales y las células madre.

Cuando una célula de la piel se reprograma, va adquiriendo progresivamente características similares a las de una célula madre embrional. En principio, como su nombre lo indica, las células madre embrionarias sólo se consiguen en los embriones. A partir de ellas surgen todas las células de los tejidos del cuerpo humano. Su función es reparar los daños presentes en los tejidos celulares. En cambio, las células madre adultas, que se encuentran en el cuerpo de una persona después de que ésta ha nacido, sólo pueden transformarse en determinadas células de los tejidos.

Calculando el siguiente paso

El Centro Alemán de Investigación Oncológica, en Heidelberg, celebra los hallazgos hechos en Bruselas.

Eso hace que las células madre adultas tengan menores probabilidades de degenerarse y convertirse en células cancerosas que las células madre embrionarias. De ahí que, cuando las células de la piel se reprograman y adquieren rasgos propios de las células madre embrionarias, las úlceras cancerosas ya curadas tiendan a crecer de nuevo. El cáncer reaparece con relativa facilidad porque el tejido de los tumores es reparado más rápidamente por las propiedades regenerativas de las células reprogramadas.

Los investigadores de Bruselas también llegaron a la conclusión de que es posible sabotear el proceso de reprogramación de las células para evitar el desarrollo de tumores. Blanpain espera que en el futuro cercano se pueda crear una pomada que bloquee esa reprogramación. “Si conseguimos crear esa sustancia, ésta podría ser añadida a las fórmulas de las cremas para protegernos del sol. Eso traería consigo muy pocos efectos secundarios; quizás ocasionaría la caída del vello en las zonas donde se aplique, lo cual no necesariamente es una desventaja en términos estéticos”, comenta Blanpain.

“El desarrollo de una crema que se pueda aplicar localmente sería un avance importante para la prevención y la cura del cáncer de piel”, acota Sprick. Y es que, aunque existen ya desde principios de 2012 pastillas para pacientes afectados por un basalioma en estado avanzado, la efectividad de este medicamento es de un 50 por ciento, y su consumo suele venir acompañado de marcados efectos secundarios en todo el cuerpo.

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